ALGO
DE HISTORIA
“En 1968 se inauguró el Colegio Nacional Cuba y, ya equipado, el curso 1969-1970, fue el primero que funcionó en la zona. Ese curso y los siguientes las clases estaban supersaturadas, el colegio tenía entonces 2000 alumnos/as, y como las aulas eran pequeñas, resultaban abigarradas, con los pupitres y los codos de los alumnos rozando las paredes.
Aún así, siempre fue una escuela muy pretendida y, bien porque había poca oferta de plazas en el barrio, bien porque los maestros gozaban de una excelente fama, lo cierto es que, para matricular a los alumnos, las madres madrugaban mucho y hasta, en el buen tiempo, pernoctaban haciendo cola.
Había dieciocho maestros de enseñanza primaria para dieciocho clases y un director por oposición, el muy famoso Don Manuel, todo un carácter. Dos maestras especialistas dirigían las clases de párvulos, con niños de cuatro a seis años. Dieciséis maestros propietarios definitivos estaban asignados a los ocho cursos de la enseñanza primaria, con niños de seis a catorce años pues cada curso tenía dos clases: una de niños y otra de niñas.
Las niñas al principio vestían un uniforme con falda de peto azul marino y una blusa blanca; estaban lindísimas, pero muy pronto se dejó pues no era pertinente; sólo los párvulos llevaban la clásica batita escolar. Lo que sí tenían todos era un uniforme de gimnasia con pantalón corto azul marino y camiseta blanca en cuyo dorso se leía “Colegio Cuba”.
En aquellos años la enseñanza media, el bachiller, montaba sobre la enseñanza primaria pues aquella empezaba a los diez años. Como no había ningún instituto, ni colegio que atendiese las necesidades de los niños del barrio que deseaban realizar tales estudios, el sentido común, el entusiasmo de un grupo de maestros, animados por los padres y la propia dirección, suplió tal deficiencia. Se daban clases de 6º,7º y 8º de forma que, el propio colegio presentaba a sus alumnos, como alumnos libres, a los exámenes de junio de un instituto de Entrevías.
Todos los niños estudiaban con interés, casi todos aprobaban, hubo muchos sobresalientes, y desde luego los cursos del colegio los pasaban sin ningún fracaso pues había un ambiente de estudio admirable.
El material pedagógico escolar era muy escaso, aunque poco a poco y con empeño se cubrían las necesidades; se compraban mapas murales y libros para una incipiente biblioteca; pronto los armarios iban quedando pequeños. También funcionaba un pequeño observatorio meteorológico en el jardín: todos los días iban los niños a anotar los datos de temperatura, humedad, pluviosidad, viento y hacían tablas y sacaban conclusiones.
Había un gran salón de actos en el que los sábados y domingos se proyectaban películas infantiles. Los domingos y fiestas se convertía en iglesia. Allí recibieron la Primera Comunión la mayoría de los niños del barrio, niños que hoy serán padres. Allí se recibía a los maestros de otras escuelas para realizar las “Jornadas Pedagógicas”, por ejemplo. Allí había conciertos dados por profesores del Real Conservatorio: todo un lujo. El gran inconveniente de este salón era que también tenía que funcionar de comedor escolar y hasta de clase para recoger a más de cien alumnos; tal era la necesidad de escuelas en la zona. Cuando más tarde se hizo el nuevo edificio anejo, se pensaba que este inconveniente del salón se iba a subsanar, pero no se logró porque…¡quién sabe! Tal vez faltaba la unión, la entrega y el entusiasmo primitivo necesarios. Era época de reivindicaciones, los maestros ya se llamaban profesores, era la época de las especializaciones; así que se ganan muchas cosas importantes, pero se pierden otras no menos importantes.”
Elvira Torre Temprano
(Profesora del Colegio Cuba
de 1969 a 1994)
EL BARRIO
“Hacia los años 60 del siglo pasado, Madrid se iba extendiendo. Por la zona de la Carretera de Extremadura, frente a la Casa de Campo, surgen las primeras urbanizaciones (como la de San Matías, Santa Elena, Colonia de Gredos, Copasa…) de Aluche, un barrio no industrial, sino residencial de nivel medio-bajo. Los nuevos edificios, casas de dos pisos entre torres de catorce, se levantaban formando las primeras calles: Illescas, Seseña, Tembleque, Quero, Valmojado, Camarena…
Aparecieron los primeros servicios para la población asentada, en general formada por familias muy jóvenes:
- SANIDAD: Sólo había alguna pequeña clínica privada en la planta baja de las casas, dirigida por médicos pioneros, entusiastas, excelenctes como la de Don Fidel.
- COMERCIO: Era pujante y vivo en los mercados de abastos, zapaterías, librerías, muebles, electrodomésticos, tiendas de bebés; hasta había una sucursal de Flomar. El servicio bancario se cubría con una Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid en Campamento.
- OCIO: Había abundantes bares muy frecuentados por gente joven y los sábados y domingos por familias al completo. El cine más cercano era el Lisboa que estaba en el Paseo de Extremadura. Un incipiente parque (aún con los rieles de las vías de un tren que al parecer antes pasaba por allí) invitaba al paseo cuando hacía bueno; no cuando llovía pues todo él se convertía en un gran barrizal.
ELVIRA TORRE TEMPRANO (Profesora del Colegio Cuba De 1969 a 1994)
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"En nuestra escuela,todos
éramos necesarios, pero ninguno imprescindible" |