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Nuestro colegio es
una escuela cristiana que, fiel al carisma de la Congregación de los
Sagrados Corazones, se pone al servicio de la educación de niños y jóvenes,
queremos conseguir esto a través de:
- La apertura real de nuestro centro a cuantos quieran
educarse en él.
- La dedicación de los educadores a los alumnos, que exprese, a la vez,
comprensión, apertura al diálogo y firmeza.
- Un ambiente de familia entre todos los miembros de la Comunidad
Educativa, que lleve a la colaboración mutua.
- Una actividad abierta a todos, sin discriminaciones, y especialmente a
los más necesitados, tanto en el campo del aprendizaje como en el de la
marginación social, o con dificultades económicas, familiares, afectivas,
etc.
- Una calidad de enseñanza y una seria formación, tales que permitan a
los alumnos, según sus capacidades respectivas, integrarse adecuadamente
en la realidad social y profesional.
- Una participación desinteresada y abierta de los alumnos en las
actividades del ámbito escolar, con un sentido de ayuda al colegio y de
propuesta de iniciativas.
- Una relación personal con los padres de los alumnos, especialmente con
los que atraviesan dificultades, bien sea de aprendizaje, de formación o
de relaciones.
- Una sana inquietud por la justicia y la solidaridad, hacia la
construcción de un mundo más justo en solidaridad con los pobres.
- Una relación cordial con los antiguos alumnos, que podrán aportar al
colegio su colaboración, ayuda y experiencia.
- El anuncio del Evangelio en toda la vida escolar, dentro del respeto a
la libertad de cada uno y a su respectivo ritmo de maduración.
Nuestro colegio da respuesta al
deseo de educación cristiana que manifiestan muchas familias. Como servicio
de interés público:
- Presenta una opción educativa
que nuestra realidad social demanda.
- Se ofrece a la sociedad como una comunidad en la que todos son
aceptados, pueden dialogar, escuchar y ser escuchados.
- Se acoge a la financiación pública de acuerdo con las leyes para
garantizar la gratuidad de la educación y evitar cualquier
discriminación por motivos económicos.
- Promueve la participación activa de los diversos grupos que componen
la comunidad educativa.
Nuestra acción
educativa se inserta en el medio geográfico, social, cultural, político y
eclesial, de modo que responda a las necesidades de
promoción integral de los alumnos. De ahí que pongamos de relieve los
rasgos propios de nuestra región y comunidad, y estimulemos sus valores
específicos, en un clima de integración y de apertura a todos los hombres
y culturas.
Nuestra escuela es un centro de
promoción
cultural y social del entorno en que se halla. El diálogo escuela-entorno
nos ayuda a ser sensibles a los cambios sociales y culturales; nos hace
compartir sus inquietudes y problemas y nos urgen a renovar nuestra acción
educativa según las exigencias de los tiempos.
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