Desde los siglos VII al X, fundadoras y abadesas privilegiadas asumieron poderes normalme
nte reservados a obispos, abades y al clero ordenado. Muchas de estas comunidades eran instituciones contiguas para hombres y mujeres. En ocasiones , las mujeres gobernaban estas comunidades. Como abadesa, una mujer , ejercía tanto el poder religioso como secular. En el siglo XII, las poderosas autoridades femeninas de estas comunidades definieron la vida y las funciones de sus monjas con amplitud. Plegaria sí, pero también educación. Se conoce en Alemania a la monja Hroswita, del siglo X, escribió poesía, historia y las únicas piezas teatrales compuestas en toda Europa entre los siglos IV y XI. Cada una de sus obras demostraba su inventiva, su originalidad con el lenguaje, su habilidad con la métrica. Entre las fuentes que se citan de las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, se encuentra su obra "Historia de la Natividad de la Virgen"
Dhuoda, marquesa de Septimania, escribirá el primer tratado de educación francés del siglo IX para su hijo.
Pocos conocieron la obra de otra mujer especialmente culta , Herrada de Landsberg , abadesa de Hohenberg en Alsacia. Bajo su supervisión, Hohenberg se embarcó en la creación de una enciclopedia, el Hortus deliciarium.
En 1010 Murasaki Shikibu escribe La historia de Genji, obra monumental de la literatura del Japón. Es considerada la primera novela escrita en el mundo
De todas las abadesas de estos siglos, Hildegarda de Bingen (1098-1179) fue única entre las mujeres y los hombres de los centros monásticos de cultura, tanto por la extensión de su saber ( que abarcaba ciencia, música y teología) como por el reconocimiento del que gozó en su vida.
En el año 950 La monja castellana Ende, es autora de una serie de miniaturas que ilustran un manuscrito sobre el fin del mundo. Este códice, que aún hoy puede admirarse en la Catedral de Gerona, es considerado una obra maestra. Ende firmó su obra como “Ende pintrix et Dei a (d) intrix” (Ende pintora y sierva de Dios). En el silencio de conventos y abadías, generaciones de monjas se entregan al trabajo de copiar y realizar miniaturas en códices y salterios

Las juglaras o juglaresas tuvieron tanta importancia o más que los juglares. Tenían también sus especialidades, así las danzaderas se dedicaban preferentemente al baile; las cantaderas, al canto, que solían combinar con la danza; las tocaderas manejaban los instrumentos musicales.. En la corte de Alfonso X El Sabio destaca María la Balteira, que se creó una fama de mujer irresistible, inmoral y jugadora, que la convirtió en musa de trovadores españoles.
A comienzos del siglo XII, mientras el norte de Francia se divertía con lo “cantares de gesta” (“langue d’oïl”), y una gran parte del occidente medieval culto se deleitaba con las canciones latinas, en Aquitania se empezó a cultivar una poesía lírica de suma perfección técnica, que se servía de los frutos y virtudes de la poesía latina del momento, pero que incorporaba una nueva forma de sentir, concebir y componer la poesía, cuyos autores escribían sus propias letras y música, estamos ante la poesía de los trovadores...La lengua usada por los trovadores se denomina provenzal, (“langued’oc”). Entre los 350 trovadores de nombre conocido, debemos incluir a algunas mujeres que cultivaron esta poesía, ( trobairitz) las más célebres fueron: María de Francia, Isabella, Castelloza y por supuesto, la “Condesa de Dia”.

Maria de Francia es la primera escritora francesa de nombre conocido que aparecerá como autora de tres obras en la segunda mitad del siglo XII. La obra de Maria de Francia más llamativa fueron los lais, la colección de doce relatos breves que tiene como tema central el amor y que se desarrollaran en Bretaña. Maria de Francia llamaba lai a las composiciones musicales que los bretones tocaban con arpa y acabó designando con el mismo término las narraciones breves de tema bretón.
Las mujeres de
Al-Andalus, especialmente las de clase acomodada, tuvieron un fácil acceso a la cultura al recibir una educación elemental en sus domicilios, que incluía lectura, escritura, caligrafía, el Corán y la poesía. Precisamente a esta última se le daba especial importancia, ya que de ella disfrutaba toda la sociedad, desde los reyes hasta las clases más humildes participaban activamente en la vida cultural y se consideraba un signo de distinción y una virtud la declamación poética en fiestas y demás actos sociales. La inmensa mayoría de las escritoras andalusíes se dedicaron a la poesía, debido a su mayor consideración y a un ambiente muy favorable para este tipo de creación literaria. Entre las figuras intelectuales, políticas y mundanas del Islam español durante el siglo XI, la más llamativa es la princesa Wallada, nacida en Córdoba (1011-1091). Fue famosa por su gran talento poético y es la más célebre de las escritoras andalusíes. Otras escritoras andalusíes son HAFSA AL-RAKUNIY,ITIMAD AL-RUMAIKIYYA, AIXA BINT AHMED AHOR TOBIYA, HAFSA BINT HAMDUN
Las beguinas eran asociaciones de mujeres cristianas, contemplativas y activas que dedicaron su vida tanto a la defensa de los desamparados como a una brillante labor intelectual.