Historia y propósito del CIE

Ofrecemos aquí algunas pistas que pueden ayudar a presentar un proyecto para cualquiera de los programas con los que trabajamos y unas ideas generales sobre lo que aportan los programas que se desarrollan fuera del aula:

Aproximación a los puntos a tratar en un proyecto

Ideas generales que trabaja cualquier programa con alumnos fuera del aula

Aproximación a los puntos a tratar en un proyecto

  1. Realidad educativa del centro.
  2. Características del alumnado participante
  3. Justificación: (Adecuación y oportunidad del proyecto y relación con el proyecto educativo del centro
  4. Implicación de la Comunidad educativa en el proyecto.
  5. Objetivos generales.
  6. Objetivos específicos.
  7. Contenidos.
  8. Procesos de aprendizaje.
  9. Metodología.
  10. Evaluación.
Resto de documentación establezca la convocatoria.

Ideas generales que trabaja cualquier programa con alumnos fuera del aula

Este tipo de actividades conlleva, seamos conscientes o no, una forma de ver el hecho educativo y de enfrentarnos a él que modifica pautas de comportamiento de profesores, alumnos, padres y comunidad educativa, pues “altera el orden cotidiano”, por lo que es mejor ser conscientes de ello para sacar el mayor rendimiento posible de dicha experiencia y poder modificar algunos aspectos del “clima ordinario” antes y después de la experiencia, cada cual de acuerdo con sus condicionantes únicos e irrepetibles.

Este tipo de programas nos permite trabajar los siguientes aspectos:

Atención a la diversidad.

Paliar determinadas carencias y desigualdades.

Fomentar una actitud de aprendizaje permanente.

Aprender a convivir.

Suponen una oportunidad para atender la diversidad, una posibilidad para abrir horizontes y conocer otras gentes y lugares, de una manera divertida, formativa y como desarrollo de su capacidad creativa y sus relaciones interpersonales, aplicable a profesores y alumnos.

Es adecuada para paliar carencias y desigualdades, para alumnos con necesidades educativas especiales o procedentes de condiciones económicas y culturales desfavorecidos que no dispondrán posiblemente de otra oportunidad para vivir experiencias como éstas. Compartir tiempos y espacios no es sólo rico para estos alumnos sino para el resto con el objetivo de lograr una efectiva “normalización”, que sólo es posible desde la vivencia  y conocimiento del otro.

Fomenta una actitud de aprendizaje permanente, pues nuestro objetivo es conseguir que se den cuenta que aprender puede y debe ser divertido, que la escuela es un lugar vivo desde el que estudiar el mundo que nos rodea. Aprender es algo natural y por tanto descubrir cosas nuevas, conocer el porqué de las cosas, es un placer.

Aprovechando esa curiosidad y ese afán por aprender, por saber, debemos ampliar su horizonte interesándole por nuevos problemas, más alejados de su experiencia directa en los que nunca pensó por desconocimiento y que ahora, con diferentes compañeros (con otras costumbres e incluso lengua) va a sentir como suyos. Nuestro deber como educadores es mantener vivo este deseo de aprender.

Al realizar un `programa de este tipo enfrentamos dos realidades que hemos de conocer de manera estática, en un primer momento, y dinámica al realizarla, cuyo objetivo es el respeto a la pluralidad lingüística y cultural, a través de la comprensión de los diferentes pueblos y de la convivencia de jóvenes y adultos de distintas procedencias.

La finalidad de la enseñanza es favorecer que los alumnos realicen los aprendizajes necesarios para vivir e integrarse socialmente, desarrollando su acción educativa en tres ámbitos:

1.     Autonomía de acción en el medio

2.     Socialización

3.     Adquisición de instrumentos de aprendizaje (básicos en la enseñanza obligatoria y específicos y técnicos en la post-obligatoria y universitaria).

El objetivo fundamental de este tipo de experiencias, no es otro que conseguir las metas de cualquier programa educativo pero más vivo y por ello más intenso y con más matices:

  • Actuar con autonomía en las actividades habituales y en las relaciones de grupo, aceptar las reglas y normas que democráticamente se establezcan, articular los objetivos e intereses propios con los de los otros miembros del grupo, respetando los puntos de vista distintos y asumiendo las responsabilidades que correspondan.
  • Establecer relaciones equilibradas y constructivas con las personas en situaciones sociales conocidas, comportarse de manera solidaria, reconociendo y valorando críticamente las diferencias de tipo social y rechazando cualquier discriminación basada en diferencias de sexo, clase social, creencias, raza y otras características individuales y sociales.
  • Apreciar la importancia de los valores básicos que rigen la vida y convivencia humanas y obrar de acuerdo con ellos.
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