| Entonces San Cristóbal no era San Cristóbal y nadie pudo salir a la carretera a ver la comitiva porque nadie vivía aquí. Y los que trabajaban es posible que no quisieran. En San Cristóbal había un vivero donde ahora está el parque y una fábrica de ladrillos Mi padre, desde sus ochenta años, recuerda en las reuniones familiares anécdotas Dice que la chimenea de San Cristóbal se construyó en 1907. En 1907 nació una |
El tren ha pasado por San Cristóbal desde siempre, la compañía que lo regentaba se llamaba
“Ferrocarril Madrid-Cáceres-Badajoz”; el día que se proclamó la República los obreros que
trabajaban en los talleres de esta compañía y que aún siguen en su sitio, salieron a unirse con los
de la fábrica de ladrillos: La Nora. Todos juntos marcharon por el camino de la cañada hasta
Villaverde. El camino de la cañada es el actual trecho que va por detrás del HiperSol y está medio
abandonado. Llegaron a Villaverde, a una fábrica desaparecida: Mármoles Molinero, después
Mesae, ahora están construyendo pisos. Por la Avda. Real de Pinto fueron a parar a a una
fábrica de harinas, donde después estuvo Giral Laporta, los trabajadores de estas fábricas junto
con los de Requena, María Paz, donde después se situó Barreiros, se fueron en celebración
hasta la Plaza Mayor de Villaverde y allí cantaron la Internacional. Aquella fecha, 14 de abril de
1931, fue un día de fiesta. Los trabajadores de San Cristóbal fueron los primeros en salir a
celebrar aquel día memorable, la proclamación de la 2ª República.
En el año 32 ó 33 hubo una huelga de la construcción, los trabajadores de La Nora la
secundaron. Los sindicatos eran fuertes, tenían una caja de resistencia y eran capaces de pagar
a cada obrero por cada día perdido, cinco pesetas. No obstante la patronal contrató obreros
bajo cuerda. A estos obreros, contratados en tiempos de huelga, se les llama esquiroles y siempre
han estado mal vistos porque rompen las huelgas. Francisco Vaquero era uno de los huelguistas,
andaba por el camino de la Cañada, supone mi padre que muy enfadado por la contratación de
esquiroles. En el camino se encontró con una pareja de la guardia civil, ni corto ni perezoso se fue
hacia ellos y les quitó los fusiles. Los dos guardias quedaron allí desarmados y él con los fusiles se
dirigió a La Nora y expulsó a los esquiroles. Reavivó la huelga y aquella fue una victoria de los
trabajadores. Francisco Vaquero si no una calle merece un recuerdo.
Ya en plena guerra civil lo que ahora es San Cristóbal quedó en manos de los Nacionales, subieron
una metralleta a lo alto de la chimenea y desde allí tiroteaban a la población de la zona republicana.
Tenían gran peligro los que trabajaban en las huertas colectivizadas de Villaverde Bajo, a orillas del
Manzanares; de hecho mataron a un trabajador llamado Julio Pereiro y a alguno más.
Madrid era zona republicana y para defenderse tenían un cañón dentro del estanque del Retiro,
que habían desecado. Este cañón era del calibre 15 y lo llamaban “el abuelo”. También en Méndez
Álvaro, en lo que era unos depósitos de CAMPSA vacíos había instalado armamento. Un día,
desde el Retiro y desde Méndez Álvaro, apuntaron a la chimenea de San Cristóbal y no dejaron de
disparar hasta que la acertaron. La chimenea quedó partida por la mitad.
Acabada la guerra, Félix, el carbonero y su hermano el Monín la reconstruyeron, la dejaron como
es actualmente, más baja que la original. A este Félix lo conocí cuando de niño me mandaban a su
carbonería, era muy canoso, siempre vestía un mono azul. A su puerta había una piedra redonda
de granito en la que se sentaba por las tardes. El olor a carbón y leña seca no lo he olvidado: su
gran romana, las paredes renegridas y desconchadas… Cuando iba a por carbón no podía
figurarme que aquel hombre era el reconstructor de todo un monumento:
la chimenea de San Cristóbal.
Isidoro de la Vieja