|
Nikolaj Grundtvig,
1783-1872, fue clérigo,historiador, político y el
pedagogo más productivo y original de su tiempo en Dinamarca, su país
natal. Durante 75 años fue
un incansable escritor. La mayor parte
de sus escritos no han sido leídas
por el público, ni mientras vivió, ni después de su muerte.
Su principal logro fue la creación de las Folk High Schools ,
instituciones
educativas para las zonas rurales, en las que se llevaron a cabo métodos
educativos innovadores. Grundtvig creía en la necesidad
de promover una educación basada en principios de flexibilidad y libertad en la
que los jóvenes, fundamentalmente a través de la enseñanza oral, conocieran la
historia de su país y se prepararan para participar en la vida social.
Carecían de planes de estudio y de exámenes.
La rígida y erudita enseñanza técnica, dirigida hacia un solo oficio, fue
reemplazada en sus proyectos por una instrucción general.
Grundtvig rompió el marco de la institución literaria, englobando
al pueblo con sus iniciativas. En primer lugar, se difundieron sus
ideas gracias a su lírica, fácil de cantar;
Las canciones patrióticas de Grundtvig, que generalmente unían un punto de vista nacional-histórico con
una concepción humana cristiana, contribuyeron fuertemente al desarrollo de
una nueva identidad danesa centrada en una vida social humilde, alegre y
laboriosa. Sus numerosos himnos religiosos, unos
originales y otros traducidos que sobre todo aparecieron en la Obra Cantada,
contribuyeron a renovar la Iglesia danesa, dando a las ceremonias religiosas
un sello vigoroso y familiar. Los himnos de Grundtvig dominan hoy día el
cantoral autorizado danés, de forma que incluso los daneses no practicantes
difícilmente pueden pensar en Navidades, Semana Santa, Pentecostés, bodas y
funerales, sin una palabra de acompañamiento de Grundtvig.
Su contribución como teólogo, científico, poeta y educador popular
fue trascendente. Fue con su obra Mitología Nórdica(1808) el primero en
apreciar una lógica interna en los mitos
paganos intentando
erigirlos en modelo de una moderna concepción nórdica de la vida. Tomando
como punto de partida un cristianismo vivificado, a partir de la década de
los treinta pasó a preocuparse especialmente por las condiciones del hombre
en la vida terrenal, al compás de la lenta evolución política hacia la
democracia que Dinamarca experimentaba por entonces. Abogaba por una
libertad que ofrecía al ciudadano las mismas condiciones de vida y de
actuación que éste concedería a sus vecinos. Por felicidad entendía el
derecho a ser uno mismo sin intromisiones. Descubrió los dones sin explotar
del campesinado, en consonancia con la distribución demográfica, ya que este
grupo constituía la mayoría de la población danesa. En unos tiempos que
exaltaban la élite intelectual y artística, tomó
partido por las ideas del hombre ordinario, y también de la mujer, ya que
vio en el pueblo danés, un pueblo amoroso, de un paciente carácter femenino,
que aguanta gracias a su fuerza interior y acaba venciendo.
Para él, cualquier
coacción en la vida espiritual era algo contranatura. Su gran idea
consistió
en oponer la voluntariedad a las instituciones rígidas y las palabras
muertas. Cultivaba la palabra hablada o cantada e hizo de las conversaciones
con intercambios vivos entre las partes, su herramienta pedagógica
principal. Puso énfasis en la lengua materna, que se transmitía en su estado
más puro a través de las mujeres y los campesinos sin instrucción. Como
poeta, a menudo fusionaba contenido y forma en imágenes densas, cuya
orientación y sentido se situaban en la oscuridad profética. En otros
momentos, logró hablar como nadie de su tiempo, en forma simple y
comprensible sobre los temas más elevados. Como político, podía a menudo ser
extremadamente realista, partiendo siempre de una postura antiautoritaria.
Abogó por la transformación pacífica, antes que por la revolución.
Con Grundtvig, el compromiso se
convirtió en una forma de vida política y social específicamente danesa. Los
movimientos religiosos y populares que creó siguen ejerciendo influencia en
la sociedad danesa a través de las escuelas superiores populares, la
Iglesia, el Folketing y el gran público.
Flemming Lundgreen-Nielsen,
Det Kongelige Bibliotek
|