La
droga
Pasé
por el cementerio y se me encogió el corazón al ver una
madre
llorando por el hijo que perdió.
Sin
yo quererlo escuchar oí como decía:
-
Hoy era tu cumpleaños, 17 tú cumplías.
Cuando
eras más pequeño enfadada yo decía:
Ojalá
tú te mueras maldita sea la lengua, maldita sea la
lengua mía, 17 puñaladas llevo en el cuerpo metidas.
¿Quién
te condujo a hacer esto?
¿Qué
te faltaba en la vida?
Que
te la fuiste quitando con la maldita heroína. Las paredes de
la casa tú las dejaste vacías, todo lo vendistes para
para
quitarte la vida.
De
mi vientre te sacaron llorando a lagrima viva.
-
¡Qué genio tienes muchacho!
El
médico te decía
-
Será un chico valiente para luchar en la vida.
Si
supiera que ahora has muerto, seguro que no lo creería.
Que
te fuiste encerrando en el mundo de la fantasía. Donde al
poco tiempo ni controlarte tú podías.
Los
consejos que te daba de nada a ti te servían, terminaste con tu
vida y arruinaste el paso de la mía.
Pero
aun te sigo queriendo, hijo del alma mía y todavía
me parece que volverás algún día.