
La
nuclear del
es la principal aplicación práctica civil de Energía Nuclear, y se emplea en cientos de
nucleares en todo el mundo, en países como Francia, Japón, Estados Unidos, Alemania, Argentina, Brasil, Suecia, España, China, Rusia, Corea del Norte, México, Pakistán o India.
Tiene como principal ventaja que no usa combustibles
, con lo que no emite a la atmósfera gases
o de
. Esto es importante en el momento actual debido al Protocolo de Kioto que obliga a pagar una
por cada tonelada de
emitido, estrategia seguida para evitar el calentamiento global. Sin embargo, las emisiones contaminantes indirectas derivadas de la construcción de una central nuclear, de la fabricación del
y de la gestión posterior de los
radiactivos no son despreciables.
Históricamente, las centrales nucleares fueron diseñadas con un uso
, consiguiendo la fabricación del
necesario para fabricar bombas de implosión como Fat Man, la bomba atómica lanzada sobre Nagasaki. Más tarde se comprobó que el plutonio fisible generado podía ser utilizado a su vez como combustible de fisión, aumentando enormemente la eficiencia de las centrales nucleares y reduciendo así uno de los problemas de las mismas.
Como cualquier aplicación industrial humana, las aplicaciones nucleares generan residuos, algunos muy
. Sin embargo, los generan en volúmenes muy pequeños comparados con otras aplicaciones, como la industria
, y de forma muy controlada. Los residuos más peligrosos generados en la fisión nuclear son las
de combustible, en las que se generan
que pueden permanecer radiactivos a lo largo de miles de años. Son los
como el curio, el neptunio o el americio. También se generan residuos de alta actividad que deben ser vigilados, pero que tienen vidas medias cortas, es decir, duran pocos años y pueden ser controlados.