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EL ALBERGUE
El día diecinueve
de Abril de año dos mil cinco, los alumnos de 4º curso del colegio "Jarama"
de San Fernando de Henares emprendimos una aventura inolvidable que
duraría tres noches y cuatro días; inolvidable porque fue nuestra
primera salida sin los padres y porque fue maravillosa.
Estuvimos en un
albergue en el pueblo del Escorial acompañados de nuestras profesoras
Cristina, Socorro y Mª Carmen.
Hicimos excursiones
de día y de noche; al campo, al monasterio del Escorial. Estuvimos
acompañados por monitoras de aquel albergue, que por cierto, eran
geniales. Nunca olvidaré aquella excursión por el campo durante ocho
horas; llegamos rendidos. También recordaré la silla de Felipe II, y
como no, las bromas que las "profes" nos gastaban a media noche,
haciendo que nos pusiéramos a hacer abdominales o levantándonos a media
noche diciéndonos que era por la mañana.
La relación que
tuve con mis compañeros conviviendo cuatro días fue muy distinta a la
relación que cada día tenemos en el colegio. Todos descubrimos cosas
nuevas de todos, también jugamos mucho, trabajamos nuestro cuaderno de
campo, aprendimos mucho de la naturaleza de una forma distinta y más
bonita, y también echamos de menos a nuestros padres en ciertos momentos
con una lágrima en los ojos. Pero una experiencia muy bonita. Mi primera
salida de casa sin los papás ya la tengo para contar.
Virginia Rúiz Pérez
Alumna de 4º B |
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EL ALBERGUE
El albergue fue
genial. todos nos lo pasamos muy bien. Fue la mejor excursión de todo el
curso.
Cuando llegamos
allí, las profesoras se presentaron. Se llamaban Amaya y Ana, y nos
explicaron lo que teníamos que hacer. Luego llegó el reparto de
habitaciones; estábamos nerviosísimos. Las habitaciones eran de 2 y de 4
personas.
El primer día por
la noche jugamos en el jardín. Al otro día nos levantamos y desayunamos.
Después hicimos las camas y recogimos la habitación. Luego nos fuimos de
excursión.
A la hora de comer
nos sentábamos siempre en la misma mesa. Bueno la comida no era un
manjar exquisito. Después de comer teníamos que escribir un diario y
después tiempo libre. Luego hacíamos excursiones. Después nos
duchábamos. Los de las habitaciones de cuatro se tenían que dar más
prisa . Luego a cenar y después juegos nocturnos. Hubo una noche que nos
contaron la leyenda de Orión.
El último día
pudimos comprar recuerdos. Luego cuando llegó la hora de irse, nadie
quería irse.
Si no es porque las maletas pesaban un
montón, repito otra vez. Fueron los cuatro días mejores de toda mi vida.
Amanda Rodríguez García
Alumna de 4ºB |