![]() |
Rosalía de Castro |
|
|
||
| Está usted en Inicio > Profesorado |
| Profesorado |
Despedida del profesor D. Ramón Barbero García con motivo de su jubilación Queridos compañeros y compañeras de trabajo, amigos y amigas: Había un slogan de un sindicato en la cafetería de este Centro que hacía referencia a nuestra profesión. Siempre me pareció muy acertado, decía más o menos así: "Muchas profesiones son necesarias, algunas imprescindibles". Más allá del carácter autocomplaciente y del reconocimiento social que supone, llena de orgullo saber que se ha estado dedicado a una labor así, imprescindible, transformadora... transmisora de saberes y formadora en valores. Decían los maestros de la República (y con la palabra maestro me refiero no sólo a los enseñantes, sino a todos los que trabajaron por fomentar que el pueblo tuviera la formación imprescindible para salir del lamentable estado de ignorancia y frustración en que se encontraba) que una sola generación formada e instruida haría imposible la vuelta atrás en el renacer de una nueva sociedad. Tanta fe en la Enseñanza y en la concepción de bondad natural hoy nos parecen exageradas, sobre todo, después de los acontecimientos históricos siguientes. Pero me resisto a no ser un idealista y a no reconocer que tal concepción ha estado presente en mi profesión. Llegué a la profesión en los últimos años del franquismo en los que nada podía desligarse de la idea política, del cambio político y, mucho menos, la Educación. Entonces participé en movimientos de renovación. Dedicábamos a las escuelas de verano una parte del mes de julio y toda nuestra energía. ¡Era tan agradable encontrarse con compañeros olvidados, conocer a nueva gente, debatir, participar... correr para poder escuchar a Marta Mata o a algún profesor represaliado...! Allí encontrábamos la savia que vitalizaba nuestras aulas. Fueron años en los que se palpaba el cambio, la transformación social, y el papel de la Educación, sentíamos, era un punto importante de la misma. Soñar con un mundo más justo y en libertad era lo auténticamente real. Una concepción entusiasta y de difícil repetición. Recordar a quellos años me hace sentir nostalgia. Todavía recurro a papeles y escritos de entonces para obtener material y método. Más tarde tuve la suerte y el acierto de aprovechar la posibilidad que se nos brindaba desde la propia Administración de iniciar, formando equipo, Proyectos Experimentales de Integración, que nos permitieron llevar adelante una experiencia de participación y de vida comunitaria en torno a la escuela, que nos ha hecho ver que hay modelos de escuela que fomentan el desarrollo como personas, y no sólo transmiten valores marcados por el sistema de mercado, donde la participación e implicación de la comunidad educativa en el desarrollo de la educación muestran que es posible la formación de ciudadanos activos y críticos con la sociedad en que viven. El trabajo en equipo fue otro de los aspectos aprendidos y desarrollados. Participación y trabajo en equipo y largas jornadas de discusión y convivencia. Hoy lo recuerdo como el modelo más fructífero y el que más satisfacción personal y profesional me ha dado. He pasado por pocos Colegios en todo el tiempo de trabajo. En el que más tiempo he permanecido es en éste de adultos. Cuando llegué, un nuevo y atractivo campo se abría en el que poder desarrollar muchas de mis aspiraciones educativas, comprobé una organización de Centro bien armada y un funcionamiento que denotaba horas de trabajo y una concepción de la educación de personas adultas como algo continuo y adaptado a sus intereses. La evolución que han experimentado el alumnado, la intención político-administrativa y el pulso de vida en el mismo han hecho perder el encanto inicial. También los Centros de Adultos han abierto las puertas a nuevos e insospechados alumnos venidos de fuera, a los inmigrantes, que vienen fundamentalmente a aprender nuestro idioma y queremos que se integren y participen como ciudadanos activos en nuestra sociedad. Con ellos he estado los últimos cuatro años y tengo que decir que ha sido una labor bonita. A ellos me siento muy próximo. Como García Lorca, podría decir que el chino bueno está más cerca de mí que el español malo y que no creo mucho en las fronteras políticas... Estos alumnos son buenos y generosos, aprenden en general con rapidez y son muy agradecidos. He dedicado mi tiempo a una profesión que me gusta y me ha dado grandes satisfacciones, por lo que debo estar agradecido. Quiero dar las gracias a un montón de personas, a las personas con las que he compartido Centro y trabajo, a las personas que me han ayudado y han hecho que mi trabajo sea más fácil y satisfactorio y a todos vosotros, con quienes comparto este momento de despedida. Decía el otro día un compañero que jubilación viene de júbilo, alegría. Espero tenerla, junto con el tiempo asegurado, para dedicarlo a la lectura y a las aficiones, y a las tareas obligadas... porque recordando a Walt Whitman quiero decir: "¡Aquí estoy!, me detengo un momento en mi camino. Todavía elevo lo presente, todavía anuncio mi porvenir gozoso y sublime. Y para el pasado, declaro que, aquello que el aire encierra, deja suspiros naturales, sonidos de lluvia y vientos, voces como de aves y animales en los bosques, que nos son silabeados como nombres. Se los dejan al aire y se funden, se alejan impregnando el agua y la tierra de nombres, de nuestros nombres..." Nada más. Muchas gracias. |
Texto del Reglamento de Régimen Interior Para descargar el documento en formato PDF haz clic en la línea superior |
| ©2005 CEPAL "Rosalía de Castro" | ||
| Inicio Enseñanzas Servicios Secretaría Anuncios | ||