Negociamos y argumentamos
desde niños.
Una buena parte de nuestra vida la pasamos ideando razones para
convencer a los demás de que nuestros deseos merecen ser
cumplidos o nuestras ideas compartidas. Pocas cosas nos causan
más placer que comprobar como lo otros asienten a nuestros
argumentos y pocas más enojo que ser incapaces de convencerlos
cuando nos sentimos seguros de algo.
Naturalmente, la argumentación es parte
del intercambio social en que consiste todo acto de comunicación,
pero también es una afirmación de dominio. Quien mejor
argumenta está
en condiciones de ganar en muchas disputas, porque sus razones persuadirán
a la audiencia y tendrá más partidarios. Pero es sobre
todo una forma de comunicación racional y elaborada, que puede
servir para suavizar tensiones y relajar la agresividad.
Con este trabajo podrás estudiar la técnica
de la argumentación y mejorar tu capacidad de persuadir a
los otros por medio de razones.