¿Todos tenemos las mismas oportunidades?

 

Cualquier persona con buena voluntad podría pensar que es así, pero los datos parecen no ser tan claros.

Si lo piensas un poco el día que tú naciste fue como si tu futuro se jugara con una moneda al aire. Si salía cara nacerías en la parte “rica” del mundo en la que podrías ir al cole, tener tus juguetes, ir de vacaciones, no trabajar hasta que tuvieras una edad suficiente, … Pero si lo que salía era cruz nacerías en un lugar pobre, con problemas de salud por falta de alimentación desde que nacieras, con escasez en las cosas más básicas y viéndote obligado a hacer cosas que no querrías desde pequeño.

Por ejemplo ¿sabías que hay 125 millones de niños/as sin escolarizar en el mundo?. ¡Menuda suerte! pensaréis alguno, pero el problema es que estos chavales/as no se quedan en casa viendo dibujos si no que deben salir a “buscarse la vida” desde pequeños, y los trabajos que deben realizar, al no tener preparación ni formación especializada, son aquellos que los demás no quieren hacer, es decir, los peores.

Y algo tan básico como el agua, esa que muchas veces derrochamos dejando grifos abiertos o jugando, hace que 2.300 millones de personas sufran enfermedades relacionadas con su carencia o su escasa calidad.

El 27 por ciento de los niños/as menores de cinco años en los países en vías de desarrollo no tiene suficiente comida para su correcto desarrollo. Estamos hablando de 146 millones de niños/as.

Realmente el día que naciste tuviste suerte. Te salió “cara” en la moneda y el problema es que muchas veces nos enfadamos por tonterías cuando en realidad deberíamos estar encantados de haber tenido tanta suerte. ¿Podemos hacer algo porque las cosas cambien?. Está en tus manos que estas circunstancias vayan cambiando poco a poco.

Daniel Esteban Luna Lombardi