LA DAMA DUENDE (Calderón de la Barca)
Todo empezó cuando nos dieron la noticia de que íbamos a ir las clases de 2º de E.S.O. a ver una obra de teatro.
Nosotros en general (por no decir todos), nos alegramos mucho, ya que nos gusta hacer salidas o ir de excursión con nuestros compañeros de clase.
Llegó el día de ir, el 20 de octubre. A las 8:30 ya estábamos en clase (por cierto, todos muy guapos y elegantes para ir al teatro; íbamos de calle), con cara de sueño como siempre pero muy contentos e ilusionados ya que ese día era muy especial, había pocas horas de clase y… ¡la Dama Duende nos esperaba!
Las primeras horas pasaron rápidamente. Al comienzo de la tercera hora nos avisaron de que ya era el momento de coger los autocares.
Llegamos al Centro Cívico El Pozo, y después de mojarnos un poco en la puerta (llovía a cántaros), entramos en la sala. Fuimos los primeros, pero en pocos minutos la sala se llenó con alumnos de otros colegios.
La obra comenzó pronto. Me fascinó el escenario: casi, casi parecía una casa de verdad. Pero lo que más me gustó fue el vestuario que lucían los personajes: todos los vestidos eran dignos de admiración, pero mis preferidos sin duda fueron los de las chicas, y más en concreto el de la Dama Duende.
El personaje más gracioso fue el del criado del “señor”, recién llegado a la ciudad.
Lo cierto es que si no hubiéramos hecho en clase unos días antes los trabajos para informarnos más de la obra, no me habría enterado mucho de ella, porque utilizaban un lenguaje que no entendía muy bien. La mayoría de mis compañeros coincidimos en eso.
Por lo demás, la obra fue entretenida, aunque corta. La verdad es que me habría gustado que hubiera durado un poquito más.
Al terminar la obra volvimos rápidamente al colegio y allí tuvimos dos horas más de clase.
Ester Palomo Ortiz, 2ºA
