¿CÓMO REDACTAR UNA NOTICIA ?

Estructura lineal Sujeto + Verbo + Predicado (S+V+P) . De hecho, esta estructura es la que predomina en nuestras conversaciones cotidianas y, además, contribuye a que las frases sean mucho más simples, concretas y directas.

Por otra parte, para asegurar la claridad es esencial evitar la introducción de explicaciones (cláusulas) entre el sujeto y el verbo, al tiempo que también es fundamental no abusar de construcciones sintácticas muy complejas, ya que siempre acaban dificultando la comprensión de los textos hablados. Por este motivo, es recomendable que, en el momento de afrontar una redacción radiofónica, se procure exponer cada idea en una sola oración.

El sujeto debe aparecer explícitamente, puesto que es el protagonista de la acción del verbo. Por tanto, en la redacción radiofónica no solo será necesario prescindir del uso de sujetos elípticos, sino que igualmente será bueno no sustituir el sujeto por un pronombre. Tengamos en cuenta que el uso del pronombre obligaría al oyente a recordar cuál es el referente al que ha sustituido.

Respecto a los verbos, es recomendable que se utilicen en voz activa. De esta manera será más fácil seguir el orden lógico S+V+P y se conseguirá una construcción sintáctica mucho más directa. Por otra parte, para ganar en eficacia expositiva es aconsejable que se usen verbos que describan con claridad una acción. Así, por ejemplo, será más adecuado escribir "declarar" que escribir "prestar declaración" o "reformar" que "practicar una reforma" , etcétera. De la misma manera, es aconsejable evitar la utilización de formas negativas: mucho mejor "callaba" que "no hablaba", ya que es relativamente fácil que las partículas negativas puedan pasar desapercibidas para el oyente.

Finalmente, y también en relación con el uso de las formas verbales, la inmediatez de la radio precisa del uso del presente, sobre todo en el terreno de la información. Ten en cuenta que, en este medio, el "ayer" nunca es noticia. Procurando que las oraciones no superen, de media, las 30 palabras, aunque sin caer en la escritura telegráfica, y, en segundo lugar, intentado exponer cada idea de la forma más diáfana posible. Para ello es muy recomendable hacer uso de las denominadas técnicas de simplificación, especialmente de la comparación y del redondeo.

La redundancia, que consiste en incidir sobre las ideas y los datos más relevantes, debe estar presente también en cualquier texto radiofónico. Dadas las características específicas del medio, el hecho de que una idea importante aparezca una sola vez pone en peligro su captación por parte del oyente. No se debe olvidar que, a diferencia de lo que sucede en los textos impresos, donde el mensaje permanece en el tiempo y, por tanto, puede revisarse, en la radio esto no es posible, por lo que la reiteración es fundamental.

Será conveniente, antes de ponerse a escribir, preparar un esquema previo de contenidos en el que se determine qué ideas van a conformar el texto, y, sobre todo, en el que se haga constar el orden en el que van a aparecer (cronológico, de importancia informativa, etcétera) dichas ideas. Con el fin de facilitarte las cosas, a continuación se explicará, a modo de síntesis, cómo se organizan los contenidos según los modelos narrativos más comunes.

A la hora de informar sobre cualquier acontecimiento de actualidad, es frecuente, y no por ello menos adecuado, construir una redacción que contenga los siguientes bloques temáticos:

Los hechos: Es el bloque esencial. Coincide con el aspecto informativo más reciente y acostumbra a aparecer en primer lugar. Trata estrictamente lo ocurrido, sin desarrollar valoración alguna ni deducción. El hecho se enuncia en la entrada de la noticia y se aclara en párrafos posteriores.
Los antecedentes: Es el conjunto de ideas que aportan datos sobre aquellas situaciones, acciones y condiciones previas directamente vinculadas a los hechos.
El contexto: Bloque de contenidos que informa sobre el entorno social, físico, etcétera, que rodea directamente los hechos en el momento en que estos se plantean o suceden.
Las consecuencias: Desenlace directo de los hechos.
Las previsiones: Bloque destinado a prever las consecuencias de los hechos a corto, medio o largo plazo. Las previsiones se deben basar en razonamientos lógicos.

La entrada debe ser impactante y, sobre todo, debe contener el qué y el quién de la información. El cuerpo sirve para aportar datos nuevos (antecedentes, contexto, etc.) y redundar sobre lo más importante del hecho. Por su parte, el cierre es una síntesis final de lo explicado, una reiteración de lo más significativo, aunque en él también se anuncian perspectivas de futuro con el fin de mantener la atención sobre el hecho narrado.

Según el modelo narrativo dramático
Desde la Grecia clásica, la estructuración de los contenidos de una narración dramática se ha basado en tres actos o etapas lógicas: el planteamiento, el nudo y el desenlace.
El planteamiento es el primer bloque de contenidos en el que se presenta a los personajes, se definen los escenarios en los que éstos se desenvuelven y se plantean los objetivos que los personajes persiguen. Este bloque será más amplio y complejo cuantos más sean los personajes que entren en escena, los objetivos que cada uno de ellos deba cumplir en la historia y las distintas relaciones que se establezcan.
El nudo es el segundo bloque de contenidos, en el que se introducen los problemas que impiden que los personajes puedan conseguir sus objetivos. Dichos problemas van a hacer actuar a los personajes, enfrentarse entre ellos, cambiar su trayectoria inicial para intentar llegar a su meta por caminos distintos, etc.


El desenlace es el último bloque de contenidos, en el que se explica de qué modo los personajes superan los problemas que han encontrado para conseguir sus objetivos, o bien de qué manera son los problemas los que consiguen derrotar a los personajes. Es decir, se cuenta cuál es el final de la historia

Según el modelo narrativo publicitario
En forma denotativa, las ideas acostumbran a aparecer en tres bloques: oferta, descripción y argumentación.
La oferta es el bloque de contenidos en el que se explica con precisión cuál es el producto del que, por ejemplo en una cuña publicitaria, se estará hablando constantemente.
La descripción es el bloque en el que se aportan las ideas que informan acerca de las características y la utilidad del producto. Se deberá tener en cuenta que, en publicidad, la descripción no siempre está presente como información estricta: a menudo se materializa con el establecimiento de asociaciones puramente connotativas entre el producto y una actitud vital, una clase social, un estilo de vida, etc.
La argumentación es la parte del texto destinada a proporcionar razones que sean capaces de convencer de las ventajas de un producto frente a cualquier otro y de la importancia de poseerlo. Este bloque de contenidos persigue desencadenar un efecto persuasivo (de compra) y para ello se suelen utilizar recursos como: promesa de beneficios, pruebas demostrativas, beneficios accesorios -facilidades de pago, regalos, etc.-.