Características del área
  • Asumimos desde este departamento algo que puede resultar un mal endémico para todo el sistema, la nula preparación de los alumnos en la materia. Las evaluaciones iniciales realizadas nos ofrecen un panorama desolador que obliga, en buena medida, a alterar las espectativas y los objetivos oficiales. Desgraciadamente la primera función crucial que hemos de asumir deberá ser la de consolidar la asignatura como un eje importante dentro de la educación global del alumno, haciéndole entender que la música no es una asignatura de mentira sino que bajo su cielo podemos aprender un enorme caudal de saber interdisciplinar.

    Por todo esto el área de música en la Educación Secundaria Obligatoria se concibe como continuidad de la enseñanza musical en Primaria, y por ello debe profundizar en los conocimientos, capacidades y actitudes de esta primera etapa. En Secundaria la aproximación a lo musical debe ser, no obstante, más específica y analítica, de acuerdo con una evolución en las características del alumnado, que ha desarrollado una mayor capacidad de abstracción. Por ello, deberá contribuir a la formación integral del individuo a través del conocimiento del hecho musical como manifestación cultural e histórica y al afianzamiento de una postura abierta, reflexiva y crítica ante la creación y la difusión de la música en nuestra sociedad. La música tiene, sin duda, una importantísima presencia en la vida cotidiana del adolescente y, en consecuencia, ha de tenerla en la educación. Por tanto, es necesario insistir en la trascendencia de la cultura musical en la formación del individuo. Su enseñanza contribuye a formar su sensibilidad artística y a comprender las manifestaciones culturales a lo largo de la historia.

    La enseñanza de la música, además contribuye al desarrollo integral de la persona facilitando el aprendizaje del resto de las materias. Está demostrado que la disciplina que supone el estudio de la música, desarrolla la capacidad de abstracción y de razonamiento lógico, entre otras muchas capacidades que favorecen el sentido crítico y la autonomía personal. La doble misión de cualquier enseñanza, de formar personas para la vida y asentar los fundamentos técnicos y científicos del enriquecimiento cultural, deben estar presentes en el proceso de la enseñanza musical.

    El estudio de esta área debe plantearse como una consolidación de la formación musical del alumno, al tratarse de la última etapa en la que esta materia es obligatoria. La enseñanza debe orientarse, así pues, hacia un afianzamiento de la percepción y la sensibilidad musical del alumno, hacia un dominio de los fundamentos de la expresión musical y hacia un entendimiento de la música como un fenómeno imbricado en la historia y la sociedad.

    La planificación del área debe ir encaminada al cumplimiento de los objetivos propuestos que inciden unas veces en lo que es el conocimiento y uso del lenguaje musical y otras en su evolución a lo largo de la historia con el estudio y análisis de las técnicas compositivas en las diferentes corrientes estéticas.

    La educación musical pretende formar personas libres capaces de convivir en democracia, que respeten los derechos humanos, conozcan y protejan el patrimonio cultural y artístico, y que sean capaces de gozar estéticamente y, al mismo tiempo, fomentar valores tan necesarios en la actualidad como saber escuchar, dialogar, respetar...

    La enseñanza de la música se concreta fundamentalmente en dos aspectos: la adquisición y enriquecimiento de un vocabulario que permita la descripción de fenómenos musicales y la comprensión del lenguaje musical como medio de expresión artística a la luz de su contexto histórico y social. El desarrollo de las capacidades de percepción y expresión se adquiere a través de dos herramientas fundamentales:
    1. La audición, como instrumento fundamental. Mediante la audición comprensiva se orienta al alumno hacia la identificación de los elementos integrantes del discurso musical y su función dentro de este. La audición debe ser el punto de partida sobre el cual se inicie el análisis y la reflexión de los fenómenos musicales, para favorecer la capacidad de abstracción y reflexión.
    2. Las expresiones instrumental, vocal y corporal, que colaboran en el desarrollo de capacidades motrices, de equilibrio y coordinación. Estas deben utilizarse apropiadamente dentro de los diferentes niveles de la etapa, teniendo en cuenta las características del alumnado. No se trata de formar cantantes o instrumentistas sino que, a través de los procedimientos citados, se pretende alcanzar una mejor comprensión del hecho musical ampliando la capacidad receptiva y potenciando la creación de la futura audiencia, con capacidad crítica, que necesita la actual sociedad.

    Los contenidos del primer ciclo de Educación Secundaria Obligatoria tienen como objetivo principal el conocimiento de los elementos básicos del lenguaje musical y el propósito de ampliar las posibilidades de expresión y comunicación de los alumnos. Estos contenidos pretenden afianzar los conceptos, procedimientos y actitudes necesarios para afrontar en los cursos posteriores un acercamiento a la música en la cultura y la sociedad del pasado y de nuestro tiempo. Como profundización de lo aprendido en primaria se trabajarán los conceptos básicos del lenguaje musical: el sonido, la melodía, el ritmo, la armonía, la textura, la forma, el timbre... Además, en los dos primeros cursos, se añade un núcleo de contenidos para aproximarse a la música en la cultura y la sociedad. Las actitudes elementales para el estudio de la música -la escucha atenta, el silencio, el respeto a los demás, la participación...-, forman parte ineludible de los objetivos, la metodología y la evaluación de esta área.

    En el tercer curso -último en el que el área de música es obligatoria- los contenidos se enriquecen y articulan en torno a cinco núcleos que permiten afianzar y completar los objetivos marcados para la Educación Secundaria. Los cuatro primeros proponen la relación de la creación musical con la sociedad, en el marco de la cultura y el arte, a través de la historia, con la ayuda entre otros, de los procedimientos básicos para el estudio de la música: la audición, el análisis musical y la interpretación. Los contenidos del último bloque se refieren a la música popular y los medios de comunicación en la sociedad actual, debido a la impotancia que hoy en día tienen en la creación, difusión y consumo de la música.

    En el cuarto curso, en el que la música es un área de obligada oferta del centro y opcional para el alumnado, los contenidos están organizados en cinco núcleos temáticos que intentan ser atractivos para los alumnos y que completan y amplían los conocimientos adquiridos en tercero, con especial hincapié en las nuevas tecnologías, en la música española y en un acercamiento a la música de otras culturas.

    La enseñanza de la música precisa potenciar la capacidad de los alumnos para escuchar, reconocer y retener las relaciones que configuran las estructuras musicales. Con este sistema, es absolutamente necesaria la participación del alumno al que se debe motivar con estímulos que la faciliten. Para favorecer esta participación se debe mantener en el aula un clima de silencio y respeto.

    La atención a la diversidad nos lleva a utilizar variedad de estrategias metodológicas que favorezcan la variedad de aprendizajes de los alumnos según sus capacidades e intereses, para ello el profesor podrá utilizar diversidad de materiales y posibilitar agrupamientos flexibles en el aula, ya sea para la realización de trabajos o análisis, como en la interpretación.

    La enseñanza del lenguaje musical debe basarse en la vivencia que se experimenta al captar, reconocer e incluso interpretar los elementos melódicos, rítmicos, formales... Uno de los medios más inmediatos y esenciales de la expresión es el canto que ha sido y es un poderoso medio de comunicación cuyo contenido musical y semántico constituye un recurso didáctico para sentir y hacer sentir la música. Su utilización no sólo debe servir para expresarse y disfrutar, sino que debe utilizarse como herramienta que facilite el análisis y la comprensión de la música.

    El uso de los instrumentos, ya sea individual o colectivamente ayuda a desarrollar capacidades psicomotrices. En todo caso, tanto la práctica vocal como la instrumental, sirven para fomentar la disciplina, el autocontrol, la relación con los compañeros, desarrollan la capacidad de atención y concentración, así como la sensibilidad musical a través de la educación de la voz y el oído.

    El desarrollo de la creatividad se puede fomentar con la improvisación a través del canto, la danza o los instrumentos. Además, la educación de la voz y del oído se vale también de recursos metodológicos como la vocalización, la entonación, los dictados melódico-rítmicos, el movimiento... Todas estas prácticas pueden ser previas al canto o a la interpretación instrumental y deben estar encaminadas a la preparación de las dificultades que van a surgir en el aprendizaje de la obra. El proceso de la enseñanza musical puede ser lento, por eso es bueno utilizar la actividad musical que evite el tedio y el desánimo en los alumnos.

    La interdisciplinariedad de la música implica establecer relaciones entre esta y otras áreas. A través de este procedimiento el alumno podrá adquirir una formación que le permita valorar críticamente las distintas manifestaciones musicales que ofrece nuestra sociedad.

    La audición, el canto, la danza, el comentario de partituras, de textos y de críticas periodísticas, la investigación de campo, la elaboración e interpretación de mapas conceptuales, la utilización de los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías en general, son esenciales para la actividad diaria del aula de música.