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MÁS  PERSONAJES  IBÁÑEZ

Sacarino

Rompetechos

Pepe Gotera y Otilio

Chicha, Tato y Clodoveo

13, Rue del Percebe

 

  • Sacarino es el botones de un periódico llamado "El aullido vespertino" que posteriormente pasaría a serlo del DDT. Tiene múltiples tareas que realizar: limpiar y ordenar los despachos, llenar de tinta los tinteros, hacer todo tipo de recados, etc. Pero Sacarino siempre intenta escaquearse del trabajo para dormir o jugar a algún juego. Por culpa de sus juegos, Sacarino suele provocar situaciones divertidas en las oficinas, las cuales molestan o perjudican al director o al presidente. El director intenta siempre pillar a Sacarino "in fraganti", pero lo único que consigue es que el presidente piense que él es el culpable de todo.

 

  • Rompetechos es un personaje cabezón, bajito, miope y despistado. Las historietas nos cuentan la vida de este personaje en la que se suceden situaciones graciosas provocadas por su falta de visión.
    Rompetechos realiza acciones cotidianas, pero no salen como debieran ya que su miopía le hace ver el mundo de otra forma.

 

  • Los personajes principales son los que dan título a la historieta, Pepe Gotera y Otilio, que forman una particular empresa de reparaciones y chapuzas.
    Pepe Gotera es el jefe, el capataz, en resumen, el que mira y manda sin mancharse las manos. Siempre lleva un bombín rojo y bigote a lo Groucho Marx. Otilio es el currante, aunque piensa más en la hora del bocata que en ponerse a trabajar. Es gordo, con gorra y mono azul. Al comienzo de todas las historietas se le ve comiendo platos completamente absurdos por lo excesivos que son (un bocadillo de elefante, de ballena, de vaca, etc.)
    Al igual que en Mortadelo y Filemón, es siempre Pepe Gotera quien acaba pagando las meteduras de pata de su socio, y debido a su ineptitud (siempre acaban provocando derrumbamientos, inundaciones, explosiones, etc., en las casas que visitan) la mayor parte de las historietas acaban con una carrera en la última viñeta, siempre con Otilio delante.

 

  • Los personajes reflejan el paro español de la época mediante el humor característico del autor, presente en todas sus obras. El presidente Felipe González apareció en las historietas con su histórica promesa de crear ochocientos mil puestos de trabajo.
    Su nombre completo es "Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión, sin empleo" que rima, al igual que los otros títulos del autor como "Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio" o "Mortadelo y Filemón, agencia de información".
    En estos nuevos personajes Ibáñez parodió algunos de sus clásicos personajes. Clodoveo es similar a Mortadelo porque es capaz de disfrazarse de lo que sea. Tato es similar a Rompetechos porque es tan bajito y tan miope como él. En los cómics de estos personajes, vemos gags que normalmente veíamos en los cómics de Mortadelo y Rompetechos. Chicha tal vez sea el personaje más original, y además es una mujer (no demasiado frecuente en las historietas de aquellos tiempos). Es una chica pasota, a la que le encanta la marcha, y lleva un peinado punk característico.

 

  • "13, Rue del Percebe" es una macroviñeta que ocupa una página, dividida a su vez en viñetas no secuenciales, y que muestra en clave de humor un edificio de apartamentos y la comunidad que lo habita: En este cómic hay historias variadas sobre el edificio 13 Rue del percebe,Ibáñez se vio obligado a sustituir el personaje de doctor chiflado ,una especie de doctor Frankestein que creaba monstruos horripilantes pero que siempre le salían buenazos, por un sastre desastre que lo horripilante que creaba eran sus trajes y otras hierbas.(El motivo de la censura fue que solo Dios podía crear vida). Entre estos dos inquilinos la portera enseñaba el piso vacío intentando engañar a los posibles compradores con sus supuestas posibilidades.
    En la azotea viven un moroso continuamente acosado por sus acreedores que se inventa ingeniosas maneras de evitarlos que la mayoría de veces le funcionan, y, habitualmente, un ratón cruelmente ocurrente que no deja de torturar a un pobre gato negro.
    En el tercer piso encontramos a un patoso ladrón que no parece poder dejar de robar cosas inútiles y a su fastidiada mujer mientras que el apartamento contiguo lo ocupan una mujer y sus innumerables hijos pequeños, incorregiblemente traviesos, que en las primeras entregas tenían una hermana mayor que luego desapareció.
    En el segundo piso habitan una anciana que, eterna amante de los animales, no deja de cambiar de mascota (normalmente perros pero ha tenido incluso una ballena) ni de tener los más variados problemas con ellas. En la puerta de al lado, trabajaba infatigablemente un profesor loco especializado en crear monstruos, inspirado en Víctor Frankenstein, y que posteriormente sería sustituido por un desastrado sastre con mucha cara dura.
    En el primer piso moran, a la izquierda un veterinario no muy competente y a la derecha la mezquina dueña de una pensión continuamente superpoblada.
    En la planta baja hallamos la tienda de ultramarinos de Don Senén, un desconfiado tendero que siempre encuentra modos de engañar a las clientas con el peso de las patatas y la fruta (aunque a veces le sale el tiro por la culata) y, al lado, a la cotilla portera de la comunidad de vecinos. Pero no termina ahí la cosa porque frente a la portería habita Don Hurón, nada más y nada menos que en una alcantarilla, que posiblemente le fuera alquilada por la dueña de la pensión, a juzgar por lo que asegura en la primera entrega de la serie. A menudo aparece comentando sus problemas con la portera.
    El ascensor del edificio, a pesar de ser inerte, es también un personaje por derecho propio pues, de igual modo, sufre las más variadas peripecias y fenómenos. Tan pronto no funciona bien como es robado como está en reparación y es substituido por los más variados métodos alternativos (como un cañón o un fuelle gigante), o es reemplazado por nuevas versiones encargadas a los más variopintos constructores (como un fabricante de juegos de ajedrez o un vidriero).
    También hay que poner atención a la araña de la escalera que cada vez se disfraza de una manera diferente.
    Asimismo, a veces aparece por el edificio otro de los personajes de Ibáñez, el miope Rompetechos.
 
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