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JMV no quiere ser un “añadido” más, sino que
constituye un “cauce” concreto de nuestra Evangelización, un
“medio” para iniciar a los adolescentes en el Proceso de maduración
de su Fe, de forma que desde los 8 hasta los 16 años, los miembros son
acompañados y guiados para que, tras dos años de evaluación-
reflexión, conocida como Etapa de Convocatoria, donde los miembros ya forman parte de
la Asociación siendo Miembros de Pleno Derecho y estando adscritos
a la Diócesis de Madrid junto con el resto de JMV de los distintos colegios
Vicencianos, los jóvenes inicien el Proceso Catecumenal, etapa clave y fundamental en
Juventudes Marianas Vicencianas, que abarca desde los 18 años hasta los 30.
Debe ser un objetivo a conseguir que los jóvenes maduren su Fe y al finalizar el
Proceso, desemboquen en una opción de vida clara y valiente: matrimonio cristiano y
comprometido, vida consagrada… siempre insertos en grupos parroquiales o de
profundización de la Fe y siendo portadores del Carisma Vicenciano, ayudando y
sintiendo a los pobres como “nuestros amos y señores”.
Ya lo dice S. Pablo: “hay diversidad de Dones pero un solo Espíritu
[…]”.
Para lograr todo esto, se prevén espacios, encuentros y se tienen experiencias en el
Centro y fuera de él, para que se conviertan en el alimento que nos nutre e impulsa
a seguir trabajando en JMV.
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