Número 29
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Por fin, junio. Un junio lluvioso que más pareciera abril, por lo de “aguas mil”… Pero no, la vida se impone con su propio ritmo y su propio discurrir, como el “panta rei”, el “todo fluye” del filósofo griego Heráclito. Es así como hemos llegado al final de curso, porque así discurre también la vida en su devenir natural… Un devenir y un fluir no siempre exentos de conflictos, pero al mismo tiempo cargados de respuestas y soluciones ante el reto de lo nuevo. Y como el filósofo Heráclito, hemos tratado de adivinar en el horizonte, en nuestro propio horizonte más cercano las respuestas a nuestros interrogantes del comienzo de curso. La intuición de nuestros sentidos la hemos acompañado de nuestro mejor don, el de la inteligencia; inteligencia que se despierta cada año con una actitud crítica e indagadora. ¿Hemos dado con las preguntas y las respuestas adecuadas? Eso es cosa de reflexión para los días que vienen, de reposo y sosiego. Se dice que Alejandro Magno quedó prendado de la riqueza interna de Diógenes, mendigo cuya única posesión era una lámpara. Un día, el conquistador le preguntó por qué llevaba a todas horas encendido el candil. Diógenes le respondió: “Busco al hombre auténtico de día y de noche, pero no lo encuentro.” También nosotros, cada uno de nosotros, ha querido mantener ese candil encendido este curso en la búsqueda de “ese hombre auténtico” al que todos aspiramos… buscando enriquecernos con “otro tipo de riquezas…” Que tengamos en nuestro horizonte volver… Y que, respetando la vida en las carreteras por las que discurre, encontremos también ese mismo respeto para nosotros y los nuestros. Felices vacaciones de verano. Feliz descanso. |
