¡Inglés en Infantil!....
¿Y qué hago?
¿Pero cómo voy a dar yo inglés en infantil?. Esta es la pregunta que muchos especialistas tienen en mente cuando la dirección de los centros les comunica la buena nueva. Generalmente, suelen ser aquellos profesores de inglés con menos antigüedad en el centro o un interino, que después de su mala experiencia en las oposiciones debe de impartir inglés en el ciclo que nadie ha querido.
Si
en las tertulias en las salas de profesores, en los cursos de los C.A.P y en
las reuniones de amigos cuando hablamos del colegio que nos gustaría para
nuestros hijos todos aceptamos la importancia de la enseñanza del segundo
idioma desde edades tempranas. ¿Por
qué no predicamos con el ejemplo?. Va a
ser cierta la frase de “En casa del herrero....”
La
enseñanza de un idioma extranjero en nuestro país ha sido la historia de un
quiero y no puedo. Los españoles no
hemos sentido la necesidad, hasta hace muy poco, de hablar una segunda lengua: nuestra lengua es internacional, no hay
problemas para encontrar libros traducidos a nuestro idioma, películas en español, nuestras fronteras se
han abierto hace poco, y tampoco viajábamos mucho. El viaje más largo por excelencia era Palma de Mallorca. La enseñanza de la segunda lengua era “gramatical”
y la metodología se basaba en la traducción, acompañada de alguna audición cuyo
objetivo era la “comprensión”. Aún hoy
en día, aunque la metodología ha cambiado, podemos comprobar en nuestras aulas
como la evaluación del alumno sigue en muchos casos estos parámetros y a los
alumnos se les pide “conjugar verbos” y “pasar de interrogativa a negativa”,
aprenderse listas de vocabulario, etc.
¿Dónde
queda la comunicación oral?. ¿Dónde
queda la lengua activa? ¿Dónde queda el uso del lenguaje?. Las líneas metodológicas ofertadas por las
editoriales han intentado ofrecer al
profesorado este camino, y sin embargo también oímos la frase de que los libros
no sirven para mucho y que las actividades son de “colorear y cortar”....
¿dónde queda el idioma?. La mayoría
recurren a recopilaciones de ejercicios
gramaticales, a ninguno se le ocurre pensar que el “colorea y recorta” es un
recurso contextual para trabajar desde la primera instrucción hasta el final
del ejercicio una segunda lengua.
El
caso de la enseñanza en educación infantil es aún más complicado. Los materiales son pocos, con mucho recurso visual, en el caso de las
editoriales más conocidas, pero con objetivos muy difusos. Lo que se trabaja fundamentalmente son
bloques de vocabulario estancos y disminuidos.
Los libros de infantil son libros de primaria sin letra, sin frases, y
con listados de vocabulario fuera de contexto.
Las guías didácticas tampoco ofrecen al especialista pautas de trabajo,
y éste llega a la clase de infantil no sabiendo que hacer con 25 alumnos que
normalmente están fuera de la mesa.
¿Cómo debe ser entonces la metodología de una segunda lengua en infantil?
.
Adaptada al momento evolutivo: concreta,
intuitiva, basada en actividades manipulativas, con una percepción global.
.
Integrada en el currículum oficial: relacionando
diferentes campos de experiencias, siguiendo los bloques de contenido que el
alumno trabaja en lengua materna, y reforzando estos en inglés. El alumno debe trabajar, números,
preescritura, conocimiento del medio en la segunda lengua, no listas de
vocabulario sin sentido.
.
Buscar la participación: la
secuencia de la clase debe seguir el ritmo de los alumnos, trabajando con ellos
en la alfombra, con la misma organización que en lengua materna.
.
Respetar las diferencias en el proceso de aprendizaje: hacen
falta más de 2500 horas de escuchar una lengua para poder producir de forma
rudimentaria. Hay que dar el “input” al
alumno y considerar que la respuesta puede ser física, en lengua materna o en
lengua inglesa.
. Respetar el error como una forma de aprendizaje.
.
Utilizar el contexto más cercano. La clase de infantil ofrece multitud de recursos
manipulativos que sirven para contextualizar la lengua inglesa: contar
lapiceros, utilizar los carteles del tiempo, pasar lista, murales de la clase,
muñecos y marionetas, rincones. No hace
falta elaborar cosas distintas o recurrir siempre a la misma aburrida mascota,
hay que dejar que el alumno siga su rutina normal con otro profesor que le
habla en otra lengua.
.
Una persona: una lengua. Al igual que utilizamos un lenguaje natural con
nuestros alumnos en lengua materna, debemos hacer lo mismo en la segunda
lengua. El alumno nos entenderá siempre
si contextualizamos, por el tono de voz, por los gestos y expresiones. Por
supuesto no esperamos que el alumno produzca todo lo que decimos, en nuestra
programación debemos distinguir lenguaje receptivo y productivo.
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Aproximaciones motivadoras a la lengua: usar canciones, chants, juegos, T.P.R., roleplays, fingerplays, juegos
al aire libre, actividades de plástica y ordenador.
. Organizar la clase: tener
en cuenta los diferentes momentos: “Warm up”, “Circle Activities” “Transition
Activies”, “Table Activities” “Bye-bye Activities”.
Nuestra experiencia docente nos ha llevado a configurar un método en el que los campos semánticos se seccionan y se reparten a través de centros de interés, globalizándolos a través de cuentos originales, trabajando después a través de los bloques de conocimiento que ellos manejan en lengua materna, coordinando el seguimiento en los mismos: matemáticas, plástica, preescritura y prelectura, conocimiento del medio. El desarrollo didáctico de las unidades incluye el lenguaje que el profesor debe producir en cada momento, con actividades de refuerzo y ampliación, y con una visión didáctica de la realidad cotidiana en el aula de infantil. De esta forma la coordinación con el tutor es total ya que el inglés sirve de refuerzo a lo trabajado en lengua materna, los alumnos no lo encuentran extraño y se adaptan a la nueva situación de forma natural. No es coincidencia, como señaló la tutora de uno de nuestros grupos, que los alumnos estuvieran trabajando en inglés la noción espacio-temporal (dentro-fuera) que ella estaba trabajando con ellos, ya que la programación de inglés debe seguir el recorrido de aprendizaje que los alumnos hacen lengua materna.
Rocío Herrero López
y Consuelo Ibáñez Cortés son directoras del C.E.I.P. “Uno de Mayo” y
“Joaquín Blume”, respectivamente y han publicado el método de educación
infantil en ingles “Working with Tales” en la editorial EDELVIVES
