2.4. Actividades de repaso
Mide los siguientes versos e indica cómo se llaman según su número de sílabas (bisílabo, trisílabo, etc.). Indica si son de arte mayor o menor. No olvides las licencias métricas ni la sílaba tónica de la última palabra en cada verso:
a) Ya te vas para no volver;
b) ¡Sé que aún me quedan lágrimas!;
c) La ropa en la playa tendida a secar;
d) Del salón en el ángulo oscuro;
e) Eso hicimos tú y yo;
f) Pero a dónde me arrastran, no lo sé;
g) Yo sigo en raudo vértigo;
h) Con su cantar süave no aprendido;
i) O en el lazo fatal cae de la muerte [debes hacer una sinéresis]
j) Por no hacer mudanza en su costumbre [debes hacer una dialefa]
Los versos muy largos (especialmente a partir de doce sílabas o más, pero a veces también los decasílabos) suelen dividirse en dos mitades, a las que se llama hemistiquios. Entre ambas mitades los poetas establecen una pausa larga, que se denomina cesura.
Esta división de los versos en dos hemistiquios afecta a la forma de medirlos: cada uno de los hemistiquios se mide como si fuera un verso independiente, y al final se suma la medida de sus hemistiquios. Ejemplo:
La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?: La - prin - ce - saes - tá - tris - te (heptasílabo)
¿qué - ten - drá - la - prin - ce - sa? (heptasílabo): 7+7 = 14 (verso alejandrino, arte mayor).
Teniendo esto en cuenta, mide los siguientes versos largos. La cesura central aparecerá marcada por una mayor separación entre algunas palabras de cada verso:
a) La princesa está pálida. La princesa está triste;
b) Pero ocurre una pausa en medio del camino;
c) Yo soy el símbolo de la pasión;
d) Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro;
e) A la alegre música de un pájaro iguala;
f) Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido;
g) Con mi mitad allí, mi allí, complementándome.
EXPLICACIÓN DE LOS EJEMPLOS A) Y B): si cada hemistiquio se mide por separado, no podremos hacer sinalefa entre los dos hemistiquios. Más aún: aplicaremos las reglas de compensación silábica no sólo al final del verso, sino también al final del primer hemistiquio. Ejemplo:
La princesa está pálida. La princesa está triste = (8-1 sílabas del primer hemistiquio) + 7 (segundo hemistiquio) = 14 (alejandrino; si no restamos la sílaba final del primer hemistiquio, el verso tendría 15 sílabas).
Pero ocurre una pausa en medio del camino (7 + 7) = 14 (alejandrino: no se puede hacer sinalefa entre pausa y en)
Los poetas han usado versos de más de catorce sílabas: sobre todo de quince (pentadecasílabos) o dieciséis (hexadecasílabos u octonarios). Más allá de este número, los versos se suelen considerar compuestos (combinación de dos versos: p. e., 11 + 8 = 19 sílabas; 12 + 12 = 24 sílabas; 12 + 9 = 21 sílabas, etc. Puedes comprobarlo en la Marcha triunfal de Rubén Darío, o en el Nocturno de José Asunción Silva.
Sin embargo, en los versos de arte menor hemos visto que sí hay un límite. Piensa un poco y responde a la pregunta:
¿Por qué no hay versos monosílabos, es decir, formados por una sola sílaba métrica?