SANTA CECILIA: UNA LEYENDA

En 1156 estando un rey de ganado de cerda (así llamaban a quien lo guarda y lo apacienta) con una piara que a su cargo tenia cerca de donde está el convento de Rivas, vio subir por la parte de Vaciamadrid, un espantoso nublado despidiendo muchos y grandes truenos y relámpagos y amenazando gran tempestad de piedra y agua. Para guarecerse de la tempestad resolvió meter el ganado en una cueva pequeña que había cerca. No pudo hacer entrar al ganado en la cueva por más que lo intentó; sospechó que dentro habría algún animal dañino y por eso el ganado huía. Entró en la cueva y vio un resplandor y en medio de él una imagen. Salió sobrecogido y no viendo su ganado, se encaminó al lugar, dando voces diciendo: ¡Ay, lo que he visto en la cueva al pie del cerro! Llegáronse el Sr. Cura y todos juntos al lugar; entrando el Sr. Cura en la cueva y vio cercada de resplandor una imagen pequeña. Tocó con sus manos reconociendo ser de madera, sin determinar de quien fuese.

Don Juan Ramírez empezó a construir una ermita, pero habiendo fallecido muy poco tiempo después (por el año 1170) las obras estuvieron algún tiempo interrumpidas quedando terminada en 1207. Fue trasladad a ella Santa Cecilia, siendo proclamada patrona del entonces Rivas. Durante décadas se le atribuyeron milagros, como el del caballero que cayó junto a su montura por unas peñas y al encomendarse a la santa cayó en el manso discurrir de un riachuelo salvando su vida.

CONVENTO DE PADRES MERCEDARIOS DESCALZOS

El permiso para su fundación fue concedido el 28 de abril de 1603, sobre la antigua ermita. En su interior se hallaban habilitadas habitaciones para 40 religiosos y dependencias para la acogida de devotos que por allí quisieran pernoctar. Además disponía una biblioteca y tres capillas de distinto tamaño una de ellas dedicada al santo Cristo de los Afligidos.

Aquel viejo convento es en la actualidad propiedad de los Duques de Rivas y alberga en su interior la ermita del Cristo de Rivas. En la entrada Principal hay una imagen de Santa Cecilia. Destaca en su interior la talla del Cristo de los Afligidos, un cuadro del mismo y una talla de Nuestra Señora de la Merced.