Un
reo de muerte
(en El mensajero, 30 de marzo
de 1835)
A) ACERCAMIENTO
AL TEMA DE LA TIRANÍA Y LA LIBERTAD”
(En la primera parte, apartados 1 y 2, parece que Larra está
clasificando toda su obra periodística)
1. Si hace memoria sobre cuál ha sido el objeto de lo que algunos
llaman su
“maledicencia” encuentra que primero fue el teatro
1. a.: digresión Comentario agrio sobre los que protestan de
su derecho a ser
mordaz. Viene a decir que los que hablan bien de la humanidad en general,
quizá son inaceptables como individuos.
2. Sigue la reflexión sobre sus temas de análisis a
lo que añade la justificación de por
qué ha tenido que abandonar los políticos:
2.1. el teatro (donde la conducta de los tiranos se contempla como
cosa extraña)
2.2. otro teatro peor: la realidad, donde todos los vicios están
más presentes que en las
tablas. En ella, cada hombre es un tirano. (quizá se está
refiriendo a sus “artículos de
costumbres”)
3.3 Una farsa aún peor: la política. Estando en escena
acontecimientos políticos del
calibre de los vividos, no se podía hablar de costumbres. Hubo
necesidad de escribir
contra las balas – (La primera guerra carlista se extiende desde
el 32 al 39) -escribió
contra dos enemigos: “los facciosos de fuera y la parsimonia
de dentro…” Pero
aquellas balas engendraron otra desgracia: la censura, reglamento
que no puede
compartir.
-digresión: sólo los que alteran el orden establecido
con más poder que éste,
son capaces de convertir el primer orden en “desorden”
y llamarse
restauradores o libertadores. – Por eso es una farsa .
El, como individuo sin poder no se propondrá alterar el orden,
pues sólo
conseguiría ser censurado. Hay un sector del público
que no podrá encontrar, por
tanto, en sus artículos lo que espera, pues no le queda más
remedio que “parapetarse
en las costumbres” por lo que teme que no guste lo que escribe.
Dice escribir con
miedo a no gustar.
B) RECHAZO DE LA PENA DE MUERTE
COMO ACTO TIRÁNICO DE LA SOCIEDAD SOBRE EL INDIVIDUO.
3. Tema de la pena de
muerte -
3.1. Somos poco conscientes de nuestras costumbres: las repetimos
por inercia, sin plantearnos su sentido, por eso, las leyes son ineficaces
para cambiar las costumbres.
3.2. Reflexión sobre la pena de muerte que alterna con la narración
“costumbrista” de la ejecución de un reo.
+ La costumbre de la pena de muerte es una práctica injustificable
puesto que la sociedad se ataca a sí misma: ataque contra uno
de sus miembros.
* el grito patético que acompaña al reo en el camino
se mezcla con el de las
vendedoras ambulantes
+ La sociedad, en lucha
desigual, toma venganza en el individuo
* el reo va a la capilla donde Dios le consolará ya que los
hombres han
prescindido de él . (No deja de ser paradójico)
+ La sociedad tirana, le exige injustamente que aparente entereza;
la sociedad se
niega al individuo, pero se ríe de que este se muestre débil.
Cada individuo muere según ha sido su vida y su educación
- El que no tiene honor (falto de educación y principios) no
disimula el miedo.
- El hombre religioso sobrelleva mejor el momento.
- El hombre que ha vivido sin mucha fe, vuelve a la religión
y tiembla,
confuso.
- El político es el más sereno al morir: le preocupa
la opinión.
* hora fatal: las jácaras dejan paso a la salve en la boca
de los presos de ese
“espantoso edificio”: hoy la cantan, mañana, será
para ellos.
* cofradía de la paz y la caridad; preso atado de pies y manos,
con túnica y
bonete amarillos, sobre un burro (despreciado por ser paciente y útil)
* gran expectación para ver morir a un hombre- Gran despliegue
de armas
+ ¿No se puede
vivir sin instrumentos de muerte? Esto no hace el elogio de la
sociedad ni del hombre.
+ Pero, ¿quién
se atrevería a rebatir el orden de la fuerza si no hay otro
mejor?
+ ¿Y la sangre inocente que se ha derramado y se derramará?
+ Un ser que no puede vivir sin matar, se cree sin embargo, perfecto
+ “reo noble”, “garrote vil”: no hay idea
positiva que el hombre no impregne de
ridiculeces
+ el que ha robado a la sociedad, es muerto por ella. La sociedad
da ciento por
uno. Si el reo ha matado –lo cual es malo-, la sociedad ahora
le mata a él, y eso
está bien hecho. Un mal se remedia con dos.
+ La sociedad estará satisfecha: ha muerto un hombre.
© del texto: Mª Teresa Cantero
Garrido.
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