Una dieta equilibrada

La educación es cosa de los padres, no basta con llevarlos al colegio pensando que van a salir abogados o médicos, ni que estén entretenidos con cuidadores, etc. Los maestros enseñan con educación y los padres educan.
A los niños tenemos que ir educándoles desde pequeños, no sólo a leer o a escribir, sino a alimentarse bien, a saber comportarse, a ser respetuosos con ellos mismos, con los demás y con el medio ambiente.
Debemos ponerles una serie de normas que deben respetar y cumplir. Los padres somos el espejo donde se reflejan nuestros hijos, así que el ejemplo empieza en casa por uno mismo.
La clave de una dieta sana es que sea variada y equilibrada. Una correcta alimentación comienza por un buen desayuno.
Un desayuno completo incluye: leche o productos lácteos (yogur, quesos,...), cereales (pan, galletas,...) frutas en piezas o en zumos. Si no admite la fruta en el desayuno, es un excelente tentempié para el recreo.
La comida del medio día debería incluir legumbres, hortalizas y carnes o pescados. Tenemos que insistir ante la negativa de los niños ante cualquier alimento. "No me gusta" no es una respuesta definitiva; si los niños no lo ven sobre la mesa y que los padres también lo comen, difícilmente pueden los niños acostumbrarse y comerlos.
La cena puede ser más ligera: tortillas, sopas, pastas, también alguna fritura, aunque éstas son más difíciles de digerir.
Una correcta alimentación resulta fundamental para la salud y para prevenir las enfermedades. Unos puntos en los que es necesario hacer hincapié son:
· Para comer es necesario un ambiente tranquilo y agradable, los problemas pueden esperar. Es un excelente momento para hablar con los hijos y escucharlos sobre todo.
· El niño no debe comer solo, hasta los adultos comemos mejor en compañía.
· Debemos lavarnos las manos antes de sentarnos a la mesa.
· Sentarnos correctamente, no sólo por educación, sino por salud.
· Utilizar los cubiertos (la cuchara y el cuchillo a la derecha del plato, el tenedor a la izquierda y la cucharilla delante del plato para los diestros, al revés para los zurdos)
· No jugar ni tirar la comida (Es una falta de respeto, sobre todo para aquellos que no comen todos los días)
· Debemos de probar de todo, aunque sea en pequeñas cantidades y ser constante ante su negativa, siempre hay que predicar con el ejemplo.
· Limpiarse la boca con la servilleta antes de beber y al terminar la comida.
· Cepillarse los dientes tres veces al día, durante dos o tres minutos.
· Para toser, estornudar o sonarse, poner la mano con el pañuelo o servilleta delante de la boca.
· No se debe hablar con la boca llena, ni a gritos (sí conversar tranquilamente, incluso reírse es una buena terapia).
· Comer es un placer y un privilegio.
· Los videojuegos, la televisión y los juguetes no deben sustituirnos. La mejor compañía es la nuestra; si no puede ser a mediodía por razones laborales, aprovecharemos la cena.
· Todos tenemos días malos, nadie es perfecto y nuestros hijos tampoco; de nada sirve gritarles o castigarlos si al final cedemos a su "chantajillo". ¡Son muy inteligentes! La única receta es tener mucha, muchísima paciencia.
· Darles cariño no significa consentirles; amarlos también incluye educarlos y educar también se hace con amor.