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GUÍA PARA PROFESORES QUE
TIENEN ALUMNOS CON PERDIDAS AUDITIVAS[1] |
1.
Intente
aceptar positivamente al niño o adolescente con pérdida auditiva, aunque su
habla, vocabulario o comprensión no le parezcan buenas. Su actitud será la que
imiten sus otros alumnos.
2.
No
le mime o sobreproteja, no lo trate de manera diferente a los otros niños de su
edad o capacidad.
3.
Recuerde
que la inteligencia, la madurez, el ambiente familiar son diferentes en todos
los alumnos/as. La combinación de estos y otros factores es muy significativa,
hasta el punto de que algunos niños con una pérdida auditiva profunda pueden
ser más brillantes que niños con normal audición.
4.
Descubra
y aliente las actitudes especiales del niño/a o adolescente y sus intereses,
como Vd. haría con cualquier otro. Para cualquier niño o adolescente resulta
psicológicamente muy beneficioso saber que puede sobresalir en algo.
5.
Intente
hacer comprender objetivamente al resto de la clase el problema del alumno/a
que no oye bien. Los niños son menos crueles cuando entienden el problema de
los demás.
6.
Asegúrese
de que el niño/a o el adolescente atiende
en clase cuando Vd. explica algo nuevo, cuando le encarga una tarea o cuando le
hace una pregunta.
II.
CÓMO FACILITAR EL APRENDIZAJE DEL NIÑO QUE PADECE UNA PÉRDIDA AUDITIVA.
1.
Intente
utilizar todas las ayudas visuales posibles, para así aumentar el número de
asociaciones sensoriales que el niño deficiente auditivo puede integrar.
2.
Recuerde
que estos niños tienen con frecuencia limitaciones en su vocabulario. Muchas de
las palabras que los niños oyentes utilizan en sus conversaciones diarias
pueden ser nuevas para el niño/a o adolescente que no oye bien.
3.
No
piense que, porque tenga una pérdida auditiva importante, no está capacitado para
las ciencias, el arte o la poesía.
4.
No
pierda la oportunidad de transformar la deficiencia auditiva del niño o
adolescente en algo positivo para todos.
5.
No
espere que el niño/a o adolescente , aunque sea
inteligente y aplicado, vaya a entender todo siempre. Él tiene que hacer un
esfuerzo mayor que otros alumnos/as todo el tiempo y esto, por sí solo, es
causa de fatiga.
6.
No
espere, por tanto, atención continua por parte del niño. Hay que tolerarle
cierta falta de atención para evitar que se agote.
7.
No
piense que el niño o adolescente con una pérdida auditiva ha adquirido su
vocabulario del mismo modo que los niños oyentes. El oyente ha oído infinidad
de veces las mismas palabras sin prestar atención, es decir, absorbe su significado a fuerza de
oírlas. El deficiente auditivo tiene que aprender las palabras atendiendo
directamente al que habla y concentrándose con todas sus fuerzas en la
comunicación oral.
8.
Utilice
con su alumno palabras populares o de uso común. Vd. puede ser el vínculo de
unión entre el niño o adolescente y su grupo de referencia.
III. CÓMO AYUDAR AL NIÑO
CON UNA PÉRDIDA AUDITIVA A ENTENDER MEJOR A TRAVÉS DE LA LECTURA LABIAL
1.
Escriba
en el encerado, sin hablar. Una vez termine, vuélvase hacia la clase y hable.
2.
Trate
de articular con claridad y a una velocidad moderada.
3.
Intente
hablar a la clase teniendo la luz de frente.
4.
Piense
que el niño o adolescente que no oye bien, cuando Vd. dicta además de escribir tiene que mirarle a la
cara y, por lo tanto, necesitara más tiempo para recoger lo que está
exponiendo. Si la habitación está oscura o en sombras no podrá verle la cara y
no podrá seguirle.
5.
Mantenga
el libro apartado de la cara cuando lea en voz alta. El contacto visual es
importante para todos los alumnos.
6.
Intente
que el niño o adolescente deficiente auditivo se siente en un lugar de la clase
desde donde pueda ver su cara con claridad. Pero procure que no se sienta
confinado en un lugar único de la clase.
7.
No
hable de espaldas a la clase. Evite pasear cuando hable, especialmente si está
realizando una explicación.
8.
Trate
en lo posible de no balbucear o hablar muy deprisa. Tampoco articule con
exageración. Piense que, como tiene que vivir entre personas con lenguaje
normal, su alumno/a tiene que adquirir la habilidad de comprender las palabras
normalmente articuladas.
9.
Exponga
sus explicaciones, sus preguntas o sus mensajes con palabras diferentes a las
que empleó por primera vez, cuando el niño o adolescente parezca no entenderle.
10. Escriba el vocabulario
nuevo en el encerado y léaselo a la clase. De esta manera su alumno/a tendrá la oportunidad de ver cómo
se articulan esas palabras en los labios. También puede darle una lista del
nuevo vocabulario para que se lo lleve a casa antes de que explique el tema en
clase. Así se familiarizará con las propiedades visuales de las palabras, con
su significado, y las reconocerá más fácilmente en la clase.
11. Siempre que le sea
posible, déle al niño o a sus padres, por anticipado, una orientación sobre los
temas que va a explicar Vd. más tarde en clase, de manera que pueda prepararlos
con anterioridad. Esto tipo de actuación facilitará que el alumno/a pueda
seguir la clase como sus compañeros y no se sienta diferente.
12. Explique sobre el encerado
los temas que resulten complicados.
13. No repita la misma
pregunta una y otra vez en su forma original. Tampoco alce la voz. Intente
cambiar la forma de la pregunta y explicársela con otras palabras.
14. No comience un tema sin
antes conectarlo con algo que pueda orientar al niño o adolescente
. Por ejemplo, ahora vamos a
hablar de los deberes de ayer. O ahora
vamos a empezar con las matemáticas, etc.
15. La lectura labial no puede hacerse bien desde
lejos.
IV. CÓMO AYUDAR AL ALUMNO DEFICIENTE AUDITIVO A ENTENDERSE MEJOR A TRAVÉS DE SU AUDICIÓN.
1.
Intente
informarse sobre la naturaleza de la pérdida auditiva de su alumno o alumna con
el fin de que pueda entender mejor su discapacidad.
2.
Pruebe
a aprender algo sobre los audífonos y sobre cómo éstos ayudan al niño o
adolescente a oír mejor. Aprenda a ponérselo (si el niño es pequeño) y a
cambiarle las pilas.
3.
Siente
al niño de manera que pueda tener la mejor recepción posible del sonido de Vd.
y de sus compañeros. Tenga en cuenta que con o sin audífonos, la distancia del
que habla es un factor significativo para la comprensión de lo que se dice.
4.
Reduzca
en la medida de lo posible el nivel de ruidos en clase, varias veces a lo largo
del día, con el fin de darle al niño o adolescente un respiro. Los audífonos no
seleccionan los sonidos, de ahí que el ruido ambiental pueda causar una cierta
tensión a los niños con este tipo de prótesis.
5.
Hable
con un tono natural de voz. Evite chillar. Chillar distorsiona el sonido de
manera notable.
6.
Procure
que el niño o niña no se sienta avergonzado por no haber entendido algo y explíquele
su confusión de manera inmediata.
7.
No
piense que los audífonos son como gafas graduadas que, llevándolas se corrige
el defecto. Ningún audífono está libre de distorsión de sonido. Ninguno
permitirá oír a un niño o adolescente igual que si tuviera una audición normal.
No piense que el deficiente auditivo puede con sus prótesis oír los sonidos
importantes e ignorar los ruidos ambientales como hacen los niños oyentes.
8.
Tenga
en cuenta que el alumno/a deficiente auditivo puede oír peor cuando ha tenido catarro,
anginas o dolor de oídos. Una. sordera temporal puede así sumarse a su ya
permanente pérdida auditiva. Las condiciones climáticas también pueden influir
en estas fluctuaciones del nivel de audición. Si nota que la audición del niño
ha descendido considerablemente, no deje de avisar a los padres.
9.
Recuerde,
además, que las alergias, las estaciones, ciertos alimentos y el estrés
ambiental pueden alterar temporalmente la capacidad auditiva.
V. CÓMO AYUDAR AL NIÑO CON
UNA PÉRDIDA AUDITIVA A COMUNICARSE MEJOR A TRAVÉS DEL LENGUAJE HABLADO.
1.
La
mayor parte de los niños deficientes auditivos no oyen muchos sonidos que
nosotros oímos (especialmente, /s/ /f/ /z/). Es más, muchos sonidos los oyen
distorsionados. De aquí que tengan dificultad para hablar correctamente y que
necesiten logopedia.. Vd. puede ayudarle recordándole
sonidos que olvide. No le interrumpa cuando hable. Déjele que termine y,
entonces, infórmele de sus errores.
2.
Apláudale
cuando repita correctamente los sonidos de las palabras que esté aprendiendo.
3.
Déle
las mismas oportunidades de hablar que a sus compañeros de clase, si es
posible.
4.
No
acepte que el niño hable chillando o demasiado bajo. Con su ayuda puede
aprender a modular la voz.
5.
No
le haga sentirse inferior protegiéndole de sus errores.
6.
Seria
conveniente explicar a los compañeros de clase del deficiente auditivo qué es
la audición, qué una pérdida auditiva, y el papel que desempeñan los audífonos
o las emisoras de FM. Así comprenderán mejor a su compañero e, incluso, podrán
ayudarle.