Llevados por la ilusión de la aventura que vivimos por el río Moldava, llegamos sin darnos cuenta a la ciudad de Praga. Cuando atracamos, un chico con sonrisa picarona nos entregó un sobre y un paquete. No nos dio tiempo a preguntarle qué era aquello pues aquel chico se perdió rápidamente entre la muchedumbre. Nos apresuramos a abrir el sobre y leímos:
“Buscad tesoros de la música en las melodías del sitar índio, en los ritmos que tañen los árabes en las dunas del desierto, en la melancolía de los músicos de Bohemia… pero no olvidéis guardar con celo las joyas de vuestro cofre- OLUSKE- aquellas que se pierden en el camino, jamás se recuperan”. Todos nos quedamos intrigados con el mensaje ¿Qué querría decirnos el autor de aquella misteriosa carta?
- ¿Oluske, Oluske,…? ¡ OLUSKE ¡Es el nombre de nuestro pueblo en tiempos de la Edad Media! –gritaba Óscar entusiasmado de alegría por haber encontrado la solución.- No olvidéis guardar con celo las joyas de vuestro cofre-ORUSCO
- Se refiere a las muestras musicales de nuestro pueblo- Respondió Iván.- …Aquellas que se pierden en el camino, jamás se recuperan- leíamos todos susurrando y con cara pensativa.No tardamos en abrir el paquete. Dentro encontramos un MP3 con grabadora.
- ¡Ya está! Nuestra misión está clara- contestó Moisés al instante- Debemos regresar a casa. Allí nos espera un hermoso tesoro, unas joyas que de no recuperarlas se perderán, la música de Orusco, las canciones, los dichos y refranes de nuestras gentes, de nuestras fiestas, … aquellas que cantaban y recitaban nuestros abuelos cuando eran niños y que les enseñaron a su vez sus abuelos.
Todos nos miramos las caras y entendimos cual era nuestra primera misión: ¡ORUSCO, ALLÁ VAMOS!