CUENTO DE INVIERNO

 

En la hermosa isla de Sicilia, donde el mar y el cielo son de un azul profundo, y las ruinas de los palacios y templos son de mármol de un tono dorado; donde los geranios y las rosas bordean los caminos y las doradas naranjas tocan el suelo, habitaba, hace ya mucho tiempo, un rey llamado Leontes, cuya esposa, cuyo nombre era Hermiona, era tan buena como hermosa. Para colmo de dicha, tenían los reyes un hijito llamado Mamilio, al que adoraban.

Sucedió que Leontes tenía un amigo de la infancia, llamado Polixenes, que era rey de Bohemia y a quien no había visto desde hacía largos años. Polixenes fue a pasar una temporada en el reino y palacio de Leontes, y fue tan feliz e hizo tan dichosos a sus moradores durante su estancia en Sicilia, que, cuando quiso marcharse, Leontes se entristeció mucho y trató en vano de retenerlo. Y en vista de que le era imposible convencer a su amigo de que se quedara, rogó a Hermiona, su esposa, que fuese ella quien le retuviera. Y tan bien cumplió la reina e1 encargo de su marido, que el rey de Bohemia accedió a quedarse otra temporada.

Mas sucedió que, al ver Leontes que Polixenes accedía al ruego de Hermiona no habiendo querido acceder al suyo, empezó a sentirse celoso y a imaginar que Polixenes y Hermiona se amaban. Y tanto y tanto creció en su pecho esta falsa y torturadora idea, que su cariño se trocó en odio y decidió echar un veneno en los manjares del rey de Bohemia

W. Shakespeare