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El casarse pronto y mal
(en El pobrecito hablador. 30 de nov. 1832)

1. Justificación de lo que escribe y de la libertad con que elige los temas. Todo servirá, pues hay tantas opiniones como situaciones, .Siempre será útil para alguien con tal de que lo escrito se ajuste a la verdad y a la razón. Se hará además desde el estado de ánimo del día.

2. a): Historia de la educación del sobrino. La madre de éste, educada al estilo tradicional español: obediencia reverencial a los padres, costumbres caseras muy pautadas y restrictivas; costumbres religiosas, más de apariencia que de verdad… se sintió atraída por las costumbres nuevas, procedente de Francia, más liberales y tolerantes, y se casó y fue a vivir a Francia. Educó a su hijo según las nuevas costumbres: en la despreocupación: libertad de lecturas, rechazo de la religión y de las costumbres devotas, relación paterno-filial no autoritaria… El hijo se hizo presumido, razonador, “ateo” y dado a vivir libremente desoyendo la autoridad de los padres. Al morir el cuñado, vienen a España.

b) Historia de la boda del sobrino. Conoce a una “niña despreocupada” también educada en las lecturas modernas, y dispuesta a dejarse llevar por sus arrebatados sentimientos. Las familias se oponen a la relación porque no hay medio de vida (él es noble pero sin bienes) y finalmente, los dos rompen con las familias y, con la ayuda de un amigo, se casan. Después de los primeros meses, las dificultades para sobrevivir les llevarán a la discusión, el insulto y el reproche permanente. En tres años, hay 3 hijos. El se da al juego; ella es seducida por el amigo que les ayudó. El la persigue hasta Cádiz donde mata al amante. Ella se tira por la ventana. El se suicida, pero antes, escribe a su madre una carta donde le pide que enseñe a sus nietos a no despreciar la religión y a respetar los valores que él despreció. Le pide que los instruya antes para que puedan ser libres, “despreocupados”. La hermana enloquece.

3. Reflexión y enseñanza que el autor saca de lo que se ha contado. Teme que no se interprete bien. No se trata de defender la educación tradicional frente a la nueva, sino de defender la necesidad de que la formación sea sólida, y no un barniz externo, traído de países más educados en la libertad que el nuestro. Pide autenticidad en lo que se transmite: religión verdadera, virtudes, reconocimiento de valores que quizá tenemos y que no se pueden negar por moda. Se trata de evolucionar desde una base sólida, no de caer en la imitación frívola de costumbres que no están asentadas en nuestra base. Sólo así llegaremos al estado de evolución de otros países, aunque sea más tarde. Sólo si la clase “renovadora” actuara sensatamente (no partiendo del deseo o la ilusión, sino de la realidad) para dirigir a la otra, habría posibilidad de esperanza.

4. Cierre con la vuelta al tema del principio, al de “para quién se escribe”. Sabe que se puede malinterpretar su postura crítica. Los tradicionales aprovecharán el artículo para hablar contra las novedades; los ilustrados, para tacharle de conservador. (El parece escribir para el sector “realista” de los renovadores.) Por eso se despide diciendo que otro día escribirá para todos.

© del texto: Mª Teresa Cantero Garrido.


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