Cuando Piotr ha devorado la hogaza, le apetece por primera vez en muchos días tocar un poco de música . Toca unas pocas danzas populares con la flauta. Al poco rato, se asoman tres jóvenes a la entrada del sótano.
_ ¿Quién toca la flauta tan maravillosamente?
Piotr se da un susto y deja de tocar inmediatamente.
_ Soy yo _ dice.
_ Eres muy bueno tocando _ dice el joven
¿Has tocado alguna vez en una banda? [...]
Puedes unirte a nosotros, si quieres.
_Robé una hogaza de pan_ dice repentinamente Piotr con asombro suyo.
_ Una vez u otra, todos hemos robado pan_ dice Sacha_. Es una tontería hablar de eso. Ven, vamos a cenar. Después te quedarás a dormir en uno de los cobertizos.
Durante varias semanas toca en la banda. Para él resulta una temporada excitante. Aprende a querer el violín, en parte por su simpatía hacia Igor, el violinista. Igor le enseña los rudimentos de la teoría musical, y a veces le deja juguetear con el violín.
-Rebosas música por todas partes, desde la cabeza hasta los pies -le dice Igor.
-Algún día comenzaré a ahorrar para comprar un violín -dice Piotr.
Pero llega el día en que Sacha le dice:
-Pasado mañana nos marchamos de Viatskiye Poliany. Si quieres, vente con nosotros y serás fijo en la banda.
-¿Adónde vais, Sacha?
-Primero a Nizhni Novgorod, donde estaremos un mes. Después a Moscú. En abril tocaremos en Petrogrado.
Piotr lo mira deprimido. Hubiera sido estupendo que tuvieran que ir hacia el este.
-Lo siento, Sacha. Tengo que ir en dirección contraria.
-Es una lástima -dice Sacha-. Más tarde quizá puedas unirte a nuestra banda. Podrías ser un gran músico. Cómprate un violín y practica.
Repite estas mismas palabras dos días después, cuando le habla por la ventana del vagón:
-¡Sigue practicando!
El tren arranca y Piotr se queda solo en el andén.
Jan Terlouw, Piotr