Ver... como Jesús |
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Comenzamos este nuevo curso y queremos que nuestros ojos, nuestra mirada, sea limpia, nueva, ilusionada. Es la mirada que traen los niños y niñas de 1º de Infantil, que se acercan por primera vez al Colegio, unos ojos grandes y asombrados que se maravillan y disfrutan descubriendo cada día algo nuevo y valioso. Los ojos de la ilusión. Es la mirada de Jesús que siempre ve más allá de las apariencias, más allá de lo evidente, para llegar a lo importante, a lo verdadero, a lo esencial. Jesús sabe mirar y ver más allá: ve la fe de la madre que pide la curación de su hija, ve la generosidad de la anciana que echa unas monedas en el templo, ve el agradecimiento de la prostituta que le lava los pies, ve en Zaqueo la posibilidad de cambio, de conversión. Porque ve posibilidades donde otros sólo ven incapacidades se atreve a proponer: sed perfectos, sed buenos del todo, como lo es vuestro Padre. |
Jesús se atreve a creer en la posibilidad de que perdonemos siempre, de que seamos capaces de ceder cuando tenemos razón, de que nos preocupemos de los enemigos. Jesús cree en las personas y esa fe les devuelve la vida, les capacita, les hace mejores. Es como si él pudiera ver más allá, no lo que somos en este momento, sino lo que podemos llegar a ser. Como los labradores siembran semillas y sueñan ya, en ese momento, con la cosecha. Porque Jesús cree que es su Padre el que está empujando todo lo que existe para el bien. Cada persona se hace, entrando en su interior, aprendiendo a hacer las cosas para que las vea “el Padre que ve en lo escondido” y no para cultivar la imagen, para ser alabado. La educación es una tarea lenta, trabajosa, continua, que no busca el brillo sino el fruto. En el Colegio queremos crecer en autoestima, en la capacidad de autorreforzarnos y sentir la satisfacción del “trabajo bien hecho”. La satisfacción no está en el halago externo sino en la alegría de conseguir un logro trabajado. Educamos personas con “peso interior”, capaces de esforzarse y alegrarse por lo que alcanzan. No podemos plantearnos sólo tareas fáciles, nuestra misión es señalar metas, impulsar y proponer nuevos retos. Atrevernos a soñar y a luchar por conseguir los sueños. Con “las gafas de Jesús” podemos encuadrar las pequeñas contrariedades en un marco más amplio y reírnos un poco, (de nosotros mismos/as para empezar). Ejercitarnos en ver todo lo que permanece en pie cuando parece que hay un derrumbe, en ver el azul del cielo y no sólo el nubarrón, ver y fijarnos en lo que aprendemos aunque aún cometamos errores. Con esas gafas miramos a los demás sin juzgarles, con cariño, viendo lo mejor que tienen dentro y no los errores que tan evidentes son por fuera. Con esas gafas encontramos siempre, en cada cosa, y en cada persona, la oportunidad, la gracia, el don, la alegría, el tesoro escondido… Porque si nos miramos como Jesús nos veremos “con buenos ojos”. |
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