JOHN STUART MILL

Biografía


  • John Stuart Mill nació en Londres. Fue el mayor filósofo, historiador y economista. A la edad de ocho años empezó a estudiar latín y álgebra, y a los diez años comenzó un estudio de la lógica escolástica. Al año siguiente lo introdujeron en la economía política. Pero a los 20 años, en 1826, sufrió una “crisis mental”. Se rebeló contra su estricta educación, contra el utilitarismo, y se abrió a nuevas corrientes intelectuales como el positivismo de Comte, el pensamiento romántico y el socialismo.

  • Mill trabajó para la Compañía Británica de las Indias Orientales y fue, al mismo tiempo, miembro del Parlamento por el partido Liberal. Mill abogó por aligerar las cargas sobre Irlanda y básicamente trabajó por lo que él consideró oportuno. En Consideraciones sobre el gobierno representativo, Mill propuso varias reformas del Parlamento y del sistema electoral, especialmente trató las cuestiones de la representación proporcional y la extensión del sufragio.

  • En 1840 inició una amistad con el psicólogo y filósofo escocés Alexander Bain.

  • En 1851 Mill se casó con Harriet Taylor, tras 21 años de amistad. Taylor tuvo una importante influencia sobre su trabajo e ideas, tanto durante su amistad como durante su matrimonio. La relación con Harriet Taylor inspiró la defensa de los derechos de las mujeres por parte de Mill.

  • Aunque no fue profesor universitario, Mill cultivó casi todas las ramas de la filosofía, desde la lógica hasta la teoría política pasando por la ética. En lógica, psicología y teoría del conocimiento, Mill era empirista y positivista. Consideraba que el conocimiento humano tenía su origen y su límite en la experiencia observable. Todo conocimiento parte de las impresiones sensibles de los sujetos y los conceptos más abstractos se forman a partir de las “asociaciones” de impresiones realizadas por la mente, este es el llamado asociacionismo psíquico. Según Mill, la inducción es el principio lógico que permite derivar conocimientos universales a partir de la observación de fenómenos particulares. Después de haber observado muchos cisnes blancos particulares, podría inducirse el enunciado universal “Todos los cisnes son blancos”. Ahora bien, una gran cantidad no equivale a la totalidad, “muchos” no puede equipararse a “todos”. De manera que el conocimiento científico es meramente probable, no necesario, como ya indicó en su momento David Hume, a quien Mill sigue en este punto.

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