Violencia de género

 

EN DICIEMBRE DE 1997, ANA ORANTES, una mujer granadina maltratada, fue quemada viva por su marido tras relatar su historia en televisión. La difusión del suceso a través de los medios de comunicación puso de manifiesto el drama de las víctimas del terrorismo doméstico en toda su crueldad. Desde entonces, las cifras revelan una tendencia creciente.

Entre 1999 y 2003, 246 mujeres murieron y la cifra de víctimas asciende a 315.

En 2004, 72 mujeres fueron asesinadas, lo que puso en pie de guerra a las asociaciones que luchan contra la violencia de género, quienes exigían medidas inmediatas y efectivas, que garanticen la seguridad de las mujeres.

 

VÍCTIMAS / HOMBRES
Maltratados por su pareja:


violgen1

LA VIOLENCIA DOMÉSTICA ES UN PROBLEMA SOCIAL que traspasa las barreras del sexo. Hombres o mujeres, niños o ancianos, la amenaza no está reservada a un segmento de la población y todos pueden convertirse en víctimas. Las escandalosas estadísticas sobre mujeres que padecen malos tratos, físicos o psíquicos, de manos de sus compañeros sentimentales han conseguido que salte la alarma y la sociedad se conciencie de su situación. Pero... ¿qué ocurre cuando la víctima tiene nombre de varón? Según datos del Consejo General del Poder Judicial, en 2003 murieron 65 mujeres y 7 hombres a manos de sus parejas o ex compañeros/as. Las estadísticas del Ministerio del Interior son menos optimistas: 66 mujeres y 13 hombres. En ambos casos, la proporción se inclina hacia el lado femenino: en torno al 16,5 % de las víctimas serían hombres de acuerdo con las cifras del Ministerio. No hay duda de que ellas son las más afectadas por este problema, pero tampoco hay que olvidar a los hombres que se encuentran en su misma situación, especialmente cuando parece un problema arraigado, que está lejos de desaparecer con los años: en 2002 murieron 16 varones por violencia de sus parejas, mientras que un año antes habían sido sólo 3.

Indefensas, anuladas, menospreciadas… todos estos adjetivos pueden tener género masculino. Aunque no faltan los casos de muertes, en líneas generales el maltrato que padecen ellos suele ser psicológico, más sutil pero no menos grave; por eso se percibe peor de puertas para afuera. Además, para acabar con la espiral de violencia y conseguir que denuncien a su agresora tienen que superar una fuerte barrera: la de la vergüenza que supone para un hombre que su compañera le maltrate en una sociedad que aún no ha conseguido librarse del estereotipo machista.

 VÍCTIMAS / NIÑOS Y MAYORES
Los grandes olvidados:

DIECISÉIS MENORES MURIERON EN 2004 víctimas de la violencia de sus seres más cercanos, según datos de la Red Feminista contra la Violencia de Género; muchos de ellos, a manos de sus progenitores. Además de las mujeres, los niños son también víctimas de malos tratos que la mayoría sufre en silencio. Los expertos calculan que sólo un 10 ó un 20% de los casos de maltrato infantil sale a la luz. El miedo, la sensación de culpabilidad y su corta edad actúan como una mordaza. Ni siquiera ante los psicólogos confiesan las agresiones.

En cuanto a los ancianos, un reciente estudio de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) revela que entre un 3 y un 10% de los mayores de 65 años sufre situaciones de negligencia, abuso o maltrato. Pero la soledad, el desarraigo y la falta de respeto son, en ocasiones, la peor tortura para un colectivo con complejo de estorbo.

AGRESORES
El enemigo en casa

LA MUJER ES UN OBJETO QUE LE PERTENECE. Y cuando no acata sumisamente su voluntad, cuando se le ocurre 'rebelarse', se siente humillado y recurre a la violencia. Ésta es la clave de la conducta del maltratador. Un hombre celoso, posesivo y controlador, que actúa como si tuviese una especie de derecho natural para degradar a su pareja.

Las palabras de uno de estos hombres, sometido a terapia con un psicoterapeuta lo confirman: «Ella no me hace caso y no puedo aguantar que tenga una opinión diferente a la mía». Por eso, cuando su mujer no se adapta a sus ideas, a él «se le va de las manos». Y responde con violencia.

¿EXISTE UN PERFIL DEL HOMBRE MALTRATADOR?

Socialmente no hay un prototipo de maltratador; puede ser de clase alta o baja, con estudios o sin ellos, joven o viejo. «Es un perfil plano»,trata a unos 50 de estos hombres al año. Su conducta no tiene por qué estar ligada al consumo de alcohol o drogas -en el 80% de los caso no lo está- y tampoco a desviaciones psíquicas. En contra de lo que pueda parecer, la mayor parte de los agresores no son enfermos mentales. Según Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco y pionero en España en la aplicación de terapias a hombres maltratadores, «el 20% de ellos sí presenta un trastorno mental –alcoholismo, esquizofrenia paranoide, trastorno delirante…-. Pero el 80% son ‘normales’; no existe un trastorno grave, aunque sí presentan alteraciones de la personalidad y cognitivas, como un machismo extremo o la justificación del uso de la violencia para resolver problemas».


violgen2


Una Ley Integral:

DESDE 1991, LAS ASOCIACIONES DE MUJERES venían pidiendo una ley integral contra la violencia de sexo, una herramienta diseñada para combatir el problema y facilitar la ayuda a las víctimas, pero también para erradicarlo.

La 'Ley orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género', una de las principales promesas electorales de Zapatero, ya es una realidad: el 22 de diciembre de 2004, el pleno del Congreso aprobaba, por unanimidad, un texto que contempla tanto medidas asistenciales como de prevención, con especial atención a las políticas educativas que insistan en la igualdad y el respeto de los derechos de la mujer. Su aspecto más polémico: la discriminación positiva que se establece por penalizar el maltrato doméstico sólo cuando el agresor es un hombre y la víctima, una mujer. Una de las enmiendas aprobadas durante su tramitación parlamentaria contempla la modificación del Código Penal para que las amenazas y lesiones leves sean consideradas como delito cuando afecte a víctimas «especialmente vulnerables» -niños, ancianos y minusválidos- que convivan con el autor».

OBJETO DE LA LEY. «Actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges, o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia». (Artículo 1.1.)

APOYO A LAS VÍCTIMAS. La nueva ley permitirá la creación de servicios de atención e información inmediata que garanticen un primer asesoramiento legal y psicológico, centros de emergencia para asistir a las mujeres y a sus hijos y centros de recuperación integral. Comunidades Autónomas y Ayuntamientos participarán en el desarrollo de todos estos servicios, en los que también se contempla la asistencia jurídica especializada y gratuita, así como ayudas económicas que faciliten a las víctimas empezar una nueva vida: formación para el empleo, acceso prioritario a viviendas de protección oficial, bonificación a las empresas que las contraten, un fondo de garantía de pago de alimentos, entre otras. Además, las víctimas tendrán derechos laborales específicos como adaptar o reducir su jornada de trabajo, movilidad geográfica o extinguir un contrato cobrando el subsidio de desempleo.