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DEPARTAMENTO DE LENGUAY LITERATURA
CONCURSO DE MICRORRELATOS
DIA DEL LIBRO CURSO 2007-2008
E L E S P E J O
La verdad es que Sofía no sabía cómo empezar. Sólo tenía claro que debía hacer un microrrelato de ciento cincuenta palabras como máximo. Estaba cansada, tenía sueño, ya que no había dormido bien por su angustia. Últimamente se veía gorda, fea y se sentía inferior al resto de la gente. Como no se concentraba se marchó al baño a echarse agua. Al levantar la cara vio otro rostro en el espejo. Se le parecía pero era más bonita y esbelta. Pensó que no podía ser ella, porque Sofía se creía un monstruo. Volvió a su mesa de estudio. De pronto se despertó y vio que era de día; se había quedado dormida. Recordó el rostro del espejo y pensó que había tenido un sueño. Su reflexión fue que en realidad no era tan espantosa, puesto que el espejo reflejaba lo que era de verdad. Una chica maravillosa.
Ana Segundo Urbano (2º A). Ganadora Nivel A.
T H E P R I S O N E R
Hace una semana me compré un juego para la playstation llamado “The prisoner. Cuando empecé a jugar... apareció un hombre golpeando la pantalla desde dentro. Al mismo tiempo gritaba: ¡Ayúdame a salir!. Apretando un botón del mando el hombre desapareció. Saqué el juego y hasta tres días después no volví a jugar. Con cierto nerviosismo, inicié el juego...¡Zas! Volvió a aparecer el mismo personaje. Esta vez me pedía que le ayudara. Esta vez me pedía que le ayudara. Esta vez me pedía que le ayudara con las manos juntas. Estaba cambiado. Iba despeinado, sin afeitar y mucho más delgado. Apagué rápidamente y salí a dar un paseo con intención de olvidarlo.
No hay dos sin tres. Ayer volví a poner el juego y otra vez apareció ese hombre. Estaba tirado en el suelo, sin fuerzas; a punto de morir. Pese a todo, con un hilo de voz, pedía ayuda. Cogí el juego, y me fui a la tienda para cambiarlo. No me pusieron ninguna pega y me fui con un juego nuevo. De camino a casa, vi un grupo de gente que rodeaba a una persona que había en el suelo. Me acerqué y vi que el hombre que estaba tendido, sin vida, era el hombre del juego. Tuve una extraña sensación y me volví. Una gran pantalla gigante lo cubría todo.
Ismael Balboa Chichón (2º A). Finalista Nivel A.
E N L A O S C U R I D A D
Llovía a mares, las gotas de agua caían como dardos. Casi parecía que fueran a agujerear el techo de mi oscuro y siniestro escondrijo, donde alguien que ni siquiera yo conocía me tenía preso.
Ya llevaría allí unos tres o cuatro días y nunca le había visto: bueno, tan sólo cuando me pasaba la comida bajo la puerta, que veía sus huesudas manos que un desafortunado día me atreví a tocar. Y cuál fue mi sorpresa cuando tan heladas estaban que me quemó la yema del dedo pulgar.
Desde ese día sólo quería saber quién era mi captor y qué quería de mí. Pero, ¿ Cómo iba a conseguir saberlo si la noche era su mejor aliada?. Por lo tanto, cual ciego guiado de su lazarillo me dejé guiar por mis otros cuatro sentidos averiguando, así que sin duda se trataba de alguien más que conocido.
Sara Benítez Aguilar (3º C). Ganadora Nivel B.
(S I N T I T U L O)
En algún lugar remoto, oscuro de nuestro propio ser se encuentran los sueños con los que nacimos, por los que luchamos durante esa etapa del tiempo a la que llaman vida...
Mis ojos se paseaban por palabras inocentes, alegres, esperanzadas, escritas en mi viejo diario, mientras una capa de tristeza los cubría acariciando después mis mejillas y desapareciendo en mi cuello.
“Hoy me siento desamparada: en mi ventana veo resbalar “lágrimas” amargas que caen desde el cielo. Me encuentro arropada por su frío húmedo y por la penumbra aterciopelada que nubla mis sentidos...”
Aquellas “lágrimas” son las que ahora mojan mis harapos, me despiertan a media noche, empapan los cartones que guardan mi calor...
Llegué a la última página con afán de seguir rememorando, pero... estaba incompleta...
En ese momento comprendí que el dolor y el sufrimiento vividos serían el motor para cambiar de rumbo mi vida; por fin cumpliría mi sueño.
Aida Collazos Bueno (4º C). Finalista Nivel B.
A L B E D R Í O
¿Qué quieres? ¿Sensaciones, pasiones? Una ciudad llena de canciones; fumas colores. Corazones partidos sangrando en las aceras con su rojo vertido. ¿No te quieres? Sigue buscando entonces, rebusca y revuelve entre los montones; los hay de rompe y rasga perfectos para pequeñas habitaciones. Pobre niño inocente perdido sin dos dedos de frente, sólo quieres vivir en la calle rodeado y siempre solo con la gente ¿Por qué paseas desnudo entre el abismo de las estrellas candentes? Indecente...
Despierta, estás dormido buscando un sueño. Duerme, aquí en pequeña dosis tenemos todo lo que siempre habías querido...si, prohibido...vamos, tira los dados querido. ¿Cohibido? No te preocupes ni lamentes, todos han caído, te has quedado solo arriba ¿nunca te has perdido en el laberinto? Furia verdeen tus ojos...me gusta ¿Volverás a por más? Probablemente...todos lo hacen, todos se unen a mi partida de damas en la que no comes; sólo eres comido...Bienvenido al primer último día de tu vida, créeme...lo peor es que aún no lo has aprendido.
Jaime Casal Búrdalo (2º Bach. Humanidades). Ganador Nivel C.
L A S L Á G R I M A S D E S E L E N E
Confiada por la tregua que la noche le otorgaba, la luna rugió como una loba hambrienta. El grito feroz era apenas un susurro imperceptible pero cuyo rastro plateado despertaba a todo ser vivo del profundo letargo que la oscuridad propiciaba. Él, sin embargo, permaneció inmóvil recostado contra un árbol intentando arañar del sueño unos últimos minutos de descanso. La luna lo observó con fiera cautela. El osado era un joven campesino ignorante del poderoso influjo astral. Y era bello. Ella, sorprendida de sus triviales pensamientos quiso bramar con más fuerza. Por un instante dudó, experimentó por primera vez el miedo de dañarle. Titubeó de nuevo pero finalmente su temor quedó sepultado por la soberbia. Chilló enfurecida propagando un rumor constante y mortífero. Cuando el halo luminoso llegó hasta el muchacho, éste exhaló su último suspiro.
Horas después, la luna cedió el trono al Sol quien desconcertado comprobó que el rocío de la hierba no era más que lágrimas del astro blanquecino, su eterna rival.
Carolina Vega Colina (2º Bach. Humanidades). Finalista Nivel C.
MENCIÓN ESPECIAL AL GANADOR DEL CONCURSO DE MICRORRELATOS DEL PROFESORADO
Los alumnos de 4º de E.S.O organizaron, para sorpresa de todos los que leían los rosados carteles que abundaban por el instituto, un certamen de microrrelatos para los profesores (solo para aquellos “que tuvieran la primaria” aprobada, palabras de los organizadores del concurso). El resultado fue:
El primer premio para Elena Arias Ramos, profesora de Física y Química, y el segundo premio fue para Ana García Marín, profesora de Francés.
PRIMER PREMIO
¡Qué barbaridad!
Ramón y Tania han decidido compartir un piso de alquiler, es sábado por la mañana, aparcan el coche en un aparcamiento público y van a hacer algunas compras.
¡Mira! ¡Esta tela sería fantástica para unas cortinas! Los vecinos de enfrente están demasiado cerca. Dice Tania.
Llevémosla, 4 euros el litro es un precio estupendo.
¿Y si pintamos el apartamento? Un color melocotón para el cuarto de estar le daría un toque genial. La superficie total de las paredes será de unos cuarenta kilogramos. ¿Cuántos botes de pintura llevamos?
Según la etiqueta con un bote se pueden pintar diez minutos de pared. Coge cuatro. Ya lo estoy imaginando
No te olvides de que no quedaba ni leche ni fruta
Vale, dos litros de manzanas y seis metros cuadrados de leche, por favor
Pide Ramón al dependiente del supermercado.
Miran el reloj y comprueban que ya es la una del mediodía ¡Que deprisa pasa la temperatura!
Dos horas de parking, a dos euros el kilogramos… ¿Tienes?
Pero… ¡Si no queda gasolina! No me gusta dejar el coche en la reserva, voy aparar en la gasolinera de la esquina y voy a echar veinte grados. A 1,20 euros/h ¿Nos llegara el dinero?
Por fin llegan a casa, el calor es insoportable tanto dentro como en la calle. Miran el termómetro y quedan estupefactos al ver que el mercurio alcanza los treinta y ocho segundos. ¡Qué barbaridad!
