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DEPARTAMENTO DE LENGUA
Concurso de microrrelatos. Curso 2008-2009
Primer Premio del Primer Ciclo
El fantasma de la Tortilla
Fue en aquella tétrica cúpula, donde el señor Tomás guardaba sus libros sobre seres fantásticos.
Un día mientras leía uno de esos libros en su sofá preferido, oyó un ruido en la cocina. Asustado corrió hacia allí y cuando entró vio que en una sartén se estaba haciendo una tortilla. Se acercó e incluso la tocó para comprobar que no estaba soñando, pero en la habitación no había nadie más que él y la tortilla.
Pasó un mes y no había vuelto a oír nada, pero una noche mientras dormía volvió a oír el mismo ruido. Realizó las mismas comprobaciones de la primera vez llegando a las mismas conclusiones.
Desesperado, pensó que estaba volviéndose loco, se sentó en su sofá preferido y mirando la cúpula que se encontraba encima descubrió la luna.
Pasaron varias horas contemplando el hermoso astro y entonces se dio cuenta de que el fantasma solo aparecía en luna llena.
En múltiples ocasiones había leído sobre la influencia de la luna sobre seres fantásticos que cobran vida con sus reflejos.
Aunque pensando fríamente, no había ningún libro que relacionase la luna con el cocinado misterioso.
Tal vez la influencia ejercida por el astro no fuese sobre el objeto sino sobre el mismo…
Tumbado sobre el sofá bajó la luna pensó que solo le vería una vez al mes, se relajó y durmió profundamente.
Cuando despertó se comió la tortilla y con el tiempo terminó acostumbrándose.
Daniel Guerra Mateo “ Danonino” 1º ESO B
Segundo Premio del Primer Ciclo
Caravana de teatro
Fue en aquella tétrica cúpula donde cada tarde, Mariana y Mariano llegaban con su caravana y montaban su pequeño escenario. Antes de la puesta de sol comenzaban:
- Bueno, ¿y cuál vamos a hacer?-preguntaba Mariano.
- No sé ¿qué tal “una noche de verano”?-responde Mariana.
- No, esa no que me das muchos palos, mejor “La dama boba”
- No, esa no que parezco tonta, además, aquí un poco del “Chexpir” ese, les gustará que todo lo extranjero da como un donaire. ¡Prepárate!
Enseguida estaban disfrazados y dispuestos a empezar, en la escena veíamos como Helena pierde el juicio por Demetrio, quien la ignora. Al acabar, se les escuchaba hablar de letras, y lo que mejor cuadraba era una escena de Lope de Vega. En un pestañeo, se veía a Finea ignorando al maestro, quien después de acabar la escena se transformaba en Laurenciuo, un apuesto galán que lo único que quiere es engatusar a Finea para conseguir su dinero.
La cúpula se inundó de aplausos y del ruido de los reales que chocaban contra el suelo. Y fue en aquella tétrica cúpula donde, por muy tétrica que fuese, cada tarde se inundaba de diversión y magia.
Nicolás Yanes Oliva “ Moliere” 2º ESO A
Primer Premio del Segundo Ciclo
Lo siento tanto...
Fue en aquella tétrica cúpula donde le encontraron murmurando.
Aquel caso era el más doloroso al que se había enfrentado en todos sus años de servicio. Cada día volvía a casa abatido y, sin mirarme, iba a su despacho e intentaba pensar cómo pensaría un secuestrador retorcido. Fueron dos meses de duro trabajo, investigaciones y de poca comunicación entre mi marido y yo.
Pasaba las noches Dios sabe dónde y tan solo sus fugaces visitas me hacían saber que aún mantenía la cordura. Todos los habitantes de la región pusieron su empeño en buscarla. Incluidos los Sagasta, que tan poco nos apreciaban. Ahora sienten lástima por mí.
Al mes de la desaparición recibió una carta. Con tan solo mirar el remitente se puso pálido y sudoroso. Y sin mediar palabra, cogió la chaqueta, la placa y se marchó. Otra vez.
Un frío día de marzo hicieron sonar las campanas de la catedral. Ese día mi mundo se hundió.
Nadie sabe qué fue lo que vio mi esposo. Solamente me queda la esperanza de que abra los ojos y deje de repetir “lo siento tanto…”
Un manto negro cubre mi cuerpo. Y a mi niña ya la olvidé.
Cristina Marcos Quirós “Darikah” 4º A
Segundo Premio del Segundo Ciclo
Fue en aquella tétrica cúpula donde aquellos hombres enterraban un cofre de madera maciza debajo de una gran baldosa de mármol verde esmeralda, yo escondido detrás de una gigantesca columna observaba atónito, sin apenas respirar, ni hacer ningún movimiento brusco que les alertara de mi presencia.
Terminaron con un gran estruendo dejando caer la baldosa que sorprendentemente no se rompió. Abrieron la puerta de madera que quedaba detrás del altar y se esfumaron. Cuando esperé el tiempo suficiente y descarté que ya no volverían me acerqué con sigilo y observé el sitio donde habían enterrado aquel cofre, parecía como si no hubiesen movido nada. Me apresuré por levantar la baldosa, pero no podía. Fui a buscar un mazo y empecé a golpearla, tardé más de un cuarto de hora en romperla, pero al final se partió en tres grandes trozos. Pude levantar uno de ellos, el que estaba encima del cofre, lo cogí y me lo llevé a mi cuarto.
Entré y cerré la puerta con llave. Mis pulsaciones se aceleraron bruscamente, me tranquilicé y abrí el cofre con facilidad, dentro se hallaba un pergamino con una cinta verde, tiré de la cinta y justo antes de desenrollar el pergamino se desvaneció en mis manos.
Mario Téllez Rubio “ Rasputín” 3º ESO A
Primer Premio del Tercer Ciclo
Fue en aquella tétrica cúpula donde la vida de Octavio cambió para siempre.
Pequeños errores que cambiaron su destino. El autobús equivocado por ir despistado escuchando música. Bajarse sin pensar que había empezado a llover.
Correr a buscar el refugio más cercano. Y acabar bajo la cúpula de una iglesia desconocida cuando empezaron los temblores.
Cuando la tierra tembló pensó que había habido un accidente o una explosión, pero cuando al primer temblor le siguió otro levantó la vista hacia el techo y observó como se rajaba la cúpula con un ruido ensordecedor.
Y, de repente, todo paró. Todo era silencio. Un silencio sepulcral que fue roto por los gritos y los llantos, los sonidos agudos de las sirenas de las ambulancias y los coches de bomberos.
Octavio todavía medio atontado salió de la iglesia para descubrir que la calle a su alrededor estaba totalmente derruida. Los edificios habían caído como castillos de naipes, la parada del autobús era ahora un amasijo de hierros bajo los restos de la fachada del edificio más cercano.
Y ahí estaba él. Sano y salvo. Por haberse equivocado de autobús y refugiado de la lluvia bajo la tétrica cúpula de una iglesia desconocida.
Kilian Cobos Asenjo “Vito Corleone” 1º de Bachillerato de C. Sociales.
Segundo Premio del Tercer Ciclo
Fue en aquella tétrica cúpula donde desperté entumecida por el frío después de haber estado llorando toda la noche. Extrañamente, ese lugar que todos temían era el único donde yo podía encontrar la paz que me faltaba. Tal vez fuera porque nunca había nadie allí...
En un principio, no sabía donde estaba ni por qué, pero entonces apareció él, vi la aflicción en su cara y todo vino a mi mente: pisadas, roces, el susurro de la puerta, un pequeño grito... y silencio. Un silencio peor que cualquier sonido posible, un silencio que no podría olvidar nunca, un silencio que hacía que tomo mi mundo se derrumbara y que todas mis esperanzas se desvanecieran, un silencio que rápidamente se rompió debido al tumulto que se formó a mi alrededor, un silencio que hizo que me sintiera más sola que nunca y que, en esa cúpula, era lo único que me tranquilizaba.
Sin embargo, este volvía a romperse con mis propias pisadas corriendo hacia él para refugiarme en sus brazos y nunca salir de allí. Al fin y al cabo, no era la cúpula lo que me tranquilizaba, sino saber que, tarde o temprano, allí lo encontraría.
Beatriz Bravo Santos “ Silver” 2º Bachillerato de Ciencias
Concurso de microrrelatos del profesorado del IES Atenea
Primer Premio
Un cuento que se aleja
Estaba escribiendo en el metro cuando me interrumpió el estremecimiento de la persona que estaba sentada a mi lado. Me miraba y miraba la hoja en la que escribía.
--¿Cómo sabe usted tantas cosas de mí?-acerté a distinguir entre la niebla de otras conversaciones y el oscuro traqueteo del subterráneo--. Mire la descripción de su personaje y míreme a mí. Lea su nombre y lea el mío en mi pasaporte. Usted ha escrito que yo me sentaría a su lado y aquí estoy.
--¿Se trae el pasaporte al metro?
--Nunca, pero usted ha escrito que lo traería y aquí lo tengo.
Me levanté de golpe aunque no era mi parada sin poder sujetar algo que brilló y tardó más en caer que yo en salir corriendo del vagón cuando ya se cerraban las puertas. Él venía detrás, pero se quedó dentro. Yo respiré aliviado. Él parecía asfixiarse. Mientras el tren se ponía en marcha, pegó a la ventanilla la hoja en la que yo estaba escribiendo un cuento. Pude leer apenas una frase: Estaba escribiendo en el metro cuando me interrumpió el estremecimiento de la persona que estaba sentada a mi lado.
Quise decirle algo, pero ya no podía ayudarle, la hoja no estaba en mis manos.
Recordé lo último que había podido escribir. Entonces fui yo el que se estremeció, sin nadie a mi lado.
Oscar Anaya Arranz “R2D2”
2º Premio del concurso de profesores.
De mediana edad Argimiro era uno de los personajes más peculiares que habitaban en el barrio del Vati. Su singularidad consistía en acercarse siempre a las chicas, ponerse a su lado y fingir que estaba con ellas, sentado en las escaleras de la catedral. Naturalmente las muchachas ni le miraban pero él lo simulaba con tal mafia que hasta parecía intervenir en sus conversaciones pues no se privaba de gesticular, asentir etc y si alguien pasaba un poco deprisa o no lo conocía demasiado, bien pudiera preguntarse qué tendría ese hombre para estar tan bien acompañado. Era un mujeriego de vocación y un desventurado sin esperanza.
Un día pasó al convento de las Blancas, monjas de clausura que están al lado de la catedral y que adoran al Santísimo ininterrumpidamente, abrió la puerta y espetó a voces con una lógica inquietante:"Ay, Dios mío, Dios mío, Tú tantas y yo
ninguna.". Alguien que lo oyó y que luego lo contó en la terraza del bar de Mariano, el de Los arcos, dejó claro que tonto, lo que se dice tonto, no era.
Magdalena Aparicio Ramal
Departamento de Francés
LE PETIT PRINCE
A de Saint Exupéry
Nous avons voyagé à travers des planètes en suivant un petit enfant aux cheveux couleur du blé, au regard innocent….. un vrai petit Prince.
Lui, qui ne renonce jamais à une réponse après avoir posé une question, il nous a fait découvrir que l’ essentiel est invisible pour les yeux.
Grâce à lui, nous avons compris l’ absurde du pouvoir, de l’ ambition, de l’égoïsme, de l’ apparence, de la vanité….. et de tant d’ autres défauts de la condition humaine.
Grâce à lui nous avons appris l’ importance de la responsabilité , de la générosité, du devoir, du respect, …de tant de qualités que “ les grandes personnes” oublient souvent.
Grâce à lui et à ce renard à la queue rouge, qui “nous a apprivoisés” en même temps qu’ il a demandé à être “apprivoisé “ par le petit prince, nous avons découvert que c’ est l’AMITIÉ ce qui nous rend importants chez les autres, car elle nous rend généreux et HEUREUX.
Grâce à lui, et à une drôle de petite bête, mince comme un doigt , qui n’ a même pas de pattes, mais qui est plus puissant que le doigt d’ un roi, nous avons réfléchi à la vie et à la mort.
Et un jour, quand ce petit enfant, fatigué, après ce long voyage, avoue à son ami le pilote qu’ il lui manque sa rose, qu’ il a compris que même si elle s’ était montrée exigeante, vaniteuse, et menteuse elle a besoin de lui. Il a compris qu’elle est fragile , sensible, UNIQUE.
Merci petit Prince, merci de nous avoir appris qu´…
Departamento de Biología
El día 18 de Febrero, los alumnos de 2º de bachillerato visitamos el Parque Eólico de Maranchón ( Guadalajara ).
Fuimos recibidos por los monitores Susana y Chema, que nos llevaron al aula de la Energía, donde nos explicaron los diferentes tipos de “energías renovables” mediante unas maquetas:
- Fotovoltaica.
- Solar.
- Hidraúlica.
- Eólica.
- Biomasa.
Sobre las 12:00, tuvimos un descanso que aprovechamos para tomar el bocadillo y recorrer el pueblo.
A la vuelta hicimos un taller donde fabricamos un recargador de pilas con paneles fotovoltaicos y probamos que funcionaba.
A continuación fuimos al Parque Eólico para ver los aerogeneradores y comprobar que el ruido de éste es mayor estando lejos que debajo de él. Medía, aproximadamente, unos 80 metros.
Esta excursión nos ha enseñado cómo se convierte el viento (eólica), el agua (hidráulica), en energía. Nos ha acercado a poder ver cuál es nuestra situación a día de hoy, sobre quienes opinan que son mejores las energías renovables y quienes se oponen y piensan que el futuro está en las energías nucleares.
El 4 de marzo visitamos ENRESA, empresa que se dedica a gestionar los residuos radioactivos de baja y media actividad. Nos impresionó la seguridad con la que se almacenan estos residuos.
DEPARTAMENTO DE MATEMÁTICAS
EL MEJOR ACERTIJO DE TODOS LOS TIEMPOS
S O L U C I O N E S
¿Te acuerdas del problema del maquinista?
PROBLEMA: SMITH-JONES-ROBINSON (EL MAQUINISTA)
En un tren, el fogonero, el revisor y el maquinista se llaman Smith, Robinson y Jones. Pero no respectivamente. También viajan en el tren tres hombres de negocios que se llaman de la misma manera: el señor Smith, el señor Robinson y el señor Jones.
(1) El señor Robinson vive en Detroit.
(2) El revisor vive a mitad de camino entre Chicago y Detroit.
(3) El señor Jones gana exactamente 20.000 dólares al año.
(4) El vecino más próximo del revisor, que es uno de los tres pasajeros, gana exactamente tres veces más que él.
(5) Smith gana al fogonero al billar.
(6) El pasajero cuyo nombre es igual al del revisor vive en Chicago.
¿QUIÉN ES EL MAQUINISTA?
AQUÍ TIENES LA SOLUCIÓN
Por las premisas (1) y (6), se deduce que el revisor no se llama Robinson, luego será Jones o Smith. Por la premisa (2), el vecino más cercano del revisor no vive ni en Chicago, ni en Detroit (que vive el Sr. Robinson), éstos viven a la misma distancia del revisor. Por las premisas (4) y (3), el Sr. Jones no es el que más cerca vive del revisor ya que lo que gana Jones (20.000 $) no es el triple de ninguna cantidad exacta, luego Jones vive en Chicago y, por la premisa (6), el revisor se llama Jones.
Por último, por la premisa (5), el maquinista tiene que ser Smith.
En esta ocasión os proponemos dos problemas aparentemente engorrosos pero bastante más sencillos que el acertijo de “EL MAQUINISTA”. Veréis qué soluciones tan curiosas.
PROBLEMA: “ LAS TAQUILLAS DEL I.E.S. ATENEA"
En los pasillos de un instituto hay mil taquillas cerradas y numeradas que se asignarán a los mil alumnos matriculados.
El alumno nº 1 pasa por todas las taquillas y las abre.
El alumno nº 2 va por todas las taquillas pares. Como se las encuentra abiertas, las cierra.
El alumno nº 3 se acerca a todas las taquillas múltiplo de 3. Si están abiertas, las cierra y si están cerradas las abre.
El alumno nº N pasa por todas las taquillas cuya numeración sea múltiplo de N. Si las ve abiertas las cierra y si las ve cerradas las abre.
Al cabo de la mañana han pasado por las taquillas los mil alumnos, ¿cómo quedarán las puertas de cada una de ellas?
PROBLEMA: “ LA MAYOR TOCA EL PIANO"
Después de varios años, se encontraron dos amigos que, ya desde los tiempos del instituto, rivalizaban en la resolución de problemas matemáticos:
- ¡Hombre, Juan! ¡Cuánto tiempo! ¿Qué es de tu vida?
- Pues me va muy bien. Me casé y tengo tres hijas.
- ¿Y qué edades tienen?
Juan pensó: “Esta es la mía” y le dijo:
- El producto de las edades de mis tres hijas es 36 y su suma coincide con el número del portal dónde tú vives.
Al cabo de algunos minutos, su compañero de instituto le comentó:
- Me falta un dato.
- Tienes razón. La mayor toca el piano. Yo mismo la enseñé.
Aunque tú no sepas el número del portal, puedes averiguar las edades de las hijas.
Acertijo matemático para inteligentes
Para matemáticos, ingenieros y otros....
Esto es sólo para Matemáticos o Ingenieros, pensantes, inteligentes, en fin para Gente de Otras Galaxias...
¿Cuál es el próximo número en la siguiente secuencia?
2, 10, 12, 16, 17, 18, 19.....

El alumno nº 1 pasa por todas las taquillas y las abre.