JUEGOS
PARA LA CONVIVENCIA
El
juego satisface la necesidad del niño de conocer e interaccionar con el mundo
que le rodea:
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El placer de jugar le lleva a explorar y variar la realidad de forma repetida
hasta que la hace suya.
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La intensidad emocional que siente mientras juega le facilita vivir los hechos
desde distintas posiciones, sin miedo a equivocarse ó a que este mal.
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La ficción del juego le permite tener el control sobre las situaciones, entrar
y salir del juego a su antojo, distanciándose de la realidad y manejando las
emociones que ésta le provoca: alegría, ansiedad, temor, enfado…
El
juego es un terreno privilegiado para relacionarse con los iguales:
Para
que el juego continúe, es preciso ceder, compartir
Para
que el juego sea más divertido, hay que aprovechar lo que aporta el compañero
Para
que el juego sea más rico, necesita completarse con las vivencias de los otros
Para
que el juego funcione hay que respetar unas reglas
Así,
jugando, el niño ensaya los roles de los adultos, aprende formas sociales de
comportarse, va entendiendo la conducta y los sentimientos de los demás,
intenta controlar sus propias necesidades en beneficio del juego común y, en
definitiva, va construyendo su mundo social de una manera natural, activa y
especialmente motivadora.
El
Juego en la escuela infantil