Este curso el CEIP Luis Vives cumple sus primeros 25 años.
Escribe y dibuja para la revista TELEO
Entrega tus trabajos a tu profesor o ponte en contacto con 6º B
Tus trabajos los pueden ver en todo el mundo desde Alcalá al polo sur
En este año 2010 se celebra el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández
Tus dibujos son la mejor ilustración para la revista
Dibujos del gigante egoísta
Erase una vez una hoja que vivía en un árbol alto, con una copa casi desnuda porque claro, era otoño. Su tronco era grueso y con unas grandes y fuertes raíces. Un día, la hoja dijo al árbol:
-Yo quiero ver el mundo. Y el árbol le respondió:
-Lama al viento, él te llevará.
Y así fue la hoja llamó al viento y se fue con él. Entonces vio el mundo, vio los parques de Alcalá, los rascacielos de Madrid, la Torre Eiffel en París... Y la hoja gritó:
-¡¡¡Qué bonito es todo desde aquí arriba!!!
Pero al poco tiempo volvió a Alcalá de Henares y en su viaje de regreso vio en el colegio Luís Vives, todas las hojas pegadas en las ventanas, que en el recreo veían a los niños de infantil jugar. La hoja pensó:
-¡Qué bonito sería estar allí y ver a todos esos niños jugar!
Pero se volvió a su árbol . Una semana después una ráfaga de viento la tiró del árbol y en esto pasaba una niña que la cogió con mucho cuidado y se la llevó a casa. Al día siguiente se la llevó a su clase y ...
¡Sorpresa!¡Era la clase de tres años del colegio Luís Vives!
Y la pusieron en la ventana con las demás hojas. Ahora la hoja por fin vio el mundo, el mundo de los niños y sus juegos
Un día de viento frío de otoño un hombre se encontraba al borde de un camino. No estaba pensando en nada pero tenía miedo.
Hay momentos en los que el hombre se pregunta sobre su vida y su origen.
Hay otros en los que disfruta de la naturaleza y de todo lo que le rodea.
Él se encontraba en uno de esos últimos momentos, luego oyó hablar detrás de él a dos hojas secas hermanas que se contaban de donde venía cada una. A continuación hablaron de cuando estaban en el árbol, de cuando brotaron y de los felices momentos que pasaron.
Hasta que un día escucharon a una chica decir que se iban a volar y a ponerse amarillas y entonces ella moriría. Fue una noche terrible hasta que volaron con el viento. Entonces una vio como la chica por fin descansó en paz. Una hoja se preguntó cuando acabaría su largo viaje. La otra le respondió que nunca, luego se despidieron.
El hombre pensó una cosa pero no se acordaba y si se acordara no encontraría palabras para decirlo.
Carlos Algarra 5ºB
Esto era una vez un abeto que decían que estaba encantado. Pasaron los años y cada vez había más poca gente en ese poblado. Hasta que un día de invierno un hombre decidió investigar pero desde ese día no se supo nada de él. Después de3.000 años una niña que se parecía a
CAPERUCITA ROJA.Bueno que va la niña y se adentra en el bosque donde estaba el abeto. Cuando se lo encontró con él, dio 9 vueltas al árbol y escupió al hombre que había desaparecido hace 3.000 años. Lo llevó a su aldea y se fue con su hermano a ver al abeto. Cuando llegamos el abeto no estaba. Mi hermano se quedó mirando a un hoyo. Me caí por el hoyo y en ese momento me desperté y sin duda había sido un sueño. Y cuando la niña fue mayor le contaba esa historia a sus hijos
Esto eran dos niños llamados Mico y Lucas, que vivían a orillas del Nilo.
Su gran pasión era descubrir algún manuscrito en una pirámide. Pasaron los años, y Mico y Lucas ya tenían 20 años, así, cogieron y empezaron los descubrimientos, llamaron a gente de Australia, China, Rusia, Brasil, Argentina, Ecuador, y Perú paraqué les ayudasen .
Cuando todos los países estaban ya en Egipto, empezaron las excavaciones y pronto encontraron una pirámide de las más antiguas de EGIPTO Lucas y Mico muy contentos y orgullosos conservaron la pirámide y la guardaron en una galería y… La historia no ha acabado ¿EL PAPIRO ESTA DENTRO DE LA PIRÁMIDE? Todavía no se sabe con seguridad si está o no pero… allí en la avenida del centro de Egipto se encuentra la pirámide abandonada ya que MICO y LUCAS están en una isla viajando en busca de más hallazgos pero pronto volverán porque están de vuelta en 5 días pero… paciencia porque
Allí estarán para llevaros más de sus descubrimientos
El 21 de septiembre acaba el verano y empieza el otoño. Se termina las noches brillantes
con las estrellas de la brisa veraniega. Ya no existen las flores con su aroma especial y
los niños ya no corren por los parques luciendo su dorado color en la piel que les ha
producido aquellos maravillosos rayos del sol.
Todo eso cambia por la llegada del otoño.
Mi amiga Nora y yo fuimos este fin de semana a un parque nuevo y todo estaba distinto ya no era tan hermoso como en Julio o Agosto, los árboles no tenían hojas, y las pocas que tenían se caían haciéndose pedazos, porque estaban secas. Los árboles que veíamos parecían estar tristes y ya no revoloteaban los insectos a sus alrededores, ya no tenían verdor. Nora y yo observábamos había de todo y nos dimos cuenta de que el verano había terminado y las hojas y las flores habían muerto.
Había una vez dos niños llamados Marc y Laura. Todos los días, al salir del instituto se iban a la pradera que había al lado del bosque tenebroso. Un día Laura le dijo a Marc que porque no iban al bosque tenebroso, Marc se sorprendió porque Laura era muy miedica pero acepto y fueron al bosque. Iban muy juntos y dados de la mano, cuando de repente se cayeron por un agujero. Cuando estuvieron allí se asombraron mucho porque era una antigua tumba egipcia llena de joyas y con una momia, Marc vio una inscripción que le llamo la atención y en una esquina vio una gran piedra negra en la que ponía la traducción en latín, y le pidió a Laura que le dijera que ponía, al saber lo que era se sorprendió y lo leyó en egipcio. Cuando se fueron, la momia salió del sarcófago y destrozó todo el bosque y parte de la ciudad. Al salir del instituto podían creer lo que veían y fueron corriendo a la tumba egipcia, vieron que la momia no estaba y enseguida supieron que era lo que había pasado. Buscaron en los libros, preguntaron a arqueólogos, fueron a museos pero nada, no sabían cómo pararla, hasta que un viejecito salido de la nada les dijo la solución y se la apunto en un papel. Marc lo leyó ya que la culpa era suya y llevaron la momia al agujero. Cuando la momia estuvo dentro, llenaron el agujero de tierra para que jamás volviera a entrar nadie.
Un día estaba yo sentada en un banco cuando oí unos gritos, me levanté y me acerqué, me escondí detrás de un alto y frondoso árbol lleno de verdes hojas, allí vi a una hermosa muchacha y a un humilde señor, y decían algo así:
-¡Vete papá no quiero ni verte!
- Pero hija, ¿qué te pasa?
- ¿Qué que me pasa?, pues que he descubierto que Leonor no es mi verdadera madre, que mi madre murió en un incendio cuando tan solo tenía dos años.
- Ya hija, es verdad pero sufrí mucho cuando tu madre murió y no quería que tú también sufrieras.
- Ya papá, ¿pero no hubiera sido mejor que me lo hubieras dicho en vez de callártelo?
- Si es verdad, pero ahora por favor vuelve a casa.
- No papá no pienso volver.
Y la muchacha salió corriendo, y el padre preocupado le dijo:
- Vuelve por favor no te vayas.
Al llegar a casa le dijo a Leonor, su mujer:
- Mi hija lo ha descubierto y ha huido.
Leonor buscó a su hijastra durante años, hasta que un día la encontró, pero ya estaba casada con un hermoso hombre, y tenía dos hijos, su padre se alegró muchísimo de verla, todas las semanas visitaban a Leonor y a el padre de la chica, al fin eran una familia.
Esto era una abeja llamada Manuela que vivía en una colmena colgada de un árbol muy resistente .El árbol había aguantado tormentas, rayos (pero se quedó sin una rama) ,truenos , granizos ,etc .Las abejas lo llamaban : “ Tronco eterno “. Don Chopo, que así se llamaba, era serio pero amable, muy callado, pero eso no quiere decir que no hablara, y aunque lo pasaba mal si había tormentas, no se quejaba, seguía aguantando sin decir ni pío. Las abejas, cuando se acercaba alguien intentaban picarle pero la mayoría no quería, porque al hacerlo morirían. Manuela era una de las más trabajadoras de la colmena. Un día vino una abeja nueva y Manuela quiso charlar un poco con ella, porque era su día libre:
-¿Cómo te llamas?
-Yo me llamo Tomasa, ¿ y tú?.
-Yo Manuela. Te voy a explicar cómo es nuestro árbol…
-¡No! ¡Espera!, primero te lo cuento yo. Mi árbol era un roble, y por eso lo llamábamos Don Roble. Creíamos que era resistente, porque siempre estaba presumiendo: “ Mi tronco es el más resistente, tengo un tronco que si alguien intenta quitarme la corteza se rompe la mano”, y más cosas que podría contarte de él. Bueno, era chulo, muy hablador, tanto que ya nos dolía a todas la cabeza, y cuando había una tormenta se quejaba. ¡Pobre de nosotras que nos creímos sus palabras!. Un buen día hubo una tormenta grandísima, tanto que nuestra colmena cayó al suelo. Por suerte yo volé rápidamente hasta llegar aquí.
-Pues nuestro árbol no es así, es al revés que el que era tuyo: Es serio, muy callado y no se queja. Se llama Don Chopo y es tan resistente, que le llamamos “ Tronco eterno”. Es muy majo y nosotras, las abejas, le queremos mucho.
-¡Qué suerte tenéis! Pues en éste árbol me voy a quedar a vivir con vosotras.
Tomasa pudo quedarse en la colmena, y vivió con Manuela que se hizo muy amiga suya. Todos los días que tenían libres cogían su taza de polen y se ponían a hablar de sus cosas:
-Esos zánganos son muy zánganos: Deberían echarlos.
-¡Eh! Que uno es mi hermano.¡Bah! la verdad es que es un zángano.
Y así todos los días charlando y riéndose. Un buen día Pepa, la reina de las abejas, las oyó hablando de los zánganos, entró y les dijo:
-Si tanto sabéis de zánganos, ¿por qué no buscáis uno que no sea vago?
-Señora, yo si se dónde hay zánganos, pero Tomasa no. Se podría perder, señora.
-¡Pues ve tú sola!.
-No, yo la acompañaré aunque me pierda- dijo Tomasa-.
Entonces cogieron unas maletas pequeñas, porque su ropa era pequeña, y se pusieron manos a la obra. La empresa a la que quería ir Manuela estaba lejos de Don Chopo. La empresa de zánganos se llamaba: “ Zangatón”. Mientras estaban volando, Manuela pensó que podrían hablar un poco de la empresa:
-Mira Tomasa, te voy a explicar cómo es “ Zangatón”, por si te pierdes: Es una colmena dentro de un árbol. Es fácil de saber cual es la colmena, porque pone un logo muy luminoso: “ Zangatón tenemos zánganos a mogollón”, apréndetelo. Ponen ese logo porque por allí no pueden pasar las personas, es un espacio que han hecho para las abejas. Luego, entras y hay una abeja muy maja llamada Ramona que te guiará adónde tú le hallas pedido. Le tienes que pedir que te dé un zángano que no sea muy vago. Habrá pocos, así que elige a varios. Le dices que te los mande por correo, en una caja, y que tu árbol es Don Chopo. Eso es lo que tienes que hacer.
No se perdió, y Tomasa lo hizo todo, sin que Manuela tuviera que ayudarle.
-Muy bien Tomasa, ahora Pepa se alegrará mucho.
¡Exacto! Cuando vio a los zánganos, Pepa se alegró mucho y les dio por recompensa una pequeña abeja, que tenían que cuidar. Se llamaba Mila y siempre estaba riendo. Mientras, Pepa se enamoró de un zángano llamado Juan, que era el rey de los zánganos. Hicieron una fiesta en honor a Tomasa y Manuela en la que …¡habló Don Chopo!.
-¡Enhorabuena Manuela!¡Enhorabuena Tomasa! Sois las mejores abejas de la colmena, habéis traído unos zánganos mucho más trabajadores que los que teníamos. Por favor Pepa, dales la medalla.
Pepa puso las medallas en sus cuellos y les dio un beso y la enhorabuena. En la medalla había dibujado una abeja y alrededor de ella ponía:” A las más trabajadoras de la colmena” y la firma de Pepa.
Tomasa y Manuela se lo pasaron muy bien en la fiesta. Y ésta es la historia de Manuela y Tomasa, que termina con mucha guasa.
Esto era una vez cuando un árbol llamado Treco quiso conocer al mar. Treco era grande, alto y muy divertido, porque en él país en el que vivía todo el mundo sabía hablar.
Un día Treco se encontró con una bruja que le dijo:
-¿Tú no eres ese árbol que quiere conocer al mar?
Y Treco contestó:
-Sí, soy yo
Y la bruja le dijo:
-Pues mira, como quieres conocer al mar deberás hacerlo antes de que se te caigan las hojas que te quedan ¿entendido?
Entonces Treco se puso un poco triste porque solo le quedaban cuatro hojas y sabía que no lo iba a conseguir. Treco vivía en Villamonte y el mar en Villamar. Ya era tarde y Treco se fue a dormir.
A la mañana siguiente Treco se levantó con una hoja menos. Tres días después se le cayeron todas las hojas, y solo estaba a medio camino de Villamar. Se puso muy triste y se puso a llorar en un parque que había a poco camino de donde él estaba.
Treco se encontró con un montón de hojas y todas les dijeron a Treco:
-¿Qué te pasa?
Y Treco le contó a las hojas lo que le pasaba y a una de las hojas se le vino una idea a la cabeza:
-¿Por qué no todas de nosotras no nos ponemos encima de tus ramas? Porque así conseguirás ver y conocer al mar.
Treco aceptó y consiguió conocer al mar.
FIN
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