TIEMPO DE CALIDAD

Podemos llenar nuestra vida de actividad frenética… o de momentos para recordar. Según todas las encuestas, para la mayoría de los españoles la familia es lo primero, pero a la vez se quejan de dedicar muy poco tiempo para ella.

Si la forma más fácil de ser feliz es realizándonos en nuestra vida familiar, es prioritario seguir un orden: primero nosotros (que antes que padres somos pareja) y luego nuestros hijos, porque a nuestros hijos les da mucha seguridad sentirse queridos viendo como sus padres se quieren. Todo es cuestión de organizarse.

Algunas sugerencias:

•  Acostar a los niños antes: Muchas veces acostamos a los niños tarde para que el padre o la medre los vea cuando vienen tarde del trabajo, cuando realmente supone un desgaste extra, ya que en ese momento los niños, si son pequeños, no están para nadie; lo ideal es ingeniárselas para llegar antes del trabajo. Si de verdad es imposible, es mejor madrugar más y hacer un desayuno sentados con ellos para contar lo que se hizo el día anterior y lo que deben hacer en el día de hoy.

•  Buscar la forma de estar descansados para tener fuerzas para nuestros hijos. Colaborar de forma real al 50% en las tareas de casa o buscar ayuda externa para las tareas de casa, aunque sea a costa de prescindir de otras cosas. Es mejor tener menos ropa, peor coche o una decoración más sencilla que fracasar en la vida familiar.

•  Ver menos “pantallas”. La tele, Internet, los videojuegos, son los peores enemigos del “tiempo de calidad”, mantienen a los niños entretenidos pero impiden mantener una comunicación entre todos los miembros de la unidad familiar.

•  Comunicación entre los padres. Es importante sacar a diario por lo menos 20 minutos para hablar de sus cosas sin interrupciones. Muchas veces la comunicación en la pareja se limita a dar el informe sobre el comportamiento de los niños y en absoluto a contarse los asuntos que les preocupan como adultos.

•  No hay que olvidar nunca que sin cantidad no hay calidad . Queremos a nuestros hijos con locura y la mejor forma de demostrárselo es escucharlos con atención, esforzarse por comprenderlos, saber reconocer la parte de verdad o la verdad entera que pueda haber en sus rebeldías, corregir actitudes que a veces se eluden por evitar confrontaciones en el escaso tiempo del que disponemos. Conociéndolos podemos ayudar mucho mejor y la comunicación cuando son pequeños facilita que sigan comunicándose cuando son adolescentes.

 

AYUDA:

•  Fomentar las tertulias, especialmente las que se inician en las comidas, prolongándolas después de comer.

•  Limitar el uso de la TV, que además de quitar tiempo de juegos y estudio, suprime el diálogo en las familias. Aun siendo un recurso cómodo para controlar a los niños, es conveniente restringir su uso.

•  Crear un clima de confianza en el que se pueda hablar de todo.

•  Dedicar unos minutos en exclusiva a cada hijo a diario, en los que los miremos con atención, sin hacer otra cosa. Un momento estupendo es por la noche al acostarlos. Los hace sentirse importantes, queridos en una palabra.

•  Organizar planes en familia, como mínimo una vez al mes.

(Extraído de la revista EL CUADERNO DE LOS PADRES, escrito por Susana Moreu, orientadora familiar)