Consejos para despertar LA afición a lectura en vUESTROS HIJOS

 

·         Que vuestros hijos os vean leer, el ejemplo es la mejor animación. Tener siempre un libro empezado es buen síntoma de amor a la lectura.

·         Que les leáis en voz alta a los hijos desde pequeños.

·         Que los libros estén presentes en vuestra casa como un objeto más de uso común. Que desde pequeños los hijos los vean cercanos, familiares.

·         Que exista en vuestra casa un lugar donde ponerse a leer. Un sitio tranquilo, agradable, con buena iluminación...

·         Que establezcáis un horario de lectura diario, para facilitar la costumbre de leer y enseñar a respetar la lectura de los demás con un ambiente de silencio.

·         Que hablar de libros, sea tema frecuente de conversación entre vosotros. Dialogar sobre lo leído, para contagiarse entusiasmos, contrastar opiniones, cambiar impresiones, comentar lo descubierto...

·         Que los libros sean un regalo habitual. Regalarse libros en los cumpleaños, fiestas, etc. y siempre que haya que premiar algo.

·         Enseñarles  a cuidar los libros y animarles a ir haciendo su propia biblioteca.

·         Acudir con vuestros hijos a lugares donde hay libros: librerías, bibliotecas, ferias... Es buena medida hacerse socios de una biblioteca e ir con ellos a buscar y devolver libros.

·         Leer otros materiales y formatos: periódicos, comics, poesías…

                                  

 

¿QUÉ ES LO QUE ALEJA A LOS NIÑOS DE LOS LIBROS?

 

·         Obligarles a leer. Imponer la lectura.

·         Utilizar la lectura como castigo.

·         Recordar constantemente lo bueno que es leer: “Para tener una cultura aceptable hay que leer”, “Cuando seas mayor te alegrarás de haber leído esto”, “Te conviene leer más”, etc.

·         Echarles en cara que no leen o que leen poco: “Esto te pasa porque no lees”, “Si leyeras más sacarías mejores notas”.

·         Mandarles leer un libro que no es de su agrado como si fueran los mayores quienes tienen que elegir por él e imponerles lo que les tiene que gustar.

·         Relacionar siempre los libros con lo académico: leer para estudiar, leer para hacer un trabajo, leer para informarse sobre algo.

·         Exigirles que terminen el libro comenzado.

·         Proponer la lectura de libros como una actividad sustitutoria de la televisión o de los cómics. En estos casos, el niño asociará la lectura con algo ingrato, con algo que le aleja de lo que le gusta; no como algo gratificante y elegido por sí mismo.

 

 

                                   

Algunos consejos a la hora de elegir un libro

 

·         Pensar en los gustos del niño que va a leerlo. Preguntarle y escucharle, saber lo que le gusta.

·         Conocer su capacidad lectora o nivel lector. Este dato nos orientará sobre extensión que debe tener el libro (número de páginas), tamaño de letra, ilustraciones...

·         Consultar en el colegio –al profesor del niño- es buen medio para acertar en la elección. Es igualmente bueno consultar en la librería especializada en literatura infantil o a la bibliotecaria.

·         No suelen ser fiables las campañas comerciales que realizan las editoriales. No olvidéis nunca que el objetivo que persigue la editorial es vender. Huid de los libros que son réplica de un éxito comercial de cine o televisión.

·         No queráis imponer vuestros gustos o aquellos títulos que vosotros leísteis a su edad.

·         Saber lo que hay en el mercado es una buena ayuda para situaros en la realidad actual del libro.

·         Elegir cada título, no basta que sea de tal o cual colección. Y elegirlo después de ojearlo y hojearlo.

·         No elegirlo solo para la edad que aparece en la contraportada. No siempre son fiables las orientaciones de edad con las que las editoriales etiquetan los libros.

·         El precio en sí mismo no es un valor. No siempre el libro más caro o vistoso es el más adecuado.

·         Elegir cuentos con ilustraciones grandes, con calidad de imagén, muchos colores, con letras grandes y adecuadas para cada edad.

 

 

 

Encontrar libros buenos es como encontrar buenos amigos: hay que buscarlos y seleccionarlos.

 
 

 

 
 
 
 
 
 

 

 

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