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PARA EL CURSO
1.- Transmitir el
Mensaje de Jesús a nuestro alumnos/as, potenciado la cooperación y participación
de todos en la acción Pastoral y continuar con la labor de educar en los
valores de Justicia y Solidaridad.
2.- Crear un clima
que favorezca el respeto, la tolerancia y la colaboración entre todos los
miembros de la Comunidad Educativa.
3.- Fomentar la
colaboración educativa del Colegio con las Familias, haciéndoles partícipes de
las dificultades y logros de sus hijos/as.
4.- Favorecer
actividades educativas que nos lleven a conseguir una atención más
personalizada.
5.- Educar en los
valores de esfuerzo, constancia, organización personal y búsqueda de los métodos
más adecuados para el desarrollo integral de nuestros alumno/as.
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Ya voy al cole de los grandes
Llegué por fin
a los Sagrados Corazones, ¡fue mi primer colegio! Veréis cómo
me lo pasé.

Cuando llegué
aquí, conocí a mi profesora, que me enseñó muchas cosas. La
primera sensación fue sentirme a gusto, me quería mucho, era
cariñosa, y estaba siempre cuando la necesitaba, uff...¡menos
mal! Ella me tranquilizó. Luego conocí a mis amigos, con ellos
aprendí a dejar mis cosas, a respetarnos, y poco a poco... a
querernos mucho.
Entre otras cosas, aprendí
un montón de canciones; gracias a ello me inicié en el ritmo
y en la entonación, así como en los instrumentos y en la audición
musical. Adquirí vivencias y destrezas: reconocía ritmos naturales,
como la lluvia y mi corazón; y otros artificiales, como el reloj
o el sonido de un tambor. Discriminé también intensidades
y duraciones. A veces tocábamos fuerte, a veces suave. A lo mejor
deprisa, a lo mejor despacio...

La verdad, no sé qué
me gustaba más, porque cuando descubrí la psicomotricidad
mi cuerpo adoptaba posturas: de pié, sentado, de rodillas, tumbado,
piernas arriba, abajo...Mi profe nos mareaba pero ¡eso nos encantaba!
Después ejercicio. marcha, carrera, salto, en cuclillas, a cuatro
patas, de puntillas, con talones...Me desplazaba de mil maneras y lo que
más me gustaba era dar botes y más botes, pero me cansaba
mucho, por eso cuando nos decía que nos sentáramos todos pensábamos:
¡qué bien, toca construcciones!
De modo que mi expresión artística
empezó a desarrollarse. Así conocí eso que llama Espacio
Tridimensional: volumen, formas y composiciones. Podía hacer con
ello aviones, puertas, torres, carreteras, castillos...Mi imaginación
daba mucho de sí ¡Yo mismo me sorprendía! Me esforcé
por aprender a ordenar, que si el azul es más grande que el amarillo,
que si el verde no cabe dentro del blanco ¡Menudo lío! Menos
mal que mi profe siempre me ayudaba. Algo más sencillo eran los encajables,
con ellos empecé a hacerme hábil a través de las manos
¡no veáis cómo se movían mis dedos!

Y al año siguiente,
después de mis vacaciones volví al cole y para mi sorpresa
tenía una clase nueva, pero mi profe seguía siendo la misma,
pero un poquito más morena. Mis compañeros eran los mismos
y además tenía amigos nuevos. Los primeros días no
hacíamos más que hablar de nuestras vacaciones: que si había
aprendido a nadar, si había montado en barco, etc. con ello desarrollábamos
la Comunicación. Adquirimos un nivel de vocabulario más alto,
comprendíamos los mensajes, aprendíamos a pronunciar correctamente
y nos ayudaban a expresar nuestras ideas, sentimientos y deseos ¡Menudas
tertulias nos montábamos!

Me acuerdo que llegó el otoño..
No hacían más que hablarnos de cómo se caían
las hojas, pero ya os lo contaré, que ahora tengo que descansar...(continuará)
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