CONCURSO “VERSOS INTRUSOS”
En los siguientes poemas de Miguel Hernández se ha colado un verso intruso que no pertenece al poema original. Localiza cuál es y determina quién es su autor.
Descárgate la hoja de respuestas (documento pdf*) y una vez completada preséntala en el Departamento de Lengua antes del día 23 de abril.
1
Después del amor (fragmento) |
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No pudimos ser. La tierra
no pudo tanto. No somos
cuanto se propuso el sol
en un anhelo remoto.
Un pie se acerca a lo claro.
En lo oscuro insiste el otro.
Porque el amor no es perpetuo
en nadie, ni en mí tampoco.
No es el amor quien muere
dentro del carbón más hondo.
Rojo es el odio y nutrido.
El amor, pálido y solo.
Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio [...]
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2
El tren de las heridas (fragmento)
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Silencio que naufraga en el silencio
de las bocas cerradas de la noche.
Por lo visto es posible decir no.
Habla el lenguaje ahogado de los muertos.
Silencio
Abre caminos de algodón profundo,
amordaza las ruedas, los relojes,
detén la voz del amar, de la paloma:
emociona la noche de los sueños.
Silencio:
El tren lluvioso de la sangre suelta,
el frágil tren de los que se desangran,
el silencioso, el doloroso, el pálido,
el tren callado de los sufrimientos.
Silencio
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3
Elegía (fragmento) |
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Tengo ya el alma ronca y tengo ronco
el gemido de la música traidora...
Arrímate a llorar conmigo a un tronco:
retírate conmigo al campo y llora
a la sangrienta sombra de un granado
desgarrado de amor como tú ahora.
Caen desde un cielo gris desconsolado,
caen ángeles cernidos para el trigo
de los soberbios grandes el estado.
Arrímate, retírate conmigo:
vamos a celebrar nuestros dolores
junto al árbol del campo que te digo.
Panadera de espigas y de flores,
panadera lilial de piel de era,
panadera de panes y de amores.
No tienes ya en el mundo quien te quiera
y ya tus desventuras y las mías
no tienen compañero, compañera.
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4
Flor del arroyo |
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Alocada mariposa.
figurilla de marfil
débil, morena y hermosa.
La más primorosa rosa
de un alba de bello Abril.
Esto la gente decía
que era una niña gitana
que vieron llegar un día
por los caminos de Hungría
en una nube lejana.
Mostrando un gallardo talle
de venusina escultura
y andares de ave de valle
corría de plaza en calle
a echar la buenaventura.
Con la ropa de colores,
la boca de risa prieta,
llenos de extraños fulgores
los ojos fascinadores,
y la ronca pandereta.
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5
Carta (fragmento) |
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El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
el olímpico cisne de nieve,
el corazón, el silencio.
Oigo un latido de cartas
navegando hacia su centro.
Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.
Cartas, relaciones, cartas:
tarjetas postales, sueños,
fragmentos de la ternura
proyectados en el cielo,
lanzados de sangre a sangre
y de deseo a deseo.
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6 |
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El amor ascendía entre nosotros
como la luna entre las dos palmeras
que nunca se abrazaron.
El íntimo rumor de los dos cuerpos
hacia el arrullo un oleaje trajo,
pero la ronca voz fue atenazada,
fueron pétreos los labios.
Blanco ceñido de luz blanca
esclareció los huesos inflamados,
pero los brazos al querer tenderse
murieron en los brazos.
Pasó el amor, la luna, entre nosotros
y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos.
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7
Antes del odio (fragmento) |
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Beso soy, sombra con sombra.
beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombras de la creación.
sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.
Corazón en una copa
donde me lo bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Por tu amor me duele el aire,
sólo por amor.
No es posible acariciarme
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
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8
Nanas de la cebolla (fragmento) |
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La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena
a oscuras y en celada
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
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