2.2. La compensación silábica

Recuerda que los acentos son muy importantes para crear el ritmo en los versos. Uno de los acentos más importantes es el de la última palabra de cada verso.

En español, la mayor parte de las palabras son llanas (llevan el golpe de voz en la penúltima sílaba). También en los versos en español lo más habitual es encontrar una palabra llana al final.

Cuando un verso no termina por una palabra llana, se aplica la llamada ley de compensación silábica, que debemos tener en cuenta siempre:

  • Si un verso termina con una palabra aguda (con el golpe de voz en la última sílaba), debemos sumar una sílaba a las que tenga el verso (es la sílaba que le faltaría al verso para acabar con una palabra llana). Ejemplo:
Hora de mi corazón: Ho - ra - de - mi - co - ra - zón = 7+1 sílabas: el verso es octosílabo (de arte menor)
¡Recuerda que los monosílabos siempre son palabras agudas!:
Pero yo ya no soy yo: pe - ro - yo - ya - no - soy - yo = 7+1 sílabas: verso octosílabo (de arte menor)
  • Si un verso termina con una palabra esdrújula (con el golpe de voz en la antepenúltima sílaba), debemos restar una sílaba a las que tenga el verso (si no tuviera la última sílaba, esa palabra habría sido llana):
Amor, amor: catástrofe: A - mor, - a - mor: - ca - tás - tro - fe = 8-1 sílabas: el verso es heptasílabo (de arte menor)
  • Si la última palabra de un verso es llana, se considera que no debe restarse ni sumarse ninguna sílaba. Ejemplo:
¡El mar, el mar, y no pensar en nada!: ¡El - mar, - el - mar, - y - no - pen - sar - en - na - da! = 11 sílabas: endecasílabo (arte mayor)
Acantilado sobre el mar, una tarde nublada
M. Machado anhelaba calmar su
angustia mirando al mar.
(Fuente propia) 
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¿...Y qué pasa si la última palabra es sobresdrújula?

En realidad, en español las sobresdrújulas, por lo general, son formas verbales que llevan añadido un pronombre átono, como diciéndoselo, escríbetela, pongámonoslos, etc. En las raras ocasiones en que se usan al final de un verso, los poetas suelen optar por dos posibilidades:

a) restar dos sílabas al verso (por las mismas razones que se resta una sílaba a los versos acabados en esdrújula). Es muy infrecuente.

b) tomar el último pronombre como una palabra suelta, monosílaba, de manera que estos versos se considerarían como terminados en sílaba aguda (se sumaría una sílaba métrica). Un ejemplo, de Antonio Machado:

¿Tu verdad? No: la Verdad,

y ven conmigo a buscarla.

La tuya, guárdatela.

(Todos los versos son octosílabos; el último tiene siete sílabas: debemos añadir una, interpretando la última palabra como guárdate + la).

Por tanto, al medir versos siempre debes estar muy atento a la  palabra final. Pero no sólo: dentro de cada verso también hay formas especiales de contar las sílabas, que debes conocer.  Son las licencias métricas, que encontrarás si sigues leyendo.