BIOGRAFIA de Juan de la Cierva

 

 

 

 

 

 

Juan de la Cierva y Codorniu

Juan de la Cierva y Codorníu (Murcia, España, 21 de septiembre de 1895 - Croydon, Inglaterra, 9 de diciembre de 1936), Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y aviador español, inventor del autogiro, aparato precursor del actual helicóptero.

Hijo del abogado criminalista, político y empresario Juan de la Cierva y Peñafiel, que llegó a ser Ministro en varias ocasiones y alcalde de Murcia, desde su infancia destacó su interés por el mundo de la aviación, y junto a su amigo Tomás de Martín-Barbadillo, construyó pequeños modelos capaces de volar.

Junto con dos compañeros, José Barcala antiguo compañero de estudios y Pablo Díaz hijo de un carpintero fundó la sociedad B.C.D., cuyas siglas correspondian con las iniciales de sus tres apellidos que fue pionera en el desarrollo aeronáutico dentro de España, y gracias a su capacidad, en 1912, contando solo con 16 años, Juan de la Cierva logró construir y hacer volar un avión biplano; el BCD-1 apodado " El Cangrejo " con piloto ( el francés Mauvais) y pasajero a bordo.


Mientras el avión es una aeronave de alas fijadas al fuselaje, el autogiro inventado por de la Cierva tiene alas fijadas a un rotor. El autogiro hace su irrupción en el panorama de la aviación sólo veinte años después de la invención de los hermanos Wright.

Juan de la Cierva construyó en Madrid, en 1920 su primer autogiro, el Cierva C.1 utilizando fuselaje, ruedas y estabilizador vertical de un monoplano francés Deperdussin de 1911, sobre el que monto dos rotores cuatripalas contrarrotatorios coronados por una superficie vertical destinada a proporcionar control lateral; la planta motriz era un motor Le Rhône de 60 hp. El aparato no llegó a volar, pues el rotor inferior giraba a menos velocidad de la prevista, y el efecto giroscópico y la asimetría de la sustentación hicieron volcar lateralmente al aparato. A este primer autogiro siguieron dos construcciones también fallidas, el C.2 y el C.3, en las que el inventor intentó, infructuosamente, resolver el problema de la diferencia de sustentación entre la pala que avanza y la que retrocede. Sin embargo, en las pruebas del C.2 se consiguieron algunos saltos de unos dos metros, lo que apuntaba a la viabilidad del invento. La asimetría de la sustentación del rotor no se resolvería plenamente hasta el prototipo C.4, en el que la Cierva incluyó su revolucionaria idea de articular las palas del rotor en su raíz.