CRITERIOS METODOLÓGICOS Y LÍNEAS DE ACTUACIÓN PEDAGÓGICAS CON LOS ALUMNOS  

Hemos partido de seleccionar unos principios metodológicos que nos parecen esenciales para optimizar el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos. Se ha tenido en cuenta la discapacidad  que viven y el deseo de, pese a esa situación, tengan una participación activa en su aprendizaje porque atribuimos a esa actividad un papel importante, tanto en la ejecución como en el rendimiento que consiguen.

Somos conscientes de que la puesta en práctica de estos principios metodológicos, supone una organización de Centro, en la que la flexibilidad sea una constante.

Los principios metodológicos, no sólo se refieren a la actuación con los alumnos, también hay que tener en cuenta que  para llevar el proceso enseñanza-aprendizaje, tiene que haber  hay una línea de actuación y coordinación de los distintos profesionales, para llegar a la respuesta educativa adaptada a las n.e.e. de nuestros alumnos.

Los principios metodológicos que regirán nuestra actuación serán los siguientes:

1. Individualización. Siempre se partirán de las características de los alumnos, teniendo en cuenta sus capacidades, necesidades e intereses. La individualización es el ajuste del tipo de ayuda pedagógica a las características y necesidades de cada alumno. Supone tener en cuenta el ritmo personal del alumno, la diversificación de materiales, el empleo de ayudas técnicas, la adaptación de tareas según la modalidad comunicativa que utilice.

2. Atención a las necesidades básicas de alimentación, salud, higiene y afecto.

3. Aprendizaje significativo  Es decir, aprendizajes que se ajusten al nivel de desarrollo de cada caso concreto. Los contenidos de aprendizaje ,  que queremos que aprendan, deben estar relacionados con las experiencias y conocimientos que ya posee el alumno. Sólo de esta manera, tendría un significado para él.  Es necesario planificar los contenidos educativos y las actividades de enseñanza, partiendo de los ámbitos de experiencia personal y de los contextos en que transcurre la vida del alumno, de lo que el alumno es capaz de hacer por sí solo y lo que es capaz de aprender con ayuda de otros, bien sea observándoles, imitándoles, siguiendo sus instrucciones, colaborando, etc... La distancia entre lo que es capaz de hacer por sí solo y lo que puede hacer con ayuda de los demás, es la zona en la que se debe situar la intervención educativa, es decir, la zona de desarrollo óptimo.

4. Metodología motivadora y lúdica. El nivel de fatiga que presentan este tipo de alumnos es bastante acusado por lo que hay que cambiar de actividad constantemente motivándoles con actividades que sean motivantes para ellos y presentarlas en forma de juego .

5. Globalización. Trataremos que los contenidos curriculares que pretendamos desarrollar en el aula estén globalizados en torno a un tema general que lleve el hilo conductor de los aprendizajes .

6. Socialización. Se tratará de favorecer la interacción entre  los alumnos  e iguales así como con el entorno más próximo, facilitando el intercambio de experiencias, la realización de salidas organizadas y cualquier actividad encaminada a la normalización. Sin olvidar dar especial importancia a la comunicación funcional.

7. Funcionalidad de los aprendizajes. El punto de partida para seleccionar y priorizar este principio metodológico, ha sido las siguientes preguntas, teniendo en cuenta lo que enseñamos en el Centro:

a. ¿Sirve a nuestros alumnos para desenvolverse con autonomía?

b. ¿Sirve para disfrutar de la vida en sociedad?

c. ¿Les prepara para realizar un trabajo real?

Para poder dar una respuesta afirmativa a estas cuestiones, se ha buscado la consecución de los objetivos a través de unas actividades que formen parte de la vida real del alumno.

8. Cooperación. Se tratará de crear situaciones educativas y sociales en las que los objetivos que se planteen a los alumnos por los  profesionales estén ligados de tal manera que cualquiera de los implicados solo pueda alcanzar su objetivo si y solo si los demás alcanzan los suyos. Cada uno será recompensado en función del trabajo de los demás del grupo.

9. Flexibilidad. Debido a la heterogeneidad de las características cognitivas, de lenguaje, manipulativo etc.., de los alumnos es necesario en muchos casos , realizar actividades en las que participen alumnos de diferentes aulas , buscando siempre,  que alumnos con mejor capacidad sean modelos de aprendizaje para los compañeros con capacidad más mermada.

10. Crear zonas de desarrollo próximo:

- Ajustando las ayudas a las necesidades

- Proporcionando sistemas alternativos/aumentativos de comunicación

- Ajustar ayudas para el establecimiento de relaciones entre lo que se enseña y la experiencia previa

- Ajustar ayudas facilitando un clima emocional cálido y positivo.

11. Recurso ambiental:  Se parte de considerar el Centro Educativo como un Entorno Inmediato. Desde esta concepción se requiere:

- Organizar el espacio físico del Centro en distintos subentornos para que aprenda las destrezas y habilidades propios de ese subentorno, en el contexto más natural posible.

- Supone un cambio respecto a la idea de que los aprendizajes se realizan en el aula. Todo el Centro será lugar de aprendizaje.

- Realizar un tipo de aprendizaje activo.

- Establecer programas paralelos con los padres.

12. Participación parcial:  Cada alumno participa en los propios aprendizajes, en la  medida que su discapacidad le permite. Desde el que pueda realizar por sí mismo el aprendizaje, hasta el que comunica, a través del sistema que utilice lo que hay que hacer, lo que necesita o lo que desea.

13. Colaboración con familias: Al alumno con deficiencia motora le permite:

- Compensar sus limitaciones funcionales mediante el uso de aquellas vías de acceso a los contenidos que mejor se adapten a sus posibilidades.

- Implantar canales alternativos de obtención de información y de comunicación.

 

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