LO QUE LOS ANIMALES NOS ENSEÑAN,
un proyecto de investigación
de terapia asistida por animales en el
CPEE
MARÍA MONTESSORI DE PARLA

Los alumnos del CPEE MARÍA
MONTESSORI, todos con necesidades educativas especiales, precisan en todo
momento que la atención global que reciben, más allá del ámbito
estrictamente educativo, sea una respuesta precisa y ajustada a esas necesidades
concretas. Ello abre un amplio abanico de posibilidades, de estrategias, de
actuaciones en la organización y en el desarrollo del currículum escolar.
Por otro lado, una de las
estrategias que desarrolla los principios del Proyecto Educativo de nuestro
Centro es la innovación e investigación. En esta línea, el equipo de
profesionales, a través de lo expresado en la Programación General Anual, cada
año suele asumir retos para
conseguir una mejora progresiva de la calidad educativa que reciben los alumnos
(Sala de Estimulación Sensorial, Pizarra Digital Interactiva, actividad de
piscina, Formación en Centros de Trabajo, son
algunos ejemplos).
Estudios
de Psicoterapia Infantil Asistida por Animales[1],
en diversos países, desde los años 60, demuestran los
beneficios que los animales de compañía tienen sobre distintos aspectos
de las personas:
·
Físico: reducción de la presión arterial, fortalecimiento de los músculos,
recuperación de los enfermos cardiacos.
·
Anímico: disminuye la ansiedad y el estrés, mejora el estado de ánimo.
·
Social: facilita la interacción con otras personas, estimula el diálogo.
Por ejemplo: los animales no pueden curar a un niño autista, pero se ha visto
que pueden mejorar su interacción social.
En España esta experiencia
ya ha sido contrastada en distintos centros y entidades privadas de Andalucía y
Cataluña, con resultados muy positivos en aspectos como afectividad, comunicación,
seguridad, autoestima, interacción social,... [2]
Por todo ello, y dado que
tenemos el privilegio de contar en el colegio con una profesora que se ha
especializado en esta área, y que impartiría la terapia con un perro
especialmente entrenado, durante el presente curso pretendemos iniciar un este
proyecto: LO QUE LOS ANIMALES NOS ENSEÑAN, lo que supone incorporar un
perro de terapia a la actividad educativa de algunas aulas, y con determinados
alumnos del ciclo de Desarrollo en un principio, con posibilidad de ir extendiéndolo
al resto del alumnado en años sucesivos.
De forma global, nos
planteamos poner
en marcha este proyecto, de carácter innovador, con arreglo a los principios
que orientan el proyecto educativo de nuestro Centro. Paralelamente, trabajar de
forma sistemática directamente en el aula y, por consiguiente en todo el centro
educativo, con un perro de terapia, para el beneficio en el desarrollo global de
los alumnos. En ámbitos más concretos, gracias a la incorporación de este
recurso con el aumento de motivación extrínseca correspondiente, pretendemos
mejorar la capacidad de atención mediante la disminución de la ansiedad y estrés
y el aumento de la relajación de los alumnos; avanzar en aspectos relacionados
con la motricidad fina y gruesa; aumentar
el nivel de coordinación; desarrollar hábitos de autonomía hacia el cuidado
de los animales; trabajar la comunicación y la intención comunicativa;
desarrollar la capacidad de imitación; fomentar el respeto y cuidado hacia los
demás; favorecer las relaciones sociales entre los alumnos y los animales.
En
la actualidad nos hallamos en la fase inicial: nuestro perro, un golden retriever,
ya ha sido seleccionado, y ahora está criándose y educándose con la asociación
AUPA durante un proceso de unos cinco meses para, tras exhaustivo y riguroso
entrenamiento, incorporarse al colegio, bajo la tutela de la mencionada
profesora (ver imágenes). Previamente, en febrero, empezaremos a trabajar con
otro perro, ya adiestrado, que gentilmente nos cederá la asociación AUPA.
Finalmente, cabe reseñar que el proyecto cuenta con el consenso del claustro de profesores, la conformidad de la comunidad educativa en su conjunto, y la aprobación unánime del Consejo Escolar.
[1]
Respecto
a los orígenes de la TACA
(Terapia Asistida con Animales) cabe destacar la labor que realizó el
psiquiatra Boris M. Levinson, en 1953, gracias aun golpe del destino. Su
perro Jingles, que siempre estaba
con él pero nunca con los pacientes, un día se le escapó y fue a la
puerta a recibir a un paciente que Levinson estaba esperando. Se trataba de
un niño que iba acompañado de su madre, al que tenía que diagnosticar. El
niño había pasado ya un largo proceso terapéutico sin lograr ningún éxito,
mostrando síntomas de retraimiento creciente. Sin embargo, ese día pasó
algo asombroso: el niño y el perro conectaron e interactuaron de tal modo
que Jingles, sesiones más tarde, ejercería de coterapeuta en el
tratamiento del niño.
[2]
Isabel
Salama, psicóloga clínica y experta
en este campo, expone que “las interacciones con los animales nos ponen
en contacto con el instinto más puro y el desenlace suele producir una
mayor conexión con nuestra "parte animal" en instintiva y un
mayor grado de aceptación de la misma. Durante las relaciones con los animales entramos en un
estado alterado de consciencia en la que la humildad y la nobleza de espíritu
forman parte de esta interacción y por tanto "desaprendemos" las
pautas de conducta de enfrentamiento con el mundo y empezamos a tener
consciencia de formar parte del mundo natural”.