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EXCURSIÓN GEOLÓGICA POR LA PROVINCIA DE MADRID

(Valle del Jarama)

Objetivo principal de la excursión:

Familiarizar a los alumnos/as con las diferentes estructuras geomorfológicas, materiales petrográficos y las columnas estratigráficas de la zona a estudiar.

Itinerario:

Se saldrá por la nacional II y se subirá siguiendo el río Jarama hacia el norte de la Comunidad hasta la presa de El Atazar. Se volverá por la nacional I hacia Madrid pasando por La Cabrera, El Molar, etc.

Estratigrafía:

En este itinerario se observarán materiales de las siguientes edades:

- Cuaternario.
- Terciario: Paleógeno (Oligoceno) y Neógeno (Mioceno y Plioceno).
- Mesozoico (Cretácico superior).
- Paleozoico.

Petrología:

Se estudiarán limos, arcillas, gravas, conglomerados, margas, calizas, areniscas, pizarras, cuarcitas, esquistos y granitos.

Paradas

La 1ª parada consiste en la observación de las terrazas bajas del río Jarama. También se estudia la forma de los cantos de la terraza, la existencia de margas del Terciario, acuíferos libres, etc. Los terrenos donde se asientan las terrazas son detríticos; es decir, son terrenos de aluvión.

Los materiales superiores del Cuaternario que forman la terraza son cuarcitas y arcosas, procedentes de la Sierra próxima, que han sido erosionados y transportados por el río hasta constituir la terraza. Estas terrazas se encuentran en disposición lateral al río y se formaron en el curso alto-medio del mismo.

Las terrazas están compuestos por clastos de cuarcita de granulometría variada (poca selección), por lo que se puede suponer que ha habido un transporte rápido. Estos clastos forman un conglomerado, al estar cementados por una “pasta” de CaCO3, pero dejan muchos poros constituyendo un material permeable. En cambio, las margas versicolores (del Mioceno) infrayacentes son impermeables y, por tanto, no dejan pasar el agua contenida en el nivel superior de la terraza, lo que da lugar a acuíferos libres para descargar el agua contenida en la misma.

Los acuíferos libres originan habitualmente una vegetación de cañizo y juncos. Además de estos acuíferos, en el límite entre las margas y las cuarcitas hay abundancia de agua.

En la 2ª parada se observa desde los altos de Paracuellos del Jarama la morfología del Terciario y el valle del Jarama. Se visualizan “bad-lands” o cárcavas (producidas por las aguas de arroyada) y la 1ª terraza del río Jarama, de hace unos 200.000 años.

La terraza desde donde se observa el valle es del Cuaternario y sólo tiene un espesor de 2 o 3 metros, no observándose la presencia de acuíferos libres. En cambio, los materiales del valle del Jarama (del Terciario) son detríticos, blandos y finos como limos, arcillas, margas yesíferas, etc. Parece ser que estos últimos materiales se depositaron después de la orogenia alpina y sobre terrenos fallados, que se fracturaron, se hundieron y se formó una cuenca sedimentaria terciaria, de facies detrítica. La observación del valle se hace desde la zona intermedia de la cuenca, donde predominan las margas.

La 3ª parada se hace para observar una cantera de yesos del Oligoceno cercana a Torrelaguna. En esta cantera, además de margas, se dan dos variedades de yeso: yeso fibroso y yeso masivo.

El origen de estos yesos es a partir de salmueras (aguas ricas en sal). Parece ser que en el Cretácico hubo una transgresión marina de esta zona, después cuando el mar se fue retirando y perdiendo profundidad las calizas de origen marino precipitaron y posteriormente se formaron los yesos (después de otras fases, según el orden de precipitación).

Los yesos, por deshidratación, pueden pasar a anhidrita, y ésta cuando se hidrata se transforma en yeso. Estos procesos pueden dar lugar a cambios volumétricos y, en consecuencia, a deformaciones plásticas (pliegues) en estas rocas. Los yesos son materiales útiles en la construcción, son bastante blandos (nº 2 en la escala de Mohs) y las aguas que circulan por terrenos yesíferos no son potables.

La 4ª parada se da en Torrelaguna para ver un pozo artesiano surgente excavado en terrenos calizos del Seroniense-Turoniense, que llega hasta el nivel de arenas y areniscas del Albiense cargadas de agua (acuífero cautivo), y que al estar por debajo del nivel freático el agua sale a presión por la boca del pozo.

Las arenas y areniscas del Albiense son ricas en hierro en forma ferrosa, que al salir por el pozo se oxida y pasa a férrico tomando una coloración rojiza que puede observarse en un depósito cercano al pozo surgente.

La 5ª parada se hace en Patones de Arriba y después se desciende siguiendo el cauce de un pequeño torrente, observándose las calizas cretácicas karstificadas y sus formas típicas: grietas, cuevas y surgencias, ya que las rocas pueden contener acuíferos por fenómenos de disolución. Más abajo se observan las arenas y areniscas porosas del Albense, de origen en plataforma marina o en terrenos de litoral. Al final del cauce torrencial se ven depósitos de pizarras, con fragmentos planos y heterométricos.

Viendo el corte estratigráfico se puede hacer la siguiente historia de la zona: Primero se depositaron arcillas, que al metamorfizarse se convirtieron en pizarras, después fueron plegadas. Posteriormente, se depositaron margas y calizas de origen marino, después, al perder profundidad el mar, se depositaron los yesos. Aquí no aparece la fase clorurada. Se puede observar también una discordancia entre el Paleógeno y el Neógeno, por lo que tuvo que existir una fase orogénica. Por último, se dió una erosión y la instalación de la red fluvial del Jarama.

Antes de la siguiente parada, desde la carretera, se puede ver un meandro abandonado del río Lozoya, que era un meandro encajado puesto que coincide con una curva topográfica.

La 6ª parada se da en la presa de El Atazar, que suministra agua a Madrid capital. Es una presa de bóveda; es decir, todo el esfuerzo se reparte contra los laterales de la presa. Tiene una torre de bombeo con tomas de agua a distintos niveles para captar el agua del nivel que convenga según la época del año.

La 7ª parada se realiza cerca de La Cabrera para observar afloramientos de micacitas con incrustaciones de granates, así como la presencia de diques (filones discordantes) en el borde de la carretera.

Entre esta y la siguiente parada se puede observar el paisaje granítico y sus formas características: caos de bolas, tors, domos o yelmos, etc.

En la 8ª parada se observan los granitos y el fenómeno de arenización del granito, debido a procesos de meteorización. Se distinguen claramente los tres principales componentes del granito: cuarzo (más o menos transparente), feldespatos (blanco-grisáceo) y mica biotita (negra).

Por último, ya camino de Madrid capital, se ve la charnela de un sinclinal tumbado en cuarcitas paleozoicas (km. 48’800 de la nacional I), cerca de Venturada, y la falla inversa de El Molar, que afecta a calizas cretácicas.

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