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todos los artistas plásticos que cuidan y valoran la composición de
sus obras suelen tener una especial sensibilidad hacia las estructuras.
Éste es el caso de
Arnold Newman. Compone sus retratos cuidadosamente y aprecia la fuerza
estructural que en ocasiones se hace presente en un ambiente
determinado.
En el retrato de
John Garfield, actor teatral americano, lo sitúa sentado al pie de las
escaleras de un teatro.
En el retrato de
Brooks Atkinson, crítico teatral, lo sitúa, con las manos en posición
de rezar, en el patio de butacas de una sala.
En ambos casos la
repetición de un módulo crea un ambiente de orden, que contiene
también un cierto sentido de amenaza.
Para John Garfield,
como si se hallara en un descanso de una dura escalada.
Para el crítico
Atkinson, como si se encontrase en el foso de los leones de un circo
romano, esperando resignado una acción que está vez le tendrá a él
como protagonista.
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John
Garfield, 1948

Brooks
Atkinson, 1951
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