En este número de nuestra revista
Aula presentamos una escapada de ensueño, de visita
obligada para cualquiera que lea este artículo. Está
de rabiosa actualidad por la polémica decisión
de trasladar parte de los legajos del Archivo de la Guerra
Civil a Cataluña. Aunque dejando la política
a parte, Salamanca destaca por ser una de las ciudades más
bonitas de España y en el año 2002 fue Capital
Cultural de Europa. Sus calles admiran impasibles el paso
de los turistas, habitantes y estudiantes que disfrutan de
una ciudad en las que ocio, cultura, arte e historia conviven
en perfecta armonía.
En pocas líneas propongo un itinerario para realizar,
tranquilamente, en un fin de semana. La provincia de Salamanca
se emplaza en el centro-oeste de España, y concretamente
en el sudoeste de la región de Castilla-León.
Tiene una superficie de 12.336 km2 y una población
de 353.020 habitantes aproximadamente. Limita al oeste con
Portugal, al sur con Cáceres, al sudeste con Ávila
y al norte con Zamora y Valladolid.
La Plaza Mayor es la más bella de las plazas españolas
de influencia barroca, comenzada en 1729 y finalizada en 1788,
en su construcción intervino Alberto Churriguera. Desde
aquí llegamos al Palacio de Monterrey saliendo por
el arco que da a la calle Prior. El Palacio de Monterrey,
propiedad del Ducado de Alba, fue edificado en el siglo XVI
en estilo Plateresco. Desde aquí podemos ir al convento
de las Agustinas, cuya fundación se debió al
Conde de Monterrey y en su interior encontramos el Panteón
Familiar situado en la Capilla Mayor. Encontraremos la pintura
de José Rivera, La Inmaculada. Desde la misma Plaza
de Monterrey ya se ven las torres de la Clerecía a
la que llegamos por la calle Compañía. La Clerecía
se inició en 1617, es el templo-colegio que la compañía
de Jesús construyó en Salamanca, posee unos
magníficos retablos de estilo Churrigueresco y el Colegio
situado a la derecha de la iglesia dispone de un grandioso
claustro barroco de tres pisos.
Frente a la imponente fachada de la Clerecía se encuentra
la Casa de las Conchas. Este Palacio (1493-1513) se considera
el edificio más representativo de la época de
los Reyes Católicos, salpicado con más de 350
conchas de Peregrino Compostelano. Dejando atrás la
Clerecía y la Casa de las Conchas y tomando la calle
Libreros, se llega a la Universidad, fundada por Alfonso IX
de León en 1218, es la más antigua de España.
Fachada de estilo plateresco, en su interior se halla el aula
Fray Luis de León, Capilla Universitaria y Biblioteca.
Frente a su fachada se abre el Patio de las Escuelas a la
que dan tres edificios que constituyen el antiguo recinto
Universitario: Casa de los doctores de la Reina, Patio de
Escuelas Menores y Hospital del Estudio. Las Escuelas menores,
situado a la derecha del Rectorado, contiene un hermoso patio
del siglo XV y el Museo Universitario en cuyo interior se
destacan los restos de un mural conteniendo planetas, astros
y constelaciones zodiacales que se conoce como el cielo de
Salamanca. Este cielo inspiró el logotipo de Salamanca
como Ciudad Europea de la Cultura.
Una vez vista esta maravilla y con muy poco camino llegamos
a las catedrales; para ello tomamos la calle Calderón
de la Barca. La Catedral Vieja se inició en el Siglo
XII de estilo Románico, la cubierta está formada
por bóvedas nervadas y su cúpula de crucero
conocida como la Torre del Gallo de influencia francesa. Extraordinario
Retablo Mayor de Nicolás Florentino. La Catedral Nueva
fue iniciada en 1513 por J. Gil de Hontanón, es una
de las últimas construcciones góticas europeas
y su portada principal es un alarde de ornamentación
y composición. La torre ha sido calificada como una
de las más bellas de España.
Partiendo de Anaya tomamos la calle del Toscano, vemos los
dos conventos, Convento de las Dueñas y el Convento
de San Esteban. El Convento de las Dueñas de portada
plateresca e interior de finales del gótico, edificada
en 1533, extraordinario claustro renacentista. Frente a las
Dueñas está el Convento de San Esteban, con
fachada plateresca e interior gótico. Debe visitarse
el gran Retablo Mayor, de Churriguera con pinturas de Claudio
Coello.
Subiendo por la calle Juan de la Fuente y subiendo por San
Pablo, encontraremos el Palacio de Orellana, bello ejemplo
de la arquitectura civil en el período medio del plateresco
y el barroco. Seguimos por San Pablo y vemos la Torre del
Clavero, Palacio Salmantino del siglo XV con aspecto de fortaleza,
se levanta sobre planta cuadrada, para formar una auténtica
fortificación. Posteriormente y bajando por la misma
calle llegamos a la Puerta de San Pablo donde cogeremos la
calle de San Gregorio donde veremos de lejos el puente romano.
No existe documento que asegure con precisión la fecha
de la construcción del Puente Romano, pero hay indicios
que la sitúan en el siglo I de nuestra era, en tiempos
del emperador Trajano.
El Puente Romano está construido en la zona más
ancha del río, sobre un subsuelo rocoso que le sirve
de sólidos cimientos. Cuenta con 26 arcos de medio
punto de 4,80 metros de luz, con grandes dovelas almohadilladas,
los pilares se hallan reforzados por ligeros machones, la
longitud es de 176 metros y el ancho entre pretiles de 3,70
metros. El Puente Romano, el Toro y la Encina forman parte
de la heráldica de la Ciudad.
Quizá me falten líneas para seguir describiendo
una de las ciudades más bonitas y con más encanto
de la geografía española pero así dejo
la puerta abierta para que sea visitada por los lectores.
Por cierto, se me olvidaba escribir que “QVOD NATVRA
NON DAT SALMANTICA NON PRAESTAT”.
Adolfo González Estévez-Profesor
de Educación Primaria.
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