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     Visita a la Granja - escuela "La Chimenea" de Aranjuez

  CEIP JUAN DE LA CIERVA    

 
   

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  TALLER DEL HUERTO 

 
 
Materiales

Debemos conocer en primer lugar algunos utensilios necesarios que utilizaremos en el huerto: la pala, la azada, el rastrillo, el pulverizador, la horca, la manguera de riego, las cajas vidriadas, el distribuidor, el motocultor, etc.

 

Emplazamiento 

El emplazamiento de un huerto es muy importante, deberemos tener en cuenta los siguientes consejos:

La exposición: la mejor orientación para plantar un huerto es hacia el sur. En esta orientación el huerto recibirá toda la luz y calor necesarios para un buen crecimiento.

El viento: lo ideal para proteger los huertos del viento es rodearlos con un seto. Deberemos ir controlando su altura podándolo y así evitar que hagan sombra a los cultivos. Los arbustos frutales, como la frambuesa son magníficos setos.  

El acceso: cuando proyectemos el huerto, habremos de reservar un espacio para el acceso de carretillas, maquinaria, etc., como por ejemplo: para el transporte de abonos. También preveremos unas sendas de circulación.  

La superficie: si disponemos de una parcela de al menos 100 m2 podremos plantar y recoger alimentos para 2 ó 3 personas. Deberemos hacer unas particiones para cultivar diferentes variedades de verduras.

La rotación de cultivos: con el uso, la tierra se va agotando de nutrientes, por tanto la debemos dejar descansar alternando el emplazamiento de los cultivos. Por ejemplo: las verduras de raíces (cebollas, zanahorias,...) son las que más agotan la tierra y a su vez, dejan crecer a las malas hierbas. En cambio, las verduras con semillas son muy buenas para la fertilización de la tierra.

La disposición: lo ideal es establecer un plan anual de rotación de cultivos para que la tierra se recupere y así aprovechar lo mejor posible el suelo. Si en una misma superficie cultivamos verduras de crecimiento rápido podremos recoger dos cosechas por año.

El tiempo: hemos de tener en cuenta que el cuidado de un huerto nos ocupará mucho tiempo. Para mantener un huerto de 100 m2 se cuentan unas 300 horas de trabajo.

 
Tierra

Ahora explicaremos cómo debe ser la tierra.

Su estructura: una tierra bien estructurada nos absorberá y retendrá las sustancias nutritivas de los abonos. Para saber si nuestra tierra está bien estructurada y en caso contrario, como modificarla, analizaremos su naturaleza. Así mismo sabremos qué verduras nos crecerán mejor.

Su composición: los elementos indispensables que ha de tener una buena tierra para el correcto crecimiento de las plantas son: nitrógeno (N), fósforo (P), y el potasio (K). Un factor vital es el grado de acidez de la tierra. Para corregirlo podemos encontrar diversos productos que nos variarán su estructura.

El humus: mezclando humus con la tierra conseguiremos aligerarla y que retenga mejor el agua evitando su secado. Existen productos ya preparados que incorporan turba (para suelos calcáreos), hojas (los más comunes) o tierra vegetal (para suelos muy ácidos).

La cal: la cal se utiliza para modificar la tasa de acidez de la tierra y la que se emplea para los cultivos es la cal de algas marinas o la cal de magnesio. En tierras poco ácidas añadiremos cal cada 3 años y en tierras muy ácidas cada año.

 La arena: si nuestro suelo es muy arenoso no retendrá el agua de la lluvia o del riego, ni tampoco sus nutrientes. Para evitarlo mezclaremos humus y arcilla. Si por el contrario el suelo es demasiado pesado y arcilloso añadiremos arena limpia y no salada, por ejemplo la de río.

El abono: si disponemos del espacio y de los residuos necesarios nosotros mismos nos podremos elaborar el abono. Para ello haremos capas de 20 a 30cm de: desechos vegetales (flores marchitas, hojas secas, hierba cortada, desechos de vegetales, virutas o incluso papel) por un espesor de tierra; lo apisonaremos todo y lo regaremos regularmente para adelantar su descomposición.

 
Preparación de la tierra

En esta lección hablaremos sobre la preparación de la tierra.

Labrar: tendremos que labrar los terrenos pobres a una profundidad de 60 cm para renovar y oxigenar la tierra. Si labramos a más profundidad sólo conseguiremos colocar la tierra infértil en la superficie. Por lo tanto, sólo trabajaremos la capa superficial fértil.  

Los terrones: una tierra descuidada tendrá gran cantidad de terrones (bloques de tierra). Deberemos trabajar la superficie rompiendo los terrones con una azada, un motocultor o una horca para favorecer la penetración del aire y del agua.

El abono: todo el abono que hayamos elaborado a base de los residuos vegetales lo extenderemos en otoño sobre la tierra antes de ser labrada.

 La desinfección: la tierra está repleta de vida y en ella encontramos gusanos y larvas. En el momento de labrar hemos de ir recogiendo todos los gusanos que veamos. Pero para eliminar incluso las larvas añadiremos un insecticida a la tierra mientras estemos removiendo la tierra.  

Rastrillar: en primavera pasaremos el rastrillo y si creemos conveniente podemos añadir antes humus o abono. Para evitar levantar polvo, el día antes de las siembras regaremos ligeramente la tierra.

 
Siembra

Veamos a continuación cómo debemos efectuar la siembra.

Las bandas: la forma de organizar un huerto es formando bandas de 3 a 4 metros de largo por 1,20 metros de ancho y separadas entre sí 30 cm. Estas dimensiones y el sendero dejado entre las bandas nos permitirán pasar holgadamente con una carretilla.

La germinación: para que las semillas lleguen a germinar, deben tener calor, sino la humedad las pudriría. Todas las semillas deben ser sembradas durante el periodo que indica en su embalaje pero evitando los días lluviosos y prefiriendo los de tiempo suave y apacible.

Una cosecha precoz: hay variedades de verduras como las zanahorias de primavera, los rábanos o las lechugas que son de crecimiento precoz. Esto nos permitirá aprovechar más el huerto y plantar en otoño una segunda cosecha.

Pero para ello deberemos sembrarlas antes en unas cajas vidriadas para acelerar su crecimiento.

Las cajas vidriadas: para adelantar el proceso de crecimiento de las verduras y vegetales, las sembraremos en cajas vidriadas totalmente protegidas del frío. La caja vidriada la colocaremos en algún lugar bien soleado y la abriremos para airearla con el buen tiempo. De esta manera las siembras crecen de 3 a 4 semanas más rápido que al aire libre.

La calefacción: otro sistema para hacer crecer antes las siembras es hacerlas en recipientes que colocaremos cerca de una fuente de calor, como por ejemplo: en el interior de casa cerca de un radiador.

En plena tierra: para saber con exactitud el lugar de la siembra haremos unos surcos en línea recta con el rastrillo y los marcaremos con un cordel. Iremos esparciendo las semillas, las más gordas de 4 en 4, y después pasaremos el rastrillo para taparlas. Cuando esté seca la superficie regaremos con un difusor de lluvia.

Cuidados

Veamos, a continuación, los cuidados que debemos tener con las plantas de nuestro huerto.

La replantación: existen variedades de verduras que no se siembran directamente en plena tierra, sino que se siembran en una caja vidriada o en una parcela muy bien orientada al sol y luego se transplantan a la tierra. El momento del transplante es cuando estén ya crecidas y demasiado juntas unas de otras. Primero replantaremos las más fuertes e iremos haciendo lo mismo con las demás a medida que vayan creciendo.

Tratamientos: al cabo de pocos días de que aparezcan las primeras hojas, pulverizaremos un funguicida sobre los brotes. En caso que el suelo se seque en superficie, regaremos con algún pulverizador, preferiblemente a primera hora de la mañana o por la tarde. Las plantas jóvenes necesitan de un riego frecuente pero moderado para que no se pudran.

Eliminar malas hierbas: unas dos veces al mes por lo menos eliminaremos y limpiaremos de malas hierbas los senderos. En función de las verduras que cultivemos escogeremos unos determinados herbicidas que no sean perjudiciales para nuestra plantación. Otra manera de evitar que nos crezcan las malas hierbas es cubrir el suelo con un plástico negro o con un lecho de paja.

Otros enemigos: aparte de las malas hierbas hay plagas de animales muy perjudiciales para nuestros cultivos como las babosas o los caracoles que eliminaremos utilizando cebos envenenados. También hay productos especiales para combatir parásitos y criptógamos. Pero hemos de tener en cuenta que dejaremos de aplicarlos 15 días antes de la cosecha.

La conservación: existen variedades de verduras muy tardías que no se recogen hasta bien entrado el invierno. Las raíces están protegidas por la tierra y por las hojas muertas. En el caso que el suelo se endureciese demasiado, no se podrían cosechar y se morirían.

El almacenamiento: una vez hemos recogido toda la cosecha, el sistema de almacenamiento es diferente en función del alimento.

La mayoría de las verduras de raíces (zanahorias, nabos, remolachas, las patatas no) las guardaremos en montones recubiertos de una capa de tierra. Solo deberemos almacenar vegetales secos y sanos. Otras verduras las podremos guardar en el congelador.

 
Calendario
Para concluir incorporamos un calendario orientativo sobre las diferentes épocas de siembra de cada verdura.