Se encontró
con un paisaje lleno de contrastes: por un lado, el magnífico
Palacio Real que parecía mirar altivo al horizonte; por otro,
y a sus pies, el río Manzanares, cuya ribera estaba plagada
de tendederos llenos de ropa, una ropa que las mujeres lavanderas
lavaban mientras sus hijos jugaban alegremente por las calles y
los campos que existían por aquel entonces.
Madre Paula observó cómo
esos niños corrían sin apenas control y sin escolarizar;
guiada por su amor a los más necesitados comprendió
enseguida que era preciso crear un lugar para acoger a estos niños
mientras sus madres trabajaban y fundó el primer Centro.
Pero los comienzos fueron muy duros, tan sólo habían
pasado seis años cuando el Colegio amenazaba con derrumbarse
y hubo que trasladarlo a la calle Algeciras, nº 7, aunque era
un poco más pequeño, las Religiosas se las arreglaban
para cuidar de “sus niños” con alegría.
Poco a poco, los escolares iban en aumento, era preciso volver a
cambiar de lugar para poder acogerlos a todos, aunque siempre se
pensó que tendría que estar en la misma zona. En 1907,
encontraron el lugar idóneo una calle más abajo, en
Moreno Nieto, nº 1; siete años más tarde, las
Hermanas Franciscanas adquirieron el edificio en propiedad.
Pero las adversidades no habían terminado, en 1936 el Colegio
quedó totalmente destruido, tuvieron que abandonarlo y esperar
cinco largos años para poder volver a ver a los niños
correr en el patio del Centro. En concreto, en el curso de 1941/42
el organismo oficial de Regiones Devastadas reconstruyó el
Colegio y se pudieron impartir algunas clases.
Así fueron pasando los años y, al igual que el barrio
iba creciendo y cambiando de aspecto, el Colegio San José
intentaba adaptarse a las nuevas necesidades. En la década
de los años 60, se construyeron en la zona mil viviendas
y, como era lógico, enseguida se intentó dar cabida
a los nuevos escolares que acudían cada mañana contentos
con sus carteras en la mano.
A partir de los años 1975 el
número de alumnos aumentaba considerablemente y, en consecuencia,
el Colegio también: se hizo una remodelación y se
incrementaron las aulas.
|
 |
Pero no sólo
ha cambiado el aspecto exterior, el Centro a lo largo de sus más
de cien años de vida se ha ido adaptando a las exigencias
de nuestra sociedad acomodándose a los nuevos Sistemas Educativos,
al mismo tiempo que ha ido añadiendo nuevas actividades escolares
y extraescolares y servicios.
|