Pues sí, hasta 1845 existían dos localidades: Rivas de Jarama y Vaciamadrid.

Rivas de Jarama (escrito con b o v a lo largo de su historia), parece coincidir con el emplazamiento de la ciudad romana Ripia Carpetana. En la Edad Media Alfonso IV encargó a Guillermo de Rivas la construcción de un enclave defensivo en este lugar y usó su apellido para dar nombre al asentamiento.

Al finalizar el siglo XII sólo quedaban las ruinas de una pequeña fortaleza, recientes exploraciones de terreno has desvelado en un cerro próximo al núcleo urbano aparentes muros de un castillo, está por realizar la datación histórica pero han aparecido restos de cerámica islámica correspondiente a utensilios domésticos de uso cotidiano.

En 1604 compró su señorío D. José de Saavedra Ramírez honrando Felipe IV a este caballero con el título de vizconde y más tarde con el de Marqués de Rivas, título heredado por sus sucesores. Todos ellos habitaban en la capital y debido al abandono y la desidia los naturales del lugar vivían en una pobreza endémica que les obligaba a emigrar.

En 1792 se concede a D. Juan Martín Pérez de Saavedra el título de Duque de Rivas. El más importante de todos ellos es D. Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano , que nació en Córdoba en 1971 y murió en Madrid en 1865. Participó en la Guerra de la Independencia contra el ejército francés; fue un liberal convencido que tras el restablecimiento de la monarquía emigró a Londres y más tarde vivió en Italia. A su regreso fue ministro, embajador y Director de la Real Academia Española. En la biblioteca de los padres Mercedarios Descalzos escribió algunas de sus obras, la más conocida Don Álvaro o la fuerza del sino . Existe un actual Duque de Rivas.

En 1828 Rivas es villa secular, con alcalde ordinario, forma parroquia aneja a la de Mejorada y un convento de Mercedarios Descalzos .

Como nota curiosa su censo demográfico:

•  En la época de los Reyes Católicos cuenta con cinco vecinos.

•  En 1575, 25 vecinos.

•  A finales del siglo XVII llega a contar con 87 vecinos.

•  En 1751 aumenta la población por la fundación del convento, pero los pobladores son 11 vecinos que debido a la pobreza se quedan en cinco.

•  En 1820, 11 vecinos

•  En su unión con Vaciamadrid la población está formada por ocho vecinos.

Vaciamadrid , ha variado su escritura (b, v, c, z, incluso separado en dos palabras), está documentada desde la época romana y la reconquista, también anduvieron los árabes pudiendo ejercer influencia sobre su nombre, así están recogidas referencias a Maçal Madrit, Maçaramadrit, Mazalmadrit, Ahazalmadrit. Mazalmadrit era utilizado en el siglo XV respondiendo a la terminología musulmana “Mandil Mayrit”, cuyo significado es parador de Madrid o la dehesa de Madrid.

Se localizaba este lugar en las proximidades del camino a Valencia y hacía las veces de hospedería de correos y caminantes. El avance de la Reconquista hizo que los cristianos se apoderaran del lugar y castellanizaran su nombre.

Queda recogido que en tiempos de Felipe II éste hizo un viaje por agua con sus hijas camino de su residencia en Aranjuez :”…mandó S.M. llevar las dos barcas de Aranjuez a Vaciamadrid en abril por el Jarama arriba, a donde llegó S.M. el mismo día; y otro que se estuvo allí quiso navegar por Jarama arriba y abajo con el Conde de Chinchón…; e otro día después de comer se embarcó para Aranjuez en un muelle de madera que se había hecho…Y diciendo el Antonelli que quedaba Jarama río de poco nombre, muy esclarecido en haberlo navegado su persona real, que era tan monarca, y que Vaciamadrid quedaba hecho puerto de mar…”.

Vaciamadrid queda casi constituido en puerto fluvial, se construye un palacio en el que Felipe II llega a pasar tiempo de asueto. No hay datos muy precisos sobre su construcción, parece ser que se encontraba en la confluencia entre los ríos Jarama y Manzanares, y que se construye como uno de los lugares de descanso en el viaje del monarca a Aranjuez al ser un apeadero en sus paseos fluviales por el Tajo. Esta casa estuvo a punto de ser vendida durante el reinado de Felipe III por no ser utilizada y originar más gastos que beneficios. Se destinó un dinero para su reparación, pero la desidia y el estado de cuentas del reino propiciaron su deterioro y posterior desaparición.

Es de destacar la importancia del Jarama unido al devenir de Vaciamadrid, sus aguas permitían una cercanía a Aranjuez de modo que existía un sistema de barcas que lo atravesaban con pasajeros y mercancías. Se planeó y construyó un puente en principio de madera, destruido, reconstruido y por fin el actual.

También existe un título nobiliario unido a Vaciamadrid, Conde de Montarco, cuya esposa es la dueña de la finca El Palomar.

Su censo a lo largo de la historia:

•  1485, cuatro vecinos.

•  1627, veinticuatro vecinos.

•  1753, cuatro vecinos.

•  1786, veinticuatro vecinos.

•  1820, seis vecinos

•  1844, diecinueve vecinos.

Rivas-Vaciamadrid , cada uno de los pueblos había sido señorío y carecían de bienes propios al estar compuestos de fincas privadas de grandes terratenientes en las que vivían los lugareños sin que hubiera un casco urbano, a excepción del que formaban ayuntamiento, iglesia y escuela enclavados dentro de una finca particular de Vaciamadrid.

En 1844 se cursa la petición para que Vaciamadrid sea ayuntamiento autónomo y se segregue del de Vallecas, quedando como anexo al de Rivas. Aunque la población de ambos es similar sin embargo el municipio de Vaciamadrid cuadriplica al de Rivas, motivo por el cual el ensanche urbanístico se realiza en el antiguo término de Vaciamadrid.

La conversión de grandes extensiones en regadíos ocasionó el crecimiento demográfico. Los propietarios de las fincas necesitan mano de obra y construyen viviendas en sus propiedades; en la mayoría existía una cantina para abastecer al vecindario, en otras fincas se surtían de la venta ambulante. De esta forma puede decirse que el municipio era más bien ficticio, existían los vecinos del Negralejo, los del Porcal, los del Piul…por lo que durante la II República hubo intentos de anexarlos a municipios limítrofes, pero a los terratenientes no les interesaba porque el cambio de status jurídico podría perjudicarles, así pues no se opusieron a que sus trabajadores comenzaran a afiliarse a sindicatos y partidos para demostrar que el pueblo cobraba entidad.

La Guerra Civil ocasionó la ruina de sus edificios oficiales. Los terratenientes eran conscientes de que había que levantarlos pero ninguno quería ofrecer sus tierras. Gracias a las quejas reiteradas del párroco y el cura arcipreste de Arganda, lograron que el pueblo fuera adoptado por el Caudillo y que uno de los nuevos propietarios de tierras donara unos terrenos al ayuntamiento para que fuera construido el pueblo por Regiones Devastadas.

El 23 de julio de 1959 se pone en marcha la localidad con nuevas infraestructuras y con un perímetro urbano definido.