La organización de los contenidos en esta
etapa exige un enfoque globalizador que permita abordar los problemas,
las situaciones y los acontecimientos dentro de un contexto y
en su totalidad.
La actividad constructiva del alumno es el factor
decisivo en la realización de los aprendizajes escolares.
En este proceso el profesor actúa como guía y mediador
para facilitar la construcción de aprendizajes significativos
que permiten establecer relaciones entre los conocimientos y experincias
previas y los nuevos contenidos.
El proceso de enseñanza ha de estar presidido
por la necesidad de garantizar la funcionalidad de los aprendizajes,
asegurando que puedan ser utilizados en las circustancias reales
en que el alumno los necesite.
La actividad lúdica es un recurso especialmente
adecuado en esta etapa.